Aniversario del fallecimiento del Rebe

El 3 de Tamuz se cumple el aniversario de la desaparición física de Rabi Menajem Mendl Schneerson “El Rebe”. El dolor no se ha mitigado, ni el terrible vacío ha disminuido. Nuestra nostalgia, nuestra necesidad de su presencia tangible entre nosotros, solo crece con cada día que pasa…
El Rebe dijo en relación con el fallecimiento del Rebe anterior: “Los Jasidim no acostumbran hacer discursos de encomio a los fallecidos, en cambio relatan historias sobre ellos”.
A continuación relatos de su vida…

La familia del Rebe una vez pasó un verano en Balaclava, a orillas del Mar Negro en Crimea. Un día, los vacacionistas escucharon que un niño joven había salido solo en una pequeña embarcación. La embarcación había zozobrado lejos de la costa, y el niño enfrentaba un peligro inminente.
Otro niño nadó hasta el bote y rescató al que se estaba ahogando. Apurándose a la escena del incidente, la madre del Rebe descubrió que el “héroe” no era otro sino su hijo de nueve años.

Otra historia:
Junto con millones de otros, el Rebe y su esposa Rebbetzin Jaya Mushka Z”L fueron desarraigados de su hogar durante la Segunda Guerra Mundial. Poco después de que los Nazis subieron al poder, el Rebe y la Rebbetzin se mudaron de Berlín, donde ellos habían estado viviendo por varios años, a París. Ellos huyeron de París a mediados de 1940 en uno de los últimos trenes antes de la invasión alemana, y llegaron a Vichy, que sirvió de refugio para los judíos que huían.
Vichy estaba bajo el mando italiano y los italianos eran menos antisemitas que sus aliados alemanes. Sin embargo, era sólo relativamente seguro; la vida en cualquier ubicación en una Europa Nazi era peligrosa e insegura para los Judíos.
Los hoteles locales no abrían sus puertas voluntariamente a los refugiados desamparados. A fin de entrar en un hotel, el huésped tenía que probar que él poseía por lo menos cien dólares. Esto sobrepasaba, por lejos, los magros medios de la mayoría de los refugiados.
El Rebe tenía un solo billete de cien dólares. El se aventuró afuera en las calles buscando refugiados necesitados.
Pasándole el billete, él dirigía al refugiado al hotel en el cual estaba alojado. Después de que el refugiado fuera admitido, él deslizaba de vuelta el billete al Rebe sin ser notado. El Rebe volvía a las calles con ‘el billete que abría la puerta’, buscando otro cliente…

Ente las muchas estrictas regulaciones impuestas a los ciudadanos de un país en guerra, estaba la demanda de vender todo oro poseído en forma privada al gobierno. Un día, un judío desesperado golpeó la puerta del Rebe. “Por favor, ayúdeme. Vender mi oro con una tremenda pérdida me arruinaría totalmente y quebraría la posibilidad de mi familia de sobrevivir a esta terrible guerra. Por favor, guarde mi oro en su departamento.” El Rebe estuvo de acuerdo rápidamente en ayudar a un prójimo Judío. Las pepitas de oro fueron escondidas en un armario del minúsculo departamento.

Al poco tiempo, los italianos comenzaron a buscar oro en las moradas de los refugiados. La Rebbetzin Z”L estaba preocupada de que la posesión de la fortuna del hombre podría poner en peligro sus propias vidas, puesto que la posesión ilegal de oro era una ofensa capital. “Quizás deberíamos transferir el oro a otro lugar sugirió ella ansiosamente. El Rebe fue firme. “No. Un prójimo Judío nos confió su fortuna completa, y es nuestro deber protegerla.”

Mientras tanto, esfuerzos desesperados estaban siendo realizados al otro lado del océano por el Rebe anterior, Rabbi Yosef Yitzjak Schneerson, para facilitar la inmigración del Rebe y la Rebbetzín a América.

Después de interminables y urgentes llamadas telefónicas, telegramas y horas de esfuerzo, los papeles necesarios y los pasajes de barco fueron obtenidos por la pareja. El viaje estaba programado para embarcar desde Portugal, donde llegaron sin contratiempos. Poco antes de abordar el barco a América, el Rebe recibió un telegrama de su suegro. “No viajes en ese barco” era el breve y sorprendente mensaje.
Tan pronto como un abrir y cerrar de ojos, el Rebe canceló las reservas y esperó la próxima partida. Más tarde, se supo que el primer barco había sido hundido por cañoneros alemanes. No hubo supervivientes. El Rebe y la Rebbetzin, en cambio llegaron felizmente a Nueva York el 28 de Sivan 5701(1941).
A mis ojos, el aspecto más sorprendente de este incidente” dice un jasid, “no es la visión a distancia del Rebe anterior, sino la aceptación incuestionable del Rebe a su instrucción. Él obtuvo los papeles requeridos y los pasajes a través una serie de milagros. Los nazis estaban al tanto de su identidad y no había ninguna certeza de otra partida adicional. Cualquier demora podría haber arriesgado su posibilidad de escape. Sin embargo, a pesar de que sus vidas corrían peligro, el Rebe siguió la instrucción de su suegro sin pensarlo dos veces.

Extraido de “Ayer, hoy y siempre El Rebe”.
Publicado por el Beit Jabad de Paraguay.

Nota
La imagen que ilustra esta nota, fue recimientemente publicada y pertenece a los papeles del Rebe para obtener su ciudadania estadounidense.

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