Kaparot – Una comprensión más profunda.

Uno de los discípulos del Rebe Elimelej se presentó ante su maestro y le pidió una comprensión más profunda del ritual de “kaparot”…

Aparentemente, el fundamento de esto es que, en lugar de considerarse el concepto de pena capital como una abstracción absoluta, el penitente vea su condena ejecutada en realidad sobre una forma de vida inferior, lo cual debería ayudarlo a reconocer la gravedad de su trasgresión. La gallina es regalada luego a los pobres.

Uno de los discípulos del Rebe Elimélej se presentó ante su Maestro y le pidió una comprensión más profunda del ritual de “kaparot”. “No puedo ayudarte”, dijo el Rebe Elimélej, “pero si vas a la posada de la aldea, el posadero podrá explicarte el concepto de intercambio’
El discípulo se dirigió inmediatamente a la posada señalada, y al llegar, se sintió algo desconcertado por el aspecto del posadero. Había pensado que el Rebe lo había enviado a ver a una persona piadosa, de gran erudición, pero se encontró frente a un hombre rudo e ignorante que servía bebidas a sus clientes y chismorreaba intrascendentemente con ellos.
“Sin duda este hombre debe de ser uno de los tzadikim ocultos, que se encubre bajo la apariencia de una persona ignorante y tosca”, pensó el discípulo. Sin embargo, al observar el comportamiento del posadero no logró encontrar el menor rasgo redentor en él, ni tampoco rastro alguno de actos de devoción a Di-s.
A la noche, cuando se hubieron ido todos los clientes y la posada cerró, el posadero le pidió a su mujer que le trajera el libro mayor. Lo abrió, y comenzó a leer, una por una, todas las transgresiones que había cometido durante el año transcurrido. De vez en cuando, se detenía, suspiraba profundamente, sacudía la cabeza en señal de remordimiento, y continuaba con la letanía.
Al terminar la larga lista de transgresiones, le pidió a su mujer que le trajera otro libro mayor. Esta vez, comenzó a dar lectura a todas las desgracias que Di-s había descargado sobre él durante el año transcurrido. “Aquí está la vez que compré un barril de vino y se me puso agrio, y perdí una gran suma de dinero. Luego, aquella tormenta que me arrancó el techo de la casa. Aquí, se quebró un escalón cuando bajaba, y me caí y me rompí el brazo”. Y así sucesivamente, hasta completar una larga lista de reclamos a Di-s.
Luego el posadero puso los dos libros mayores juntos y volvió los ojos al cielo. “Escucha, Riboino Shel Oilom (Amo del Universo), sé que no he hecho lo que es correcto para Ti, pero Tu tampoco has hecho realmente lo que es correcto para mí. Ya que nos estamos acercando al día Perdón, hagamos un trato justo. Yo te perdonaré a Ti, Tú me perdonarás a mí, y comenzaremos el nuevo año con las manos limpias”.
El discípulo regresó junto al Rebe Elimélej con el relato de este inusual intercambio. “Ese es el verdadero espíritu de ‘kaparot’ “, dijo el Rebe. “El perdón debe ser universal. El hombre debe aprender a perdonar a su prójimo, y el hombre también debe aprender a no guardar rencor al Todopoderoso cuando sufre una desgracia. Este hombre simple fue totalmente sincero. Reconoció que había cometido errores, y sabía que sus sufrimientos no habían sido en vano, sino castigos que había merecido. Al perdonar a Di-s por lo que El le había hecho, afirmó su fe en la Divina Providencia, lo cual es el objetivo fundamental de la existencia humana”.
No debe sorprendernos, pues, que el Baal Shem Tov tuviera a la gente. simple en tan alta estima. La sinceridad de su fe no tenía paralelo.

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