Socios en la vida

“Sabes, mi marido llega a casa muy tarde”, Gorlin-Lassner dijo que la Rebetzin Jaia Mushka Shneerson le había dicho al final de su reunión a mediados de 1980.” A veces arriba a casa a las dos, tres de la mañana. Y cuando llegue a casa, voy a tener mucho que decirle sobre la reunión”.

Todos estaban sorprendidos de cómo la Rebetzin esperaba firmemente al Rebe hasta altas horas de la madrugada.
“No se cuántas mujeres se quedarían despiertas (regularmente) hasta las 4:00 de la mañana esperando a que lleguen sus maridos de las reuniones para asegurarse de que no coman solos” ella dijo.

Los pocos que participaban en la atención médica del Rebe y la Rebetzin Jaia Mushka, destacaron cómo cada uno de ellos trataba de protegerse uno al otro de noticias dolorosas.

“La Rebetzin siempre llamaba a mi padre en nombre del Rebe y el Rebe siempre llamaba a mi padre en nombre de la Rebetzin”, dijo Shemtov. “Cada uno llamaba siempre para el otro.”

“Valorar a las personas por lo que son, construirlos, tratando de sacar lo mejor de ellos, el pensamiento positivo, etc. Esas son todas las cosas de las que la Rebetzin vivía”, dijo Hager. “Y eso es un ejemplo para nosotros: mirar el vaso medio lleno, no medio vacío.”

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