Nacimiento del Rebe Rashab

El día 10 de Kislev del año 5620, ví en mis sueños a mi mamá, la Rabanit Sheine, y a mi abuelo, el Admur Haemtzai. Con expresión sonriente mi madre me decía:- Rivka, tú y tu esposo deben escribir un Sefer Torá. Y mi abuelo expresó:… “y tendrán un buen hijo, mas no olviden llamarlo con mi nombre”. Mi madre agregó:- Rivka, escuchaste lo que te dijo mi padre? – y desperté sobresaltada.

Todo el día estuve preocupada por éste sueño, pero con mi esposo, el Rebe Shmuel, no hablé ni le conté acerca del mismo. Pasados dos o tres días se enfermó mi suegra la Rabanit, y yo la ayudé en su convalecencia. Al día siguiente mejoró su salud.

Después de la plegaria matutina entró mi suegro, el Rebe “Tzemaj Tzedek” a visitar a su esposa en su habitación. Ella le contó que esa noche había tenido un sueño. Mi suegro le dijo que está escrito en la Guemará que es bueno para un enfermo soñar, y que en cuestión de sueños hay dos opiniones: la primera es creer en ellos, y la segunda es no creer; y dirigiéndose a mí me dijo: “Y UN SUEÑO BUENO EVIDENTEMENTE, HAY QUE CUMPLIRLO”.

Cuando mi suegro se retiró, me quedé pensando acerca de lo que dijo, y reflexioné en la visión del sueño que tuve el 10 de Kislev y decidí contárselo a mi esposo, pero como en esos días estaba muy ocupada, no alcancé a hacerlo.

La noche del 19 de Kislev se repitió mi sueño, pero en esta ocasión acompañando a mi madre y a mi abuelo, se presentó otro hombre anciano. Mi madre y mi abuelo volvieron a darme las mismas indicaciones que en el sueño anterior, con respecto al Sefer Torá y al nombre que debería darle a mi hijo, a lo que el hombre anciano contestó: “Amén, Di-s así lo diga”.

Mi madre dijo: “Abuelo!, bendícela!”. Y el anciano (el Admur Hazaken, Rabi Shniur Zalman) me bendijo. Mi abuelo, el Admur Haemtzaí, Rabi Dovber y mi mamá contestaron Amén y yo también, en voz alta dije: “ AMEN” y me desperté.

Mi esposo que ya se había levantado y aún se encontraba en la habitación me preguntó: “¿por qué dijiste AMEN?”. Me lavé las manos (a la usanza ritual) y le respondí que tuve un sueño y que en una hora iría a su habitación a relatárselo.

Luego le conté ambos sueños y me dijo: “…es un buen sueño ¿por qué no me lo contaste hasta ahora? Ya que los sueños de esta clase se refieren a situaciones muy elevadas espiritualmente”. Mi esposo quería que ese Sefer Torá fuese escrito sobre el pergamino obtenido de un cuero de vaca faenada ritualmente y Casher. Un pergamino de esta clase no es fácil de conseguir, es por eso que se demoró el inicio de la escritura unas cuantas semanas.

Mi suegro, el Admur Tzemaj Tzedek le ordenó a mi esposo que comenzara con la escritura del Sefer Torá en secreto, y en su habitación, con la única presencia de su hermano.

Mi esposo apuro al escriba (sofer) y en los días posteriores a Rosh Hashaná, se supo que la finalización del Sefer Torá sería llevada a cabo al día siguiente de Iom Kipur (Día del Perdón), y muchos de los visitantes que vinieron para las Altas Solemnidades, se quedaron para el evento de “Finalización”.

Al día siguiente, temprano en la mañana, mi suegro llamó a mi esposo y le dijo: “-hoy se llevará a cabo un gran banquete, del cual yo participaré y enseñaré conceptos jasídicos, pero el “Sium”, (finalización del Sefer Torá), no lo realices hoy”. Esto lo dijo sin dar mayores explicaciones.

El día lunes 13 de Jeshvan, mi suegro llamó a mi esposo nuevamente y le dijo: “-llama para esta tarde al escriba a mi estudio, invita también a tu madre y hoy celebraremos el “sium” en secreto.

Yo –cuenta la Rabanit Rivka- cosí la “ropa” que cubre el Sefer Torá y cuando la llevé a la habitación de mi suegro, me dijo: “Mazal Tov”, que Di-s, bendito sea, haga que se cumpla la bendición que te dieran mi suegro y mi abuelo.

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