Anticipando la Redención (Parte 1)

EL MASHIAJ VENDRA HOY

Uno no sólo debe creer en el Mashíaj, uno lo debe espe¬rar. Como decimos en Aní Maamín, basado en los Trece Principios de Fe de Maimónides, ‘Aunque se demore, espe¬raré no obstante cada día, que venga”. (Esta frase se hace eco las palabras de Javakuk 2:3; véase también Tzefania 3:8).
Maimónides enfatiza mas: Quien no cree [en el Mashíaj] ni aguarda su llegada, niega no sólo ¡las afirma¬ciones de] los otros profetas sino ¡las de] la Torá y Moshé nuestro maestro” (Leyes de Reyes 11:1). Aparentemente, incluso quien cree en el Mashíaj pero no lo espera, según Maimónides ¡esa persona es un hereje!
Del mismo modo, en el día del juicio se le pregunta al hombre: “-Esperaste la salvación P” (Talmud, Shabat 3 la). Así, el judío puede creer en todos los Trece Principios de Fe y pasar su vida inmerso en la Torá y las mitzvot, pero si no espera al Mashíaj y la salvación del pueblo judío, se verá
avergonzado el día del juicio.

Es evidente que la Torá no exige apenas creer en el Mashíaj, sino un compromiso emocional y una expectativa activa. ¿Por qué?

UNA PRUEBA DE FE

Antes que nada, nuestra ansiedad revela la profundidad de nuestra fe. Porque si no podemos concebir al Mashíaj, nuestra fe debe ser endeble. De no ser así, constantemente anhelaríamos el maravilloso bien reservado para nosotros, el mundo, y la exilada Shejiná.
Esa anticipación señala también la perspectiva correcta respecto de la Torá y las mitzvot. Como se afirmó, todavía no podemos sondear cómo preparan nuestro estudio y observancia de la Torá al universo para la gran revelación venidera. Sólo cuando llegue el Mashíaj veremos cómo hemos liberado la chispa de Divinidad presente en el inte¬rior de todas las cosas y la hemos restaurado a su Fuente, perfeccionando de este modo el mundo. Es natural, entonces, que estemos ansiosos por experimentar esta cla¬ridad. Si no lo estamos, es que no creemos que la Torá y las mitzvot pueden regenerar el universo.

CREER VERSUS ESPERAR

Una persona cree en algo que debe suceder en algún momento indeterminado del futuro, quizás en décadas o cen¬turias; y espera algo que puede suceder ahora mismo, hoy, de hecho. De ahíla afirmación de Maimónides que quien cree en la venida del Mashíaj pero no lo espera, niega la Torá y a Moshé Rabeinu. Maimónides nos enseña aquí que creer en la llegada del Mashíaj no significa esperar cada día que vendrá en algún momento de/futuro, sino esperar su llegada cada día.

EXIGIR LA REDENCIÓN

Además, al aguardar la gueulá, en realidad la apresu¬ramos. Dice el Midrash:

Itzjak dijo al Santo, bendito sea: “Señor del Universo, quizás no hay retorno para Tus hijos”.

El Santo, bendito sea, le contestó: “INo digas eso! Hay una generación que aguarda Mi reino, y [esa gente] será inmediatamente redimida. Como dice el versículo: ‘…hay esperanzas para tu futuro, dice Di-s; los hijos retornarán a su frontera’ [Jere¬mías 31:16]”.

(Ialkut Shimonil Ezjá)

Aun si lo único que queda a los judíos es la esperanza, merecen la gueulá.

(ibíd., Salmos 736, citado por Jidá en
Midbar Kedemot, sobre “kivui”)

Tal como esperar la redención la apresura, la falta de ex¬pectativas es el mayor impedimento para su llegada, porque nuestra complacencia implica asentir con el estado actual del mundo. Para citar a Rabí Shimón bar Iojái, nuestra falta de
esperar lagueulá y orar por ella evoca una poderosa acusación contra el pueblo judío: “Esos miles que cayeron en la batalla en los días del Rey David sólo perecieron porque no exigieron la construcción del Gran Templo” (Midrash Tehilím 17).
Además, escribe el Jafetz Jaím, “Varias veces al día pedi¬mos lagueulá, pero pedir solamente no basta. Debemos exi¬gir la gueulá tal como un trabajador exige su salario, porque si no lo hace, su empleador no está obligado a pagarle ese día” (comentario sobre el Sidur, sección 168)*.

Extraído de La Era Mesiánica Editorial Kehot

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