Una carta comprometedora

Cuando los bolcheviques tomaron el poder en Rusia, uno de sus principales objetivos era aniquilar la religión. Una estrategia para desligar a los millones de campesinos gentiles de su fe era mandar sacerdotes libre pensadores por toda Rusia para introducir sus nuevas ideas. Su meta era destruir toda creencia religiosa y reemplazarla con la ideología comunista.

La Ievsektzia (rama judía del partido), quiso aplicar la misma estrategia a la religión judía. Para ello, convocaron a una gran asamblea rabínica bajo el auspicio del gobierno, e invitaron a rabinos de toda Rusia a asistir. Muchos fueron incautos y cayeron en las redes de la Ievsektzia. Estos rabinos harían el trabajo: implantarían las semillas de la duda entre los creyentes, y debilitarían la práctica del Judaísmo en sus comunidades.

Los rabinos más religiosos no fueron invitados. Algunos que recibieron la invitación eran temerosos de Di-s, pero demasiado ingenuos para discernir la verdadera razón detrás del súbito deseo del gobierno de patrocinar una conferencia rabínica.

Cuando el Rebe anterior Rabi Iosef Itzjak Schneerson- cuyo cumpleaños y día de liberación son el, 12-13 de Tamuz- supo lo que estaba planeándose, escribió una carta que se distribuyó a la comunidad judía, advirtiendo contra la participación en la asamblea, pues muchos pensaban equivocadamente que los bolcheviques ablandaban su posición. Citas de la misma, escrita en Leningrado el 5 de Tevet 5687(1927): “Cuando las noticias de la conferencia se han extendido, me han llegado cartas que expresan graves dudas de varios lugares del país. El aplastante consenso general está contra la participación. Mi propia opinión es una fuerte y clara directiva contra tomar parte en cualquier forma. Hasta ahora no he tenido ninguna razón para declarar mi opinión públicamente sobre este importante tema. Sin embargo, habiendo leído estas cartas, y considerando el hecho que la invitación a la conferencia es extendida en nombre de la comunidad judía de Leningrado… la gente puede tener la impresión equivocada de que estoy de acuerdo en participar en la asamblea. ¡De hecho, he oído decir, en mi nombre, que había apoyado esta reunión! Me sorprendí al oír tal especulación que no tiene absolutamente ninguna base.

Por causa de nuestros hermanos es que estoy haciendo conocer mi posición. Esta conferencia propone una terrible amenaza; su objetivo no es puro. Me opongo absoluta e indiscutiblemente a la conferencia y veo sólo horribles consecuencias que son el resultado de las tales reuniones.

Llamo a cada persona que lee esta carta u oye su mensaje, a publicar su contenido entre sus amigos y parientes, clarificar mi posición, por consiguiente: No tengo ninguna conexión o afiliación con los miembros de la comunidad de Leningrado que emitió la invitación a la conferencia. Me opongo a cualquier reunión como esta, y la comunidad de Lenin- grado no tiene ningún derecho para asumir semejante responsabilidad…

La carta se preparó antes del arresto del Rebe; y era una de las razones para su detención. Las autoridades esperaban que poniendo al Rebe en prisión minimizarían el daño que su carta causaría. A pesar de sus esfuerzos, la misiva se dise- minó ampliamente.

¿Cómo? Cientos de copias fueron he- chas por los jasidim del Rebe; La carta del Rebe hizo que la mayoría de quienes la leyeron entendiera y se sintiera advertido. Muchos desatendieron las palabras del Rebe. Es posible asumir que no todos recibieron una copia de la carta. Finalmente, después de posponerse varias veces, la conferencia rabínica nunca se llevó acabo. Hashem había anulado el mal decreto.

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