Valentía y fortaleza de espíritu

El relato del encarcelamiento de Rabi Iosef Itzjak, anterior Rebe de Lubavitch y su posterior liberación, en los temibles días del gobierno comunista, es una prueba de valentía y fortaleza de espíritu de la llama del jasidísmo que no se rinde.

El Rebe era el único dirigente judío que tubo el coraje de enfrentarse a la policía comunista y dirigir la vida judía en la clandestinidad, frente a las propias narices del gobierno.
El encarcelamiento del Rebe sucedió en el año 5667, luego de una serie de intimidaciones y advertencias. En Leningrado había una institución, el partido comunista judío llamado “Iebisetzkia, cuyo objetivo era distribuir literatura comunista, la publicación del diario “verdad” y la difusión de propaganda anti- religiosa.”. Ese año, el partido notó una merma en el número de sus afiliados y en el de suscriptores a sus publicaciones.
El jefe del partido llamó a una reunión , para investigar las causas de esta realidad, todos los representantes de las distintas ciudades coincidieron al afirmar que en el último tiempo, el Rabino Schneerson había estado visitando la ciudad, y que debido a su influencia habían comenzado a reunirse nuevamente para los rezos en los distintos templos y que había fundado grupos para el recitado de Salmos, clases de Talmud y otras. “Nos resulta muy difícil luchar contra él, pues su fuerza es grande” – dijeron. Cuando el jefe escuchó sus palabras dijo: “debemos sacarlo del camino”

Seguir con el trabajo
El día martes, 14 de Sivan, a la media noche, llegaron a la casa de Rebe, los delegados de la G:P:U, llevaron a cabo un allanamiento y arrestaron al Rebe, quien fue llevado a la cárcel de “Spalarna”. A la cabeza del grupo habían dos jóvenes comunistas judíos llamados Najmanson y Lulov.
Los tefilin (filacterias) del Rebe fueron confiscados por las autoridades de la cárcel. El Rebe dijo que haría huelga de hambre hasta tanto le fueran devueltos.
El día jueves a las diez de la noche el Rebe fue llamado para el primer interrogatorio, en plena huelga de hambre que ya se prolongaba por dos días. El viernes por la tarde le fueron entregados sus tefilin y se los colocó de inmediato.
En sus anotaciones el Rebe describe su plegaria en la cárcel. “Por favor, Di-s, observa y veras la pobreza de tu pueblo, no es a mí a quien han encarcelado, no es a mí a quien desean castigar, pues yo, que soy yo, un tallo de nuestros santos patriarcas y una de las piedras donde los pilares de los palios de Di-s, los patios de la Torá, se apoyan en él, por favor Di-s”.

Liberación absoluta
Las actividades y los esfuerzos para la liberación del Rebe, fueron coronadas con el éxito. Las primeras consecuencias fueron, una orden directa del gobierno de Moscú al de Leningrado, de suavizar las condiciones del Rebe en la prisión. Por tal motivo, comenzó a recibir un trato menos cruel. Bajo la creciente presión, la G.P.U local, no ejecuto la pena de muerte que habían sentenciado para el Rebe, y fue cambiada a diez años de exilio en la Isla de Solobki.
Nuevamente comenzaron los esfuerzos y a instancia de ellos logró reducirse la pena a tres años de exilio en “Kastramá”.
Un día lunes, 3 de Tamuz, después de 19 días de cárcel, el Rebe subió al tren que lo conduciría al exilio. En la estación se reunió un gran número de personas a la que a pesar de todo se dirigió e instó al fortalecimiento del cumplimiento de la Torá y el fortalecimiento del judaísmo.
El activismo para la liberación del Rebe siguió su curso. Después de diez días, el 12 de Tamuz, el Rebe llegó a la oficina de la G.P.U en Kastramá para su presentación semanal El funcionario le dijo con un tono muy amable: Ya no debes presentarte más en esta oficina. Me ha llegado la orden de liberarte y estoy muy feliz de ser yo quien te da la noticia de tu liberación”
En aquella ciudad, ese era un día de fiesta, por eso no se le dio la orden de liberación hasta el día siguiente. Desde entonces se fijaron esos días 12 y 13 de Tamuz como fechas de alegría.

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