El arresto

El 12 y 13 de Tamuz recordamos la liberación del Rebe Anterior de Lubavitch de las cárceles soviéticas. Aquí algunos párrafos de su arresto.
Martes 14 de Siván de 5687 (14 de junio de 1927). Medianoche. El Rebe concluyó sus audiencias privadas- “Iejidut”. Luego, rezó con un minián (quórum). Esa noche estaba exhausto. Fatigado, Rabí Iosef Itzjak se lavó las manos ritualmente antes de la cena que compartiría con su familia.
Veinte minutos más tarde, el timbre sonó. La puerta se abrió y dos hombres irrumpieron en la habitación exclamando: “¡Somos emisarios de la GPU!. ¿Quién es Schneerson? ¿Dónde está?”
Al tiempo que decían estas palabras, hombres armados entraron en la habitación.
Sereno y resuelto, el Rebe respondió:
“No sé a cuál Schneerson buscáis. Si os introducís por la fuerza en la casa de una persona, es de suponer que ya sabéis quién vive allí, por lo cual este intento de infundir temor y ansiedad es superfluo. Decid lo que tenéis que decir y expresad claramente vuestros verdaderos deseos. El administrador del edificio conoce perfectamente la identidad de todas las personas que viven en esta casa. ¿Qué necesidad hay de causar este escándalo y esta interrupción?”
“No necesito gritar”, dijo el hombre que servía de portavoz. “Este es mi modo normal de hablar. Pareces ignorar totalmente los métodos de los representantes de la GPU. Muéstranos tu departamento para que podamos ubicar el guardián que corresponde legalmente y, en calidad de jefe de la familia, acompáñanos como observador durante la requisa
“Si”, dijo el Rebe, “estoy plenamente al tanto de vuestros métodos y no deseo saber nada más sobre ellos. O bien estáis totalmente equivocados, o alguien ha urdido una calumnia en contra de nosotros. En todo caso, ello no hace para mí la menor diferencia. En cuanto a los emisarios de vuestra organización, no les he temido ni les temeré. El cuidador del edificio puede conduciros por mi casa, y podéis revisar todo lo que queráis de acuerdo con la ley que invocáis
Luego agregó serenamente: “Estoy seguro de que no interrumpiréis mi cena”.
* * *
Sólo restaba aguardar al vehículo que llevaría al Rebe a la tristemente célebre cárcel de Spalerno, en Leningrado (hoy Petersburgo). La afamada madre del Rebe, Shterna Sara, que descansaba en otra habitación, entró abruptamente.
El propio Nájmanson, jefe del grupo, había dado órdenes de que no se la despertara. Mas, al parecer había presentido intuitivamente lo que ocurría. Al ver a los visitantes indeseables, exclamó con temor en la voz:: “¡Qué significa esto? ¿Por qué han venido? ¿Han de hacer uso de la fuerza en contra de personas inocentes, en contra de mi hijo que con altruismo procura ayudar a los demás? ¡No!”, exclamó en voz alta. “No les permitiré que te lleven a ti, tan preciado a mi alma. Iré yo en tu lugar. Llevadme”, suplicó a su jefe. “Llevadme. No molestéis a mi hijo. Mi único hijo que responde ante los demás en su momento de aflicción y sufrimiento. ¿Someteréis también a una persona de tanta integridad a una prueba tan severa? ¡Ay de mí! ¡La cárcel! ¡Ay de nosotros! ¡Mi amado y fallecido esposo! Se llevan a nuestro hijo Iosef Itzjak, a tu único hijo que se sacrifica por hacer el bien a otros, tu único hijo, aquél que observa tu instrucción con verdadero espíritu de sacrificio… Han venido bandidos… aquellos que persiguen a los inocentes, y ¿con qué fin? ¡Santos antepasados! Desean extinguir a mi hijo que es la llama de vuestras almas. Suceda lo que suceda, no les permitiré llevárselo”.
Nájmanson se volvió hacia el Rebe y le dijo:
“Te ruego que la calmes. Llévatela a otra habitación y tranquilízala..No hicimos ruido y no quise causarle inquietud alguna. Te ruego que la calmes”.
En ese momento, el Rebe comprendió que aun en lo más profundo del mal existe una chispa de bien…
Extraído y adaptado de “La lucha heroica”
-Editorial Kehot Sudamericana

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