Libros con almas

Un principio fundamental es que en cada cosa, incluso en los objetos materiales inanimados, hay un “alma” o un centro espiritual vital…


Un principio fundamental de la mística judía es que en cada cosa, incluso en los objetos materiales inanimados, como las piedras, la tierra, agua y también por qué no, libros, hay un “alma” o un centro espiritual vital.
Hay niveles en estas almas espirituales. Existe, para empezar, un mero objeto material que simplemente por el hecho de ser una cosa creada, contiene una “chispa” de la Fuerza Creativa Divina que lo mantiene en existencia. En un nivel más alto, hay un objeto material que ha servido a un buen propósito. Más elevado todavía es un objeto que se usa en la realización de un mitzvá.
La filosofía de Jasídica explica que cuando una cosa material ordinaria se usa para un propósito bueno, sobre todo en la desempeño de un mitzvá, sufre un “refinamiento” y “espiritualización” a la magnitud de volverse literalmente un objeto sagrado, como un pergamino de una mezuzá hecho de la piel animal.
Ahora, imaginemos los libros judaicos, inspiradores. Libros escritos por iehudím cuyas vidas enteras son dedicadas a las enseñanzas judías y a los judíos. Imaginemos libros que se estudian con el corazón y el alma por centenares o miles o centenares de miles de personas, enriqueciendo e iluminando el modo en que ellos viven sus vidas. Ciertamente, el especto “material” e “inanimado” de estos libros son penetrados con luz y vida.
Y ciertamente, cuando tenemos tales libros judíos en nuestras casas, su misma presencia produce un impacto.
Los libros sagrados judíos pertenecen a las casas judías. Cuando están en las librerías esperando ser enviados o llenando los estantes aguardando ser vendidos, están en “destierro” de su ambiente natural, de su “casa”. Aunque bien tratados, se hayan encarcelados, por así decirlo. Así como una persona que en cautiverio nunca estará totalmente contenta, aun cuando se le proporcionen las necesidades materiales e incluso espirituales. Así tan también, los libros judíos nunca están contentos hasta que llegan a una casa.
Cuando una casa judía tiene un libro judío judaico en los estantes de su biblioteca, en los cuartos de los niños, al lado de la computadora, en la mesa de café o la mesa del sofá- esa casa judía está llena de santidad y luz. Los libros judíos ponen un tono y crean una atmósfera en la casa que afecta a sus habitantes incluso cuando ellos están lejos de casa. Esa casa judía es un eslabón de la cadena que conecta a la primera casa judía de nuestros antepasados Abraham y Sara.
Los libros judíos siempre son regalos apropiados para jóvenes y adultos. Sea un cumpleaños, aniversario, o simplemente para decir “gracias”. Un libro judío es un regalo que viene del corazón y nutre el alma.

(En relación con Hei Tevet es el  aniversario del original en 1987, cuando la Corte Federal Americana otorgó la propiedad de la gran biblioteca y colección de libros de Torá y manuscritos de los Rebes de Jabad a la biblioteca de Lubavitch. )

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