Misión Imposible

Imposible: absurdo, inconcebible, impensable, inalcanzable, impracticable. Parece que hay muchos sinónimos para describir algo que consideramos imposible. ¿Pero se debe ser Don Quijote para soñar con hacer lo imposible? Cuando un judío emprende una actividad que está totalmente de acuerdo con su ser interior, no necesita ser molestado por la aparente imposibilidad del esfuerzo. En lugar de estar abrumado por cualquier dificultad o desafío, puede estar seguro del éxito. El éxito puede no ser inmediato, puede tomar tiempo – tal vez un mes, un año o incluso más. Pero al final triunfará. Pues es una asignación relacionada con su esencia, y “Una cosa de Di-s existe por siempre”.

Pero ¿qué pasa si este esfuerzo no sólo parece ser totalmente imposible, sino que en realidad es imposible de acuerdo a las leyes de la naturaleza? Debemos intentarlo de todos modos, y eventualmente seremos totalmente exitosos, más allá de nuestro sueño más salvaje, más quijotesco. Suficiente teoría.

¿Cómo se aplica esto a la vida? Un ejemplo para ello es de la vida de la Rebetzin Jana Schneerson, de bendita memoria, madre del Rebe de Lubavitch. Cuando su esposo, Rabi Levi Itzjak, fue exiliado por el gobierno comunista en los años treinta, produjo tinta con hierbas, para que pudiera escribir – al margen de sus libros, porque no había papel – sus comentarios esotéricos y explicaciones sobre La Torá.

Pero, todavía no hemos llegado a la parte imposible. Después de que Rabi Levi Itzjak falleció, la Rebetzin Jana se comprometió a sacar sus manuscritos de la Rusia comunista. Esto era realmente una tarea imposible, no sólo aparentemente imposible, sino imposible según los cálculos de todos. Y sin embargo, de alguna manera, consiguió escurrir su voluminosa biblioteca de manuscritos sagrados.

¿Qué tipo de pensamientos pasan por nuestras mentes cuando nos enfrentamos a una tarea imposible pero crucial como la que acabamos de mencionar? Podríamos pensar que no es apropiado involucrarse en tal actividad, ya que es una lástima quitarle tiempo a una tarea más sencilla que seguramente completaremos con éxito.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que todo lo que sucede es Divinamente ordenado. Si se descubre que algo tiene que ser arreglado, entonces es uno el que tiene que tratar de arreglarlo. No hay tiempo para largas consideraciones. Cuando uno está realmente involucrado en el asunto en cuestión, debe tener en cuenta todos los obstáculos y limitaciones significativas. Hablar con ciertas personas, tratar de influir en los demás, yendo sobre las cosas de una forma muy natural y organizada. Sin embargo, el vigor y el entusiasmo con que uno enfrenta la asignación debe estar por encima de cualquier consideración, límites o limitaciones. Pues es una asignación de Di-s.
¡Es debido a esta actitud que la gente asume tareas imposibles y tiene éxito! Su éxito no afecta sólo a ellos mismos, sino también al mundo más grande. En el ejemplo anterior, a través de los esfuerzos de Rebetzin Jana y los manuscritos, se produjo un efecto en el mundo entero, ya que estos escritos fueron impresos más tarde e innumerables personas se beneficiaron del conocimiento que contenían.

Una razón adicional para nuestro éxito cuando dejamos de lado las consideraciones naturales y emprendemos tareas imposibles: El Talmud afirma: “El emisario es como el remitente”. Cuando una misión Divina es enviada a nuestras manos, se tiene la fuerza Divina del Remitente.

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