Rabanit Jaia Mushka Schneerson z’l

En Shabat, 25 de Adar I del año 5661 (1901), en la pequeña ciudad de Lubavitch, reinaba una atmósfera de gran felicidad. Una gran alegría en la casa del Rebe Shalom Dover Z’L. Había nacido su nieta, hija de su único hijo y descendiente, Rabí Iosef Itzjak Z’L (quien luego fue su sucesor).

El nacimiento de la niña no fue tomado con ligereza dentro del seno de la familia. Entre otros testimonios se encuentran las cartas de su santo abuelo, que en ese momento se encontraba fuera de Lubavitch.

En su primer misiva, en la que hacía mención del nacimiento de la niña, el Rebe Shalom Dover Z’L, escribió: “….y desde la profunda satisfacción de mi corazón, agradezco a Di-s por todo lo bueno que nos ha dado y con su gran benevolencia nos otorgó vida y nos permitió estar presentes y llegar a este instante, y que de la misma forma lleguemos a muchas alegrías y fiestas”.

Tan importante fue el nacimiento de la niña para el abuelo, que envió a su hijo el siguiente telegrama: …”si es que aún no se le ha colocado nombre, recomiendo que sea llamada JAIA MUSHKA, que es lo correcto de acuerdo a mi entender…” Esa misma semana, envió otro telegrama, donde entre otras cosas nombra: “MAZAL TOV, por la colocación del nombre de JAIA MUSHKA a nuestra nieta. Que el Todopoderoso Le otorgue larga vida y buenos años con dulzura tanto en lo espiritual como en lo material, y llegue a ser una mujer ejemplar, temerosa de Di-s, y que todos nosotros recibamos de ella grandes satisfacciones y alegrías en lo espiritual y material”.

Como señalando el futuro de la niña, el Rebe Shalom Dover Z’L, envía posteriormente una carta. En ella encontramos una reveladora señal, “…que el Todopoderoso le otorgue larga vida y días de felicidad completos y que llegue a ser una santa mujer, temerosa de Di-s en verdad, que en todos los detalles se parezca a mi santa abuela por la que lleva el nombre…” (la Rabanit Jaia Mushka, abuela del Rebe Shalom Dover Z’L, fue la esposa del 3º Rebe de Lubavitch, llamado el Tzemaj Tzedek)

En medio de la segunda guerra mundial
La Rabanit Jaia Mushka Z’L, contaba que cuando debieron huir de París, tuvieron la oportunidad de ocultarse en las afueras de la ciudad, sin embargo el Rebe Shlita insistió en dirigirse a la ciudad de Vichy. No fue fácil para ellos conseguir lugar en uno de los últimos trenes, en medio de un gran peligro, llevando consigo sólo el Talit y los Tefilin. Luego siguieron viaje hacia Niza, en el sur de Francia, que se hallaba bajo el dominio de Italia, y era, en ese momento, uno de los sitios más seguros, donde acudieron muchos judíos para refugiarse. Allí estuvieron cerca de ocho o nueve meses hasta el comienzo del verano de 1941. El peligro fue muy grande ese año, pues se había dado el toque de queda.

“Los maravillosos cien dólares”
A pesar del gran riesgo que implicaba la situación, el Rebe Menahem Mendl Schneerson Z’L, esposo de la Rabanit JAIA MUSHKA Z’L, encontró la manera de ayudar a otros necesitados. Según relatos de la Rabanit, en esos días para tener el crédito que permitiera a una persona entrar a un hotel, (sin derecho a habitación alguna, sino quedar a resguardo en los pasillos), había que mostrar que uno poseía un billete de 100 dólares (Una fortuna en esos momentos). La cuestión era que el Rebe poseía UN SOLO billete de 100 dólares, y que arriesgando su propia vida, recorría las calles en busca de judíos que no tuvieran albergue, prestándoles ese billete, que ellos a su vez mostraban en el hotel, obteniendo así el derecho a ingresar; luego le devolvían el famoso billete. Así repetía el Rebe su tarea, día a día, hasta que inclusive otros judíos comenzaron a imitarlo.

La milagrosa llegada a Nueva York
El 28 de Sivan de 1941, el Rebe y la Rabanit Z’L, llegaron a puerto seguro, luego de eludir el peligro que representaba el viaje desde Europa a Nueva York, ya que los nazis atacaban las naves que zarpaban de los diferentes puertos europeos.

El perfil de una gran mujer
Desde su llegada a los Estados Unidos de Norteamérica, y hasta el día de su desaparición física, que fueron 47 años, la Rabanit se movió dentro del ambiente de los jasidim al que estaba acostumbrada desde su niñez en Lubavitch.

Allí quedó revelada definitivamente su personalidad. A pesar de ser la esposa del “Gran Rabino” cumplió al pie de la letra con el versículo de los Salmos (Tehilim)”Gloriosa es la hija del rey dentro del palacio”. Con recato, delicadeza, con una superdotada inteligencia y con poderosa fuerza, se ocultó, tratando de no aparecer en público, de la misma manera que trató de no sobresalir en el más mínimo detalle. Sin embargo hubo personas que tuvieron el alto honor de conocerla y es de ellos de quienes recibimos los detalles desconocidos de su vida.

Recibiendo sufrimientos con amor
En los últimos años, cuando enfermó la Rabanit Z’L, padecía angustias y sufrimientos. Cada dolor era soportado en completo silencio. Jamás nadie la oyó quejarse, suspirar o lamentarse. Cuidó su noble conducta y su hidalguía, tratando de no molestar ni preocupar a quienes la rodeaban. Inclusive ocultó gran parte de su afección a su propio esposo, para evitarle a éste, congoja y desasosiego.

Cuando fue absolutamente necesario internarla, se hizo con rapidez extrema. Había que proporcionarle una transfusión de sangre en forma urgente. Mientras se efectuaban todos los preparativos y la Rabanit Z’L aguardaba sentada, se sintió descompuesta y pidió un vaso de agua. A los pocos instantes, su alma pura se elevó hacia los Cielos. Esto sucedió después de la medianoche del 22 de Shvat de 5748…

Cuentan los jasidim que la abuela del Rebe anterior, es decir la bisabuela de la Rabanit, desaparecida físicamente en el mismo mes muchos años antes, falleció luego de rezar sus oraciones. Devolvió el Sidur, pidió tomar un vaso de agua, para luego inmediatamente fallecer…

Lo increíble es que su abuela, la Rabanit Shterna Sara Z’L, asombrosamente falleció en el mismo mes de Shvat, y fue en un Shabat, luego de la Tefilá, y también pidió tomar un vaso de agua…

Existen muchas situaciones similares entre estas tres santas mujeres, la relación es comprensible por sí sola…

Amor al prójimo
Aunque su desaparición causó un gran dolor en todo el ámbito judío, se llevaron a cabo reuniones para despertar el ser judío, expresando las palabras que su esposo (durante 60 años), el Rebe, mencionó el primer día de duelo (shivá) en su nombre: “VehaJAI (su nombre era JAIA) iten el libó” (Eclesiastés 7-2) “Y el que vive debe poner esto en su corazón”, que significa que es una obligación para cada uno de nosotros aumentar el estudio de la Torá y el cumplimiento de las Mitzvot, pero sobre todo incrementar la Mitzvá de Amor al Prójimo.-

Pequeñas anécdotas

La Rabanit Z’L, en sus últimos años, sufría considerablemente de la vista. Cierta vez le preguntaron: “Judíos de todo el mundo piden al Rebe una Brajá (bendición). ¿Por qué Ud. se priva de esto?. A lo que simplemente respondió: “Es muy importante para mí no causarle ningún dolor”.

Cada vez que la Rabanit daba a conocer alguna respuesta del Rebe, la daba siempre verbalmente y agregaba:”así fue exactamente su respuesta”.

Jamás agregó o explicó alguna de las palabras de su esposo, simplemente repetía precisamente las expresiones.

Siempre preocupada por la salud de su esposo, cuando ella misma no se sentía bien, y el Rebe le sugería una consulta médica, ella aceptaba con la condición que el doctor lo examinara también a él. Por supuesto que esta sugerencia era aceptada….

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