Vaieshev

LA ENSEÑANZA SEMANAL 893

13 de Kislev de 5772 – 9 de Diciembre de 2011

Parasha Vaishlaj

Horario para el encendido de las Velas de Shabat:

Buenos Aires 19:38  Rosario 19:43  Tucumán 19:46  Bahía Blanca 20:05  Concordia 19:39  Córdoba 19:53  Salta 19:43  S. Fe 19:40  Bariloche 20:49  Mendoza 20:15

“EL LIBRO QUE MI ALMA HABÍA ESPERADO”

Crecí en un barrio suburbano de clase media alta asimilada. Mi educación judía consistió en asistir a la escuela hebrea. Los viernes por la noche, hacíamos Kidush y nos sentábamos a compartir una comida familiar, y luego me escapaba a jugar ‘básquet nocturno’ en la escuela local.  Aunque no vivíamos lejos de la sinagoga, las visitas estaban limitadas a Shabat. Sin embargo, como había cuatro hijos varones en nuestra casa, el Rabino nos llamaba cuando estaba corto de minian (quorum). Una vez, el amigo griego Ortodoxo de mi hermano estaba en casa cuando el Rabino llamó, y decidió acompañarnos al shul. ¡Resultó que el amigo griego era el ‘décimo’ para el minián, y mi hermano no aclaró que era ‘otro tipo’ de ortodoxo!  Como adulto joven, desarrollé un fuerte interés por la psicología – no comprendiendo que era un esfuerzo por encontrar sentido a este mundo – una comprensión que mi educación predominantemente secular me había negado.  Sin embargo, a pesar de mis intenciones, ninguno de los textos de psicología que leí podía capturar mi interés. En la universidad cambié mi carrera a la filosofía, en búsqueda- ahora consciente- del significado de la vida. Durante ese tiempo, indagué a través de trabajos de filósofos antiguos, medievales y modernos de Occidente y Oriente. Sin embargo, ninguna de ellos pudo conectarse con mi alma, por lo que las abandoné.

Dos años después de la universidad me dirigí a una Ieshivá, y me sumergí en el océano del Talmud que me conectó con mi pasado y me proveyó de gran estímulo para mi intelecto. Sin embargo, después de varios años de este estudio, mi alma todavía permanecía intacta.  Mi búsqueda me llevó al estudio de la filosofía jasídica, y leí descripciones de diferentes libros de maestros jasídicos. Uno de ellos, sin embargo, capturó mi interés sobre todos los otros: Sefer HaTania, de Rabí Shneur Zalman, conocido como el Alter Rebe. Pedí una copia y esperé ansiosamente su llegada.  Todavía puedo recordar mi reacción la primera vez que leí sus relumbrantes palabras describiendo la naturaleza y origen del alma: ¡Sentía una tremenda excitación y mi espíritu se elevó! Salté de mi silla y empecé a bailar, abrazando el santo libro a mi pecho. ¡Éste era el trabajo que mi alma había estado buscando todos estos años! ¡Me sentía como Adám cuando Di-s le presentó por primera vez a Javá - “¡hueso de mis huesos, carne de mi carne!”  Aquí estaba el libro que satisfizo mis anhelos en todos los niveles: psicológico, filosófico y espiritual que había investigado desde mis años adolescentes, ayudándome a entender este mundo y mi lugar en él.

Me pregunté, ¿cómo un libro escrito en el Siglo 18 por uno de los primeros y más grandes maestros jasídicos tenía tanta relevancia para un judío anteriormente-asimilado nacido en el Siglo 20? La respuesta, claro, reside en la natu-raleza eterna de este trabajo: es un tratado sobre el alma y para el alma. Y el ser de esa alma, en el caso de un judío, viniendo del Omnipresente, también es eterno.  Particularmente, lo más gratificante – cuanto más aprendo Tania – más grande es el creci-miento del entendimiento de la interconexión de ideas y conceptos que eran inicialmente tan extrañas, y que ahora sirven como fuente de conocimiento espiritual elevado.  Recientemente, empecé a estudiar Tania con un amigo. Desacostumbrado a la terminología e ideas, me preguntó: “¿Qué relevancia tiene esto (el estudio de la Tania) para mí?” Le contesté que al poseer una comprensión del origen y naturaleza del alma, uno desarrolla una visión de sus motivos internos y fortalece su servicio a Di-s.  Entonces, me encontré con esta declaración del Rebe: “Aunque el Tania llevará a la persona a un nivel más profundo de servicio a Di-s, para amar y temer de Él, su énfasis esencial está en el estudio de las enseñanzas internas de la Torá, logrando una unidad perfecta entre la sabiduría del hombre y la sabiduría de Di-s. Este concepto es tan fundamental al texto que se lo aludió en su mismo nombre”.  Para mí es importante el estudio de Tania – conectando esos elevados conceptos expuestos en sus páginas sagradas, con mi servicio a Di-s. No es una tarea fácil, pero su recompensa es inestimable.

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