La Hoja

Era el verano de 1896, papá y yo paseábamos por los campos de Balivka, una aldea cerca de Lubavitch. El grano estaba a punto de madurar, el trigo y las hierbas oscilaban suavemente en la brisa…

Era el verano de 1896, papá y yo paseábamos por los campos de Balivka, una aldea cerca de Lubavitch. El grano estaba a punto de madurar, el trigo y las hierbas oscilaban suavemente en la brisa.

Papá me dijo: “¡Vé la Divinidad! Cada movimiento de cada tallo y hierba fue incluido en el Pensamiento Primordial en creación de Di-s, en Su visión holística de la historia y está guiada por la Providencia Divina hacia un propósito de Divinidad.”

Entramos al bosque. Absorto en lo que había escuchado, excitado por la apacibilidad y la seriedad de sus palabras, pasamos junto a un árbol y distraídamente arranqué una de sus hojas. Sosteniéndola un rato en mis manos, seguía mi caminar pensativo, rasgándola en pedacitos y lazándolos al viento.

“El Santo Ari” dijo papá, “dice que no sólo cada hoja de un árbol es una creación investida con hálito Divino, creada para un propósito específico dentro de la creación de Di-s, sino también que dentro de cada una de las hojas hay una chispa de un alma que ha descendido a la Tierra para encontrar su corrección y propósito.

“El Talmud,” continuó, “enseña que un hombre siempre es responsable de sus actos, despierto o dormido. La diferencia entre la vigilia y el sueño radica en las facultades internas, su intelecto y emociones. Las facultades externas funcionan igualmente bien en el sueño, sólo las facultades internas están confusas. De esta manera, los sueños se nos presentan con verdades contradictorias. Un hombre despierto ve el mundo real, un hombre dormido no. Ésta es la profunda diferencia entre la vigilia y el sueño: cuando uno está despierto ve la Divinidad; cuando está dormido, no.

“No obstante, nuestros Sabios sostienen que el hombre siempre es responsable de sus actos, despierto o dormido. Hace un momento hablamos de providencia Divina y sin pensarlo, arrancaste una hoja de un árbol, jugaste con ella, la cortaste en pedacitos y tiraste al viento.

“¿Cómo puede uno ser tan cruel con la creación de Di-s? Esta hoja fue creada por el Omnipotente con un propósito específico y está imbuida con la energía Divina de vida. Tiene un cuerpo y tiene su vida. ¿De qué manera la “h” de esta hoja es inferior a ti?”

De los escritos y charlas del Rabino Iosef Itzjak Schneerson de Lubavitch

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario