¿Cuántos amigos tienes?

El joven era un suicida. Cuando comenzó a contar sus sentimientos, diciéndole a quien lo escuchara que su muerte era inminente, sus compañeros de la Yeshivá lo convencieron para que le informara al Rebe, Rabi Menajem Mendel Schneerson, de Bendita Memoria sobre sus planes.
En Iejidut (audiencia privada) con el Rebe, se lo contó. El Rebe lo escuchó, y lagrimas comenzaron a caer sobre sus mejillas. Luego de unos minutos de estar parado mirando al Rebe llorar, el joven salió corriendo del cuarto, temblando.
Le dijo a sus amigos que ya no tenía planeado quitarse la vida. Quería vivir. Cuando le peguntaron qué había ocurrido en el cuarto, éste le describió con sus palabras la reacción del Rebe. Luego concluyó:
“Si sólo hubiera sabido que existe una persona que se preocupa por mi profundamente, nunca hubiera pensado en quitarme la vida…”
“¿Qué es un Rebe?”, esa es una pregunta que se ha preguntado miles de veces. Pero, ¿qué mejor que preguntárselo al Rebe mismo?
Ese era precisamente el pensamiento de una persona que se encontraba sentado frente al Rebe de Lubavitch en una audiencia privada.
“Rebe, ¿Qué haces exactamente?, y, ¿Por qué eres admirado por muchas personas?”
“Trato de ser un buen amigo”, el Rebe le respondió.
Incrédulo, el hombre le dijo: “¿Un amigo?, ¿Eso es todo lo que haces?”
Imperturbable, el Rebe le respondió con una pregunta: “¿Cuántos amigos tienes?
“Tengo muchos”
“Déjame definir por ti qué es un amigo, y luego me dices cuántos tienes.
Un amigo es alguien quién ante su presencia puedes pensar en voz alta sin preocuparte de que se aproveche de ti. Un amigo es alguien que sufre junto a tu cuando estás con dolor, y se regocija cuando estás contento. Un amigo es alguien que te busca y siempre tiene tus mejores intereses en mente. De hecho, un verdadero amigo es como una extensión de ti”.
Luego el Rebe le pregunta con una sonrisa: “Ahora dime, ¿Cuántos amigos tienes?”
Simple, sin embargo, profundo.
Que sorprendente es lo que nos dice el Midrash sobre cuando Moisés nació, que su padre eligió llamarlo, de todos los nombres, Javer, que significa amigo.
Qué adecuado es ese nombre para Moisés, el primer Rebe de nuestra Nación.

Convertirse en uno
El Rabino Harbert Weiner, autor del libro “Nine and a Half Mystics”, cierta vez le preguntó al Rebe: “¿cómo puedes asumir la responsabilidad de los consejos que le das a las personas sobre cualquier asunto, tanto sea sobre negocios, medicina, y especialmente cuando sabes que tu consejo es generalmente tomado?”
El Rebe le respondió: “Cuando una persona viene con un problema, así es como trato de ayudarlo. La persona conoce su problema, por lo que uno tiene que tratar de unirse a él y hacerse “batel”, lo más disociado posible de nuestro propio ego. Luego, cuando te encuentras junto con esa persona, uno trata de comprender el principio de Providencia Divina en ese caso en particular”.

Esta dicho, sobre el cuarto Rebe de Jabad, Rabi Shmuel, que luego de recibir a gente para Iejidut, debía cambiarse las vestimentas, ya que las ropas que utilizaba en Iejidut quedaban empapadas de sudor.
Una vez explicó: “En la última hora, veinte personas vinieron a verme. Para poder relacionarme con cada uno de sus dilemas, debo salir de mis propia personalidad y circunstancias, y meterme en las vestimentas de ellos. Pero no vinieron a consultar con ellos mismos, sino conmigo. Entonces debo volverme a vestir en mi propio ser para así poder aconsejarlos”.
La intensa experiencia mental y emocional de conectarse completamente con aquellos que lo consultaban, hasta el punto de “perderse” en ellos, era agotador. Meterse en los zapatos del otro es una ardua tarea que sólo se puede lograr a través de trabajo y amor.
Es apropiado usar la palabra Iejidut para describir la audiencia privada única con el Rebe, que literalmente significa “convertirse en uno”.

Se cuenta la historia que una vez, el abuelo de Rabi Shmuel, el Miteler Rebe, segundo Rebe de Jabad, abruptamente había dejado de recibir visitantes. Como no era común, se quedó en su cuarto por unos días, aparentemente metido en profundas muchas espirituales. Al final de esa semana salió, y las cosas volvieron a la normalidad.
En una fascinante revelación, el Miteler Rebe explicó: “Cuando alguien viene por asuntos espirituales, y particularmente cuando me preguntan sobre un camino de penitencia, me esfuerzo en encontrar su “tema” espiritual, en un nivel más sutíl, dentro de mí. De esa manera soy capaz de relacionarme con el estado espiritual de esta persona. En consecuencia a ello, y estando en “su” posición, por así decirlo, puedo encontrar el remedio espiritual más apropiado”.
El continuó: “Al principio de esta semana, fui visitado por un individuo que buscaba un camino de penitencia por un terrible pecado que había cometido. No importa cuánto haya intentado, no pude encontrar su transgresión en mi. Por la tanto, no pude ayudarlo. Luego de haber luchado con esto en los últimos días, finalmente pude ayudarlo…”


Empatía

Cierta vez, cuando Rabi Shalom DovBer Schneerson (que luego fue el quinto Rebe de Jabad), y su hermano, Rabi Zalman Aharon, eran pequeños, jugaban a un juego de “Rebe y Jasid”. Shalom DovBer tenía alrededor de cinco años en ese momento, y su hermano, un año y cuatro meses más grande. Por lo tanto, Zalman Aharon actuaba el papel de Rebe y Shalom DovBer de Jasid.
El “Jasid” se quejaba de una deficiencia en su Servicio espritual personal, y el “Rebe” lo aconsejaba en cómo corregirlo. A esto, el pequeño Shalom DovBer dijo: “¡No eres un Rebe!
“¿Por qué no?” preguntó Zalman Aharon.
“Un Rebe”, dijo el pequeño, “miraría antes de responder”
Empatía no debe confundirse con simpatía. Simpatía es sentirse mal por el otro, empatía es sentirse mal con el otro. Para ser más exactos: “Empatía en la habilidad de imaginarse a uno mismo en la posición del otro, y experimentar todas las sensaciones conectadas con el”.

Una adolescente, cierta vez le escribió una carta de varias hojas al Rebe, en la cual describía su profunda angustia. El Rebe le respondió diciéndole, entre otras cosas, que el siente su dolor.
Ella le volvió a escribir diciendo: “Rebe, no te creo, ¿cómo puedes sentir mi dolor? Tu no estás pasando por lo mismo que yo, ¿a qué te refieres cuando dices que sientes mi dolor?”
Dentro de las dos horas el Rebe le respondió:
“Cuando tengas el mérito de crecer y casarte, y, con el deseo de Di-s, seas bendecida con un hijo, la naturaleza de las cosas es que, durante el primer año del niño, a el o ella le comienzan a crecer los dientes. Ese período es doloroso, y el bebé llora. La mamá siente ese dolor como si fueran los suyos”.
El Rebe concluyó: “Así es como yo siento tu dolor”.

La Empatía de Moisés
Una vez más, nos referimos al primer Rebe, Moisés, cuya empatía era legendaria.
“Aconteció en aquellos días que Moisés creció y fue a sus hermanos y vio sus cargas …”
Según nuestro Sabios, el día del fatídico paseo de Moisés, fue el día que se hizo responsable de toda la casa del Faraón.
Luego de haber sido protegido toda su vida, ese día, por primera vez, salió de sus comodidades del palacio para ir al mundo real, en donde la injusticia y sufrimiento florecía.
De las palabras “ fue a sus hermanos y vio sus cargas “, nuestro Sabios comentan “concentró sus ojos y corazón para afligirse con ellos”
Cuando pasó por los portones del palacio ese histórico día, Moisés hizo una consciente decisión: no permitiría que su opulento estilo de vida interfiriera en ver y sentir empatía con el dolor de aquellos que eran oprimidos. En vez de darse vuelta, el “concentró sus ojos y corazón para afligirse” con ellos.
El resultado de esa empatía cambió el curso de la historia.
Unos años más tarde, la esposa de Moisés dio a luz un varón, …”y lo llamó Guershón, porque dijo: “fui un extraño (guer) en una tierra extranjera”
Siempre me he preguntado sobre la extraña elección de este nombre. ¿Acaso el hecho de que fue un extraño es algo que le agradó? ¿Por qué quedarse con recuerdos desagradables del pasado? Una vez me quedé encerrado en un ascensor, pero por eso no voy a llamar a mi primer hijo “atrapado en el ascensor”.
Pero ese era precisamente el punto. Moisés quiso retener el sentimiento de ser un extraño. Quiso recordar lo que se siente no ser parte, o sentirse así por otros. Nunca quiso perder la habilidad de tener empatía con los “extraños en una tierra extranjera”


Educando Chicos con Empatía

Era el año 1944. El Holocausto estaba en su apogeo, con los nazis empeñados en la destrucción completa nuestro pueblo, Di-s no lo permita.
En Brooklyn, Nueva York, en la sede de Lubavitch, localizada en Eastern Parkway 770, una reunión inusual se estaba llevando a cabo.
El sexto Rebe de Jabad, Rabi Iosef Itzjak Schneerson, le había pedido a sus secretarios que juntaras a los jóvenes de la Yeshivá, ya que les quería hablar personalmente. Esperaron ansiosamente, inseguros de lo qué esperar.
El Rebe, el mismo víctima de anti-Semitismo, comenzó a contarles un poco de lo que les estaba pasando a sus hermanos y hermanas en Europa.
Concluyó sus tristes palabras, habladas con un corazón partido, con un pedido. Les pidió a los chicos que se abstengan de comprarse golosinas extras esa semana, para así poder identificarse, en pequeña escala, con el dolor de aquellos que estaban sufriendo terriblemente.
La semana siguiente, una misma asamblea tuvo lugar, el cual el Rebe reiteró su pedido, y luego la otra semana. Posteriormente, tales reuniones no habían sido necesarias, ya que los jóvenes habían decidido continuar con su resolución por cuenta propia.
Escuché esta historia por uno de esos niños, quién ahora es un bisabuelo. Hasta el día de hoy, dice que no puede tomar un helado, el elemento en particular que él había decidido privarse de comprar a los nueve años, actuando de forma solidaria con aquellos que habían sido asesinados.

Una Tribu de Jefes
Vivimos es tiempos difíciles. El nuestro, es un mundo de sufrimiento, constantemente bombardeados de gritos por desastres natural y no naturales. Nuestros corazones están partidos.
Es difícil no sucumbir a los sentimientos de apatía e indiferencia para poder sobrevivir. Después de todo, ¿cuánta empatía puede resistir el corazón?
Arriba de todo eso (o abajo), el nuestro es un mundo que necesita amigos, verdaderos amigos.
La gente está sola. Ellos pueden ocultarlo o distraerse a sí mismos, pero en el fondo se están lastimando. Ellos quieren amar y ser amados.
Ha llegado el momento de convertirse en un Rebe.

Por: Mendel Kalmenson

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