El que busca encuentra

Un jasid fue al Baal Shem Tov en Medzibuz y le pidió: “¡Rebe, quiero ver a Eliahu Hanaví- el Profeta.!”…

“Es simple“ dijo el Baal Shem Tov  “Te diré qué hacer. Consigue dos cajas y llénalas. Una con comida y la otra con ropa para niños. Entonces, antes de Rosh Hashaná, viaja a Minsk. En las afueras del pueblo, justo antes del bosque, hay una casa en ruinas. Localiza la casa, pero no golpees en la puerta; estate de pie allí durante algún tiempo y escucha. Entonces, poco antes del encendido de las velas antes del ocaso, golpea en la puerta y pide que te hospeden”
El jasid fue a su casa y le dijo a su esposa que estaría lejos para la Fiesta.
“¿Cómo puedes dejar a tu familia?” ella le dijo. “Los niños quieren que su padre los lleve a la sinagoga”!
Él le dijo:”¡Tengo una única oportunidad en la vida de ver a Eliahu el Profeta!”
Así que hizo como el Baal Shem Tov le indicó. Llenó las cajas con paquetes de comida y vestimentas y fue a Minsk dónde encontró la derruida casa al borde del pueblo. Llegó poco antes del atardecer y se paró delante de la puerta, y allí se quedó escuchando. Dentro, oyó que los niños lloraban: “¡Mamá, tenemos hambre!. Y es Iom Tov y ni siquiera tenemos ropa decente para vestir!”. Luego oyó a la madre contestar: “¡Niños, confíen en Di-s!. ¡Él enviará al Profeta Eliahu para traerles todo lo que necesitan!” Entonces el jasid golpeó la puerta. Cuando la mujer le abrió, él preguntó si podía quedarse con ellos para la Fiesta. “¡¿Cómo puedo darle la bienvenida cuando no tengo comida en casa?! ella dijo. “No se preocupe” él dijo. “Tengo bastante comida para todos”. El jasid entró, abrió la caja, les dio de comer a los niños. Entonces abrió la otra caja y todos los chicos tomaron ropa para cada uno de ellos, este una camisa, el otro una chaqueta, el otro un sombrero. Estuvo allí durante dos días, esperando ver a Eliahu HaNaví. Ni siquiera durmió. ¿Cómo podía dormir? ¿Cuán a menudo se tiene la oportunidad de ver a Eliahu el Profeta? Pero no vio a nadie.
Así que volvió al Baal Shem Tov y le dijo: “¡Rebe, no vi a Eliahu el Profeta!”
“¿Hiciste todo lo que te dije?” le preguntó el Baal Shem Tov.
“¡Así lo hice!” dijo. “¿Y no lo viste?”
“No, Rebe”. “¿Estás seguro?” “¡Sí, Rebe! No lo vi”
“Entonces tendrás que volver para Iom Kipur” dijo el Baal Shem Tov. “Regresa antes de Iom Kipur, con una caja de comida, a la misma casa. De nuevo, asegúrate de llegar una hora antes del ocaso, y no golpees inmediatamente. Espera durante un tiempo y párate delante de la puerta, escuchando”.
El jasid regresó a lo de su esposa y le dijo que estaría lejos para Iom Kipur.
“¿Cómo puedes dejar a tus niños de nuevo?” preguntó. “Pero el Baal Shem Tov dice que podré ver a Eliahu el Profeta, como uno de los grandes tzadikim!” él dijo. “¿Cómo puedo dejar de ir?”
Su esposa estuvo de acuerdo en que valía la pena que se marchara durante dos o tres días si vería a Eliahu HaNaví.
Así que el jasid regresó a Minsk antes de Iom Kipur. Esta vez fue más temprano y se paró delante de la puerta, y escuchó. Dentro oyó a los niños llorando: “¡Mamá, tenemos hambre! ¡No hemos comido el día entero! ¿Cómo podemos ayunar en Iom Kipur?” “¡Niños”! dijo la madre. “¿Recuerdan que estaban llorando antes de Rosh Hashaná que no tenían ni comida ni ropa? Y yo les dije: “¡Confíen en Di-s! Él les enviará a Eliahu el Profeta que les traerá comida y vestimenta y todo lo demás que necesiten! ¿No fue así acaso? ¿Eliahu no vino y les trajo comida y ropa? ¡Y se quedó con nosotros durante dos días! Ahora están llorando de nuevo que tienen hambre. ¡Les prometo que Eliahu vendrá ahora también, y les traerá alimentos!” Entonces el jasid entendió lo que su Rebe, el Baal Shem Tov había querido decir. Y golpeó la puerta…

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario