Él piensa en todos

Uno de los senadores del Estado de New York solicitó ser recibido en una audiencia privada con el Rebe…


El 11 de Nisán es el cumpleaños de Rabí Menajem Mendl Schneerson, el Rebe de Lubavitch. Grande entre los grandes, su mayor pasión fue el amor por cada iehudí y su preocupación por cada ser humano…

Uno de los senadores del Estado de New York solicitó ser recibido en una audiencia privada con el Rebe. Después de un largo rato, salió de la oficina totalmente conmocionado y le dijo al secretario del Rebe, el Rabino Leibl Groner: “¡Recién ahora pude comprobar que gran hombre es vuestro Rebe!”.
El senador pidió ser recibido para pedir su consejo en cuestiones específicas en relación a la comunidad judía. Luego de manifestar el Rebe su opinión al respecto, le preguntó al senador si podía pedirle un favor.
“Aquí viene, pensé para mí”, le contó el congresista a Groner. “Quiere algo a cambio, igual que todos los demás”.
Pero ¿qué me solicitó el Rebe? Me dijo, que en el barrio chino de Manhattan hay una congregación que está en pleno crecimiento, de personas que a les cuesta pasar el día a día. Destacándose por ser serenos y callados, cumpliendo las reglas al pie de la letra, ciudadanos que cualquier Estado se vería bendecido con ellos. El problema es, dijo el Rebe, que a causa de esta particularidad, de esta tendencia al silencio, es que son dejados de lado en la mayoría de los casos, en lo que respecta a los programas de desarrollo gubernamentales. Y debido a que es así, él pide de mí, como representante del Estado de New York en el Senado, que me preocupe por el beneficio de esta gente.
“Quedé terriblemente sorprendido. El Rebe es líder de una comunidad muy grande con miles de personas e instituciones educacionales repartidas por toda América, que luchan también por la torta presupuestaria. Como asambleísta, tengo en mis manos las decisiones acerca del reparto de dicho presupuesto. El Rebe podría haber aprovechado la oportunidad para pedir un aumento de presupuesto para sus propias instituciones. Pero él no hizo esto. Simplemente estaba sinceramente preocupado por la situación de la colectividad china. Me imagino que el Rebe nunca visitó este barrio, y estoy seguro de que los chinos que viven allí ni siquiera saben quién es. Pero al Rebe, sí le importa. Esta es una señal de que él es un verdadero líder”.

(Del libro Doresh Tov Lejol Amó II, tradujo Gad Pichel)

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