¡Mis tres amores!

Si alguien te dijera, “yo te amo, pero no me gustan tus niños ?” Probablemente le respondas: “Tu puedes creer que me amas, pero en realidad no es así, no te importa lo que a mi más profundamente me interesa. ¡Evidentemente no sabes nada de mí, y tampoco sabes lo que es el amor!”

La Torá nos ordena “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. La Torá también nos dice “Ama al Señor, tu Di-s”. A partir de estos conceptos, los discípulos de Rabi Shneur Zalman de Liadi (1745-1812) le preguntaron a su maestro: Qué virtud es mayor, la de amar a Di-s o la de amar al compañero?
Rabi Shneur Zalman contestó: los dos amores son uno. Entonces les explicó: Di-s ama a cada uno de Sus niños. Así finalmente, el amor hacia el prójimo es la mayor manifestación de amor hacia Di-s que el simple amor a Di-s. Porque verdadero amor significa, amar lo que tu amado ama.
Rabi Shneur Zalman fue el fundador del jasidut Jabad y sus enseñanzas con respecto al amor a Di-s y a los hombres conforma una parte esencial de la filosofía y ética de Jabad. Cuando Rabi Shneur Zalman falleció en 1812, su hijo y sucesor, Rabi DovBer, se estableció en el pueblo de Lubavitch que sirvió como cuartel principal del movimiento durante los siguientes 102 años. ¿Era por casualidad o providencia que el Rebe DovBer escogió un lugar cuyo nombre significa “el Pueblo de Amor?” Los Lubavitchers (como son conocidos tambien los jasidim de jabad) simplemente contestarán que no existe tal concepto de “coincidencia”, incluso los eventos aparentemente menores de nuestras vidas, se rigen por la Providencia Divina y están llenos de importancia.

El 10 de Shevat de 5711 (el 17 de enero de 1951) un grupo de Jasidim de Jabad-Lubavitch se reunió en 770 Eastern Parkway, Brooklyn, Nueva York. La ocasión fue el primer aniversario del fallecimiento del sexto Rebe, Rabi Iosef Itzchak Schneerson, y la aceptación oficial de la dirección de Jabad-Lubavitch de Rab Menajem Mendel Schneerson que desde esa tarde sería conocido como el séptimo Rebe de Lubavitch o simplemente, “el Rebe.”
Esa tarde, el Rebe habló también sobre el amor – sobre la interrelación entre el amor a Di-s y el amor al prójimo. Pero el concepto se volvió más complejo aun desde que el primer Rebe de Jabad había hablado siete generaciones atrás.

Mucho pasó en el ínterin: el movimiento “iluminista” que alienó a muchos jóvenes judíos de su herencia; la Primera Guerra Mundial que desplazó muchos barrios judíos europeos (en 1915, el pueblo de Lubavitch se destruyó y el quinto Rebe huyó al interior de Rusia); la guerra del Comunismo contra el Judaísmo (en 1927, el sexto Rebe de Lubavitch fue arrestado y sentenciado a muerte por sus esfuerzos para que se siga practicando y se conservara la fe judía a lo largo del imperio soviético; hasta que finalmente la presión internacional logró su descargo y emigración de Rusia); y el holocausto que terminó con 1000 años de vida judía floreciente en Europa.

La destrucción de la judería europea estaba muy fresca en la memoria de los presentes en aquella tarde invernal de 1951 cuando el Rebe asumió el liderazgo. Ahora ellos estaban en América, físicamente seguros, pero el futuro espiritual parecía yermo. La “olla de fundición” ética del Nuevo Mundo no se animó a cultivar una identidad judía y a observar un estilo de vida judío.
En los días de Rabi Shneur Zalman, estaba universalmente aceptado que un estilo de vida de Torá representaba la actualización del vínculo entre un judío y su Padre en el Cielo. En 1951, la pequeña minoría de judíos observantes de Torá en América, era objeto de desprecio y mofa por muchos de sus propios hermanos. Lo máximo que podían hacer era persistir en sus creencias y trasmitirlas a sus descendientes.

Así que no era tan simple como, “yo te amo, pero no amo a tus hijos”. Los sentimientos del típico judío comprometido con la Torá – en 1951 eran probablemente así: “Di-s, yo te amo y amo a Tus niños – a aquellos que actúan hacia Ti, como actúan los hijos hacia su padre. Yo no estoy tan ligado a aquellos que desprecian su atadura conTigo”. Incluso podrían haber sentido que su amor a Di-s es más puro porque excluye de su amor a los hijos “rebelde”.
Esa tarde, después de entregar el maamar (el discurso jasídico que enseña) la tradición formal de Jabad en la aceptación de un Rebe… el Rebe sonrió y dijo: El Talmud dice que “Debemos manejarnos con las costumbres del lugar” Aquí en América se acostumbra a “hacer una declaración”; yo supongo que esto significa que nosotros debemos seguir la costumbre local.

Entonces el Rebe formuló su “declaración”:
Los tres amores – amor a Di-s, amor a la Torá y amor al prójimo – son uno. No podemos hacer diferencias entre ellos, porque provienen de una misma esencia… Y por lo tanto, cada uno de ellos incluye a los tres.
El Rebe siguió explicando que el hecho de que “cada uno incluye a los tres” tiene una doble implicancia. Significa que a menos que los tres amores estén presentes, ninguno de ellos estará completo. Pero también significa que dónde exista uno de los tres, este atraerá en el futuro a los otros.

Una persona que ama a Di-s y está abierta a este amor, amará en el futuro lo que Di-s ama – todos Sus hijos. Y su amor lo llevará a desear atraer a los hijos de Di-s cerca de la Torá – porque eso es lo que Di-s quiere. El que ama la Torá, al estudiarla internalizará el concepto de que el propósito de la Torá y su razón de ser es reunir a Di-s y a todos Sus hijos Y uno que ama realmente a su hermano judío amará a Di-s inevitablemente, siendo que el amor de su compañero, en esencia, el amor de Di-s; y tratará de acercar a su compañero a la Torá que es la expresión y actualización de su conexión con Di-s.
Cuando hay amor por Di-s pero no hay amor por la Torá y amor por Israel, esto significa que el amor a Di-s no es completo. Por otro lado, cuando hay amor hacia un compañero judío, esto también traerá en el futuro un amor a la Torá y a Di-s.

Entonces si ves una persona que ama a Di-s pero falla su amor hacia la Torá y hacia sus semejantes, debes decirle que su amor a Di-s es incompleto. Y si usted ve a una persona que sólo ama a su compañero, debes esforzarte por enseñarle a amar a Di-s y Su Tora – ya que no sólo se debe expresar amor al prójimo proporcionando pan al hambriento y agua al sediento, sino hay que traerlos cerca de la Tora y de Di-s.

Cuando tengamos los tres amores juntos, lograremos la Redención. Pues así como este último Destierro fue a causa de la falta de amor fraternal, así mismo la Redención final e inmediata se logrará a causa del amor al prójimo.
En las cinco décadas siguientes, las palabras del Rebe fueron la misión de cientos de “Casas de Jabad” a lo largo del mundo. Más aun, ellas provocaron un cambio en la forma de considerar a Di-s, su herencia, y a cada uno de nosotros.
No resulta exagerado decir que la “declaración” emitida aquella tarde por un sobreviviente del holocausto de 48 años de edad cambió la cara de la judería mundial.

Por Yanki Tauber

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