9 y 10 de Kislev – El Miteler Rebe

Luego de catorce años de casado, Rabí Shniur Zalman, aun no tenía hijos varones…

  • Su nacimiento, 9 de kislev de 5534
  • Estando en lo de su maestro y Rebe, el Maguid de Mezritch, le pidió una bendición para tener un hijo varón, a lo que éste le respondió: “Por medio del cumplimiento del precepto de recibir visitas, se es meritorio de tener un niño.”El Maguid llamó al Alter Rebe antes de su fallecimiento y le reveló: “Tendrás un hijo varón, llámalo con mi nombre, y en la noche anterior a la circuncisión, recuerda mis palabras”.
  • “Después de un año, contó el Alter Rebe, nació mi hijo Rabí Dovber y lo llamé con el nombre de mi maestro, de acuerdo a sus indicaciones”Cuando Rabi Dovber era un joven, contaron a su padre, el Alter Rebe, que su hijo ya tenía escritos trece maamarim (discursos jasídicos)muy profundos. El Miteler Rebe no estaba en su casa, y al llegar le avisaron que su padre lo buscaba. De acuerdo a lo solicitado llevó a la casa paterna sus escritos.El Alter Rebe los revisó por el lapso de una hora, y luego los devolvió a su hijo diciéndole que deseaba cenar junto a él esa noche. Después fue donde estaba su esposa la Rabanit y le indicó que preparara una comida especial ya que vendría un importante huésped. Al anochecer , cuando el Miteler Rebe arribó a la casa de su padre y se sentaron a la mesa, el Alter Rebe pidió a su hijo que dijera un discurso jasídico y luego de insistirle repetidas veces logró que así lo hiciera.Luego de un rato la Rabanit se dirigió a su marido el Rebe y le preguntó: “ Dónde está el importante invitado que debía llegar hoy a cenar?Le contesto el Alter Rebe: “ Berl (se refería su hijo, Rabi Dovber) es nuestro invitado especial, el sabe pronunciar discursos muy bien!

    (etraído de las historias de Rabi Zalman Simón Dvorkin)

  • Su fallecimiento: 9 de kislev de 5588El Miteler Rebe, solía decir que le temía al año 5588, pues habían indicios de decretos desfavorables para ese año, y comenzó a insinuarles a sus seguidores, acerca de su fallecimiento.-“Mi padre tenía 54 años cuando fue llevado a la cárcel por segunda vez, y desde el Cielo le dieron a elegir, morir o sufrir, él eligió sufrir, por lo visto me dejó a mí la otra alternativa”… y así fue que falleció a los 54 años.Ese año, en las Altas Solemnidades, el Rebe viajó a Oditz, a visitar la tumba de su padre, el Admur Hazaken, y allí les dijo a sus jasidim: “le pedí a mi padre que me exima del liderazgo rabínico”. Los jasidím pensaron que seguramente tenía la intención de viajar a nuestra Tierra Santa. Entonces le dijeron: “como vas a abandonarnos cual un rebaño sin pastor…”, él les contestó: “Mi yerno, el Tzemaj Tzedek se encuentra con ustedes y será un pastor fiel”De regresó a la ciudad de Lubavitch, su salud empeoró y debieron interrumpir el viaje en la ciudad de Niezin, allí fue atendido por importantes médicos, que coincidieron al informar que su enfermedad no tenía curación.Su salud empeoraba día a día, estaba tan débil que con solo tocarlo se desmayaba.La noche de su fallecimiento sufrió varios desmayos de los que pudieron despertarlo, pero en el último, perdió la vida.En la casa se escucharon llantos y gritos de dolor ante la terrible pérdida, pero aun después de comprobar que el cuerpo yacía sin vida, los jasidim se acercaron a su Rebe y le dijeron: “porqué nos asustas Rebe, acaso no escuchas nuestros gritos? El Rebe los miró y les respondió: “escuché una voz que me decía, ¿qué necesita un alma así en este mundo!?”

    Después pidió que lo vistieran con una camisa blanca, parecía un ángel de las huestes de Di-s.

    Su rostro se encendió y comenzó a alabar al pueblo de Israel. Luego les dijo a los jasidim que estén felices y comenzó un discurso jasídico. En el transcurso de su alocución, preguntó varias veces si ya estaba amaneciendo, para terminar sus palabras antes del alba, momento en que su alma volvió al Creador.

    Su yerno dijo: “No hubo otro fallecimiento así, desde la desaparición de Rabi Shimón Bar Iojai, que aconteció también, en medio de palabras de Torá”.

    Este, que debió ser un día feliz por el festejo de la conmemoración de su liberación acontecida el 10 de Kislev del año anterior, se transformó en uno de duelo para los jasidim y para todo el pueblo.

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