Una mujer brillante

LOS TELEGRAMAS ESPECIALES:
El Shabat, 21 de Adar I deI año 5681 (1901) en la pequeña ciudad de Lubavitch, reinaba una atmósfera de gran felicidad. Se respiraba una gran alegría en la casa del Rebe de Jabad, Rabí Shalom Dovber Z’L. Había nacido una hija de su único descendiente, Rabí losef Itzjak Z’L (luego su sucesor).

El nacimiento de la niña no fue tomado con ligereza dentro del seno de la familia. Entre otros testimonios se encuentran las cartas de su santo abuelo, Rabí Shalom Dovber Z’L, que en ese momento se encontraba fuera de Lubavitch.

En su primer misiva, que aludía al nacimiento de la niña, decía entre otras cosas: “… Y desde la profunda satisfacción de mi corazón, agradezco a Di-s por todo lo bueno que nos ha dado y con su gran benevolencia nos otorgó vida y nos permitió. estar presentes y llegar a este instante, y que de la misma forma lleguemos a muchas alegrías y fiestas…”

Tan importante fue el nacimiento de la niña a los ojos de su ilustre abuelo, que no sólo envió el anterior telegrama de felicitación, sino que ese mismo día expresó su santa opinión, especialmente dirigiendo a su hijo otro telegrama aludiendo al nombre que debía darse a la recién nacida que decía así: “Si es que aún no se le ha colocado nombre, recomiendo que sea llamada Jaia Mushka, que es lo correcto de acuerdo a mi entender…”

Esa misma semana envió otro telegrama, el día 4 de Nisán, donde entre otras cosas nombra: “Te bendigo con la Brajá de MAZAL TOV, por la colocación del nombre a nuestra nieta, Jaia Mushka. Que el Todopoderoso le otorgue larga vida y buenos años con dulzura tanto en lo espiritual como en lo material, y llegue a ser una mujer ejemplar, temerosa de Di-s con verdad y que todos nosotros recibamos de ella grandes satisfacciones y alegrías en lo espiritual y material”.

UNA SEÑAL PARA EL FUTURO:
Luego de treinta días, nuevamente Rabí Shalom Dovber Z’L envía una carta. En ella encontramos una revelada señal sobre el gran futuro de la niña. “Que el Todopoderoso le otorgue larga vida y días de felicidad completos y que llegue a ser una santa mujer, temerosa de Di-s en verdad, que en todos los detalles se parezca a mi santa abuela por la que lleva el nombre…” (La Rabanit Jaia Mushka que fue esposa del 3er Rebe de Jabad, Rabí Menajem Mendl Schneerson Z’L, llamado el Tzemaj Tzedek).

EN MEDIO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL:
La Rabanit Jaia Mushka Z”L le contó a Reb Mendl Notik que cuando debieron huir de Paris, tuvieron la oportunidad de ocultarse en las afueras de la ciudad, sin embargo el Rebe-su esposo- insistió en dirigirse a Vichy. No fue fácil conseguir lugar en uno de los últimos trenes, en medio de un gran peligro, llevando consigo sólo el Talit y los Tefilín. Luego siguieron viaje hacia Niza, en el sur de Francia, que se hallaba bajo dominio de Italia, y era, en ese momento, de los sitios más seguros, donde acudieron muchos judíos pare refugiarse. Allí estuvieron cerca de 8-9 meses hasta el comienzo del verano de 1941. El peligro fue muy grande ese año, pues se había dado el toque de queda.

“LOS MARAVILLOSOS 100 DÓLARES”
A pesar del gran riesgo que implicaba la situación, El Rebe encontró la manera de ayudar a otros necesitados. La Rabanit contó también que en esos días, para tener el crédito que permitiera entrar a un hotel (no se refiere a tener derecho a una habitación, sino quedar a resguardo en los pasillos), había que mostrar que se poseía por lo menos un billete de 100 dólares. (Una fortuna en ese momento).

El Rebe poseía un solo billete de ese tipo. Sin embargo, arriesgando su vida, recorría las calles en busca de judíos que no tuvieran albergue y les prestaba los 100 dólares, para que ellos a su vez lo mostraran en el hotel, obteniendo así el derecho a ingresar y estar bajo techo seguro. Luego devolvían el billete y así el Rebe repetía su tarea, hasta que inclusive otros judíos comenzaron a imitarlo.

La milagrosa llegada. Nueva York:

Sin eludir el peligro que representaba el viaje desde Europa a Nueva York (ya que los nazis atacaban las naves) el 28 de Sivan de 1941 el Rebe y la Rabanit llegaron a puerto seguro.

EL PERFIL DE UNA GRAN MUJER:
Desde su llegada a USA y hasta el día de su desaparición, que fueron 47 años, la Rabanit se movió dentro del ambiente de los jasidim al que estaba acostumbrada desde su niñez en Lubavitch, junto a su esposo.

Aquí quedó revelada definitivamente su personalidad. A pesar de ser la esposa del “Gran Rebe” en el centro de influencia, cumplió al pie de la letra con el versículo de los Salmos: “Gloriosa es la hija del rey dentro del palacio” en una medida que difícil sería encontrar parangón en la historia de nuestro pueblo. Con recato, delicadeza, con una superdotada inteligencia y con poderosa fuerza, se ocultó y se fijó de no aparecer en público, de la misma forma que trató de no sobresalir en el más mínimo detalle, Sin embargo hubo personas que tuvieron el gran mérito de conocerla y de ellos es que recibimos detalles desconocidos de su vida.

RECIBIENDO SUFRIMIENTOS CON AMOR:
En los últimos años, cuando enfermó, la Rabanit padeciendo angustias y sufrimientos, cada dolor era soportado en completo silencio. Jamás nadie la oyó quejarse, suspirar o lamentarse. Hasta el último instante de su vida cuidó su noble conducta y su hidalguía; tratando de no molestar ni preocupar a quienes la rodeaban. Inclusive ocultó de su esposo gran parte de su afección, para evitarle desasosiego.

Cuando ya fue necesario internarla, se hizo todo con rapidez extrema. Había que hacer urgentemente una transfusión de sangre. Mientras se hacían todos los preparativos y la Rabanit  aguardaba sentada, se sintió descompuesta y pidió un vaso de agua. En pocos instantes su pura alma se elevaba hacia los Cielos. Esto sucedió después de la medianoche del 22 de Shvat de 5748…

MILES DE INSTITUCIONES EN SU NOMBRE:
Aunque su desaparición causó un gran dolor en todo el ámbito judío, en todos los lugares se llevaron a cabo reuniones para despertar el ser judío, ejecutando las palabras expresadas por el Rebe (su esposo durante 60 años), el primer día de Shivá (duelo): “vehajai (su nombre era JAIA) lten el Libó” (Eclesiastés 1-2) “Y el que vive debe poner esto en su corazón”, que significa que es una obligación pare cada uno de nosotros aumentar en el estudio de la Torá y el cumplimiento de las Mitzvot y por sobre todo, incrementar en la Mitzvá de amor al prójimo

1 comentario

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario