Encarcelados

Éstos son algunos famosos prisioneros:

Abraham: encarcelado por Nimrod por diez años. (Talmud, Bava Batra 91a)

Iosef: encarcelado en la prisión real del Faraón en Egipto por doce años (Génesis 39:20)

Rabí Akiva: encarcelado por los romanos por enseñar Torá (Talmud, Berajot 61b)

Rabí Shimon Bar Iojai:
confinado a una cueva por trece años luego de que los Romanos pidieran recompensa por encontrarlo.

Rabí Shneur Zalman de Liadi: detenido por 52 días en la fortaleza Peter-Paul en San Petersburgo con cargos de traición contra el Zar Ruso. Liberado el 19 de Kislev de 5559 (1798)

El común denominador de estos “prisioneros” es que la vida de cada uno y sus enseñanzas constituyeron un hito en la difusión de la Torá.
Abraham comenzó con la “edad de la Torá”.
Iosef era la conexión entre la Torá de los patriarcas y las generaciones del exilio en Egipto.
Rabí Akiva era la figura central de la transmisión de la Torá Oral, el cuerpo de la ley de la Torá y su interpretación que constituye la llave para el entendimiento y aplicación de la Torá Escrita, desde Sinaí hasta la Judeidad en la Diáspora.
Rabí Shimon Bar Iojai, autor del Zohar, es nuestra fuente para la Kabalá, la dimensión mística de la Torá.
Rabí Shneur Zalman de Liadi era el fundador del movimiento Jasídico Jabad, el movimiento que fundió la corriente racional y mística de la Torá en un programa unido y comprensible.
En cada uno de estos casos, el encarcelamiento sirvió como un período de incubación para la revelación de de una nueva, sin precedente dimensión de la sabiduría de Di-s en nuestro mundo.

De hecho, el confinamiento siempre precede a un nuevo comienzo, considerando las circunstancias de cada nacimiento (según las leyes de la Torá, un bebé recién nacido tiene el status legal de un prisionero recién liberado, siendo que “ no hay un prisionero más grande que el útero”) Por lo tanto el Profeta Iejezkel compara la experiencia del galut (nuestro estado actaul de exilio y desalojo espiritual) al embarazo, y la redención al nacimiento que le prosigue.

Confinamiento, ya sea en el útero, en el Galut, o en una prisión, es un tiempo de limitación externa. Pero también es un momento de fomento interno, un tiempo que puede ser utilizado como el punto de lanzamiento para las infinitas posibilidades de un recién nacido.

Basado en un extracto del diario del Rebe fechado el 19 de Kislev

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