Tzav

LA ENSEÑANZA SEMANAL 858

12 de Adar II de 5771 – 18 de Marzo de 2011

PARSHAT ZAJOR

Parshat Tzav

EL COMIENZO

El imperio estaba dividido en tres reinos: Babilonia, Persia, y Media. Kurush-Ciro rey de Persia era el yerno de Darío, rey de Media. Luego de formar esta alianza familiar, rompieron la triple alianza con Babilonia, declarándole la guerra a Baltasar, rey de Babilonia, para independizarse de él. En ese momento, los judíos residían en el reino babilónico. También ellos aportaron un batallón de mil capitanes para el ejército de Baltasar. Luego de encarnizadas batallas y largos meses de sitio, Baltasar salió victorioso, derrotando a Kurush, quien debió retirarse de la guerra con las manos vacías, y obligando a Darío a retroceder.

Esa noche se celebró en el palacio una recepción para los guerreros victoriosos. Baltasar estaba exultante. Ordenó un despliegue de lujos y belleza que haría perder la cabeza al más sobrio de los hombres. En medio de esa fiesta en la cual no faltaba nada, el rey bebió con cada uno de sus generales. Estando ya en estado de ebriedad y buscando un nuevo divertimento, se le ocurrió una idea que encendió una chispa maligna en sus ojos. Con un ademán llamó a su mayordomo y le susurró una orden que hizo que el esclavo palideciera completamente. Con ayuda de dos soldados, el rey se puso de pié. La orquesta dejo de hacer música. -“Valientes guerreros, hono-rables y nobles de Babilonia” comenzó su discurso. ¡Hemos sido inmortales en la batalla! Esta noche no debemos festejar como simples humanos, sino como dioses. He ordenado que se nos sirva en una vajilla Divina! ¡Gozaremos de los tesoros Divinos conquistados por Nabucodonosor en Tierra Santa! ¡Los mismísimos utensilios del Templo de los Hebreos! Los presentes exclamaron al unísono, luego un murmullo se esparció en toda la sala. Astígrato, el más anciano y venerado de los nobles de la corte, se puso de pie, y golpeó con su bastón el suelo de mármol, hasta que reinó el silencio. -“Poderoso y sabio rey” su voz profunda, su hablar lento y solemne atrajeron toda la atención. -Tu victoria es digna de alabanzas y cantos de todos los mortales, pero debo advertirte, si usas las pertenencias del Di-s de los judíos, te arriesgas a despertar Su terrible ira.

Aún el heroico Nabucodonosor temía siquiera echar un vistazo sobre ese botín y ordenó guardarlo bajo llave para toda la eternidad. -“Tonterías de un viejo asustadizo” Bramó el rey. “No vuelvas a opacar mi fiesta, o te hare tragar la bengala que usas hasta el último trozo”. Los sirvientes comenzaron a entrar con la vajilla especial. Nadie podía quitarles la vista. Eran las copas más bellas jamás vistas, de oro puro fundido tallado con arte único, vasijas adornadas con piedras preciosas del tamaño del ojo de una paloma, otras hechas de la porcelana más fina con incrustaciones de cristal que cortaban la respiración.

Los presentes comenzaron a servirse y se restauró el clima de jolgorio. No por mucho tiempo. De repente un grito de muerte se escapo de la boca del monarca. Los presentes se volvieron a él, que sin poder hablar señalaba en dirección a la pared. Los gritos se generalizaron, todos observaban inmóviles presas del pánico, como una mano gigante escribía con los dedos sobre la pared cuatro palabras en hebreo y luego se desvanecía.

Cuando recuperó la compostura, Baltasar mandó a llamar al profeta Daniel, el máximo dirigente Judío en la ciudad, para que interprete el texto misterioso. Daniel pidió inmunidad para hablar y le fue concedida. -Mane mane tekel uparsin- explicó el profeta- éste es un mensaje Divino para tí Baltasar. Di-s dice que por haberle despreciado, tu reino caerá esta misma noche. “Darío y Kurush serán tus herederos¨. El banquete terminó abruptamente. El rey gritaba ordenes en todas las direcciones, reforzar la guardia de los portones, mandar arqueros a las murallas, toque de queda en la ciudad. Turuk, jefe de la guardia personal de la familia real, recordaba perfectamente la conquista de Tierra Santa, sus sentimientos encontrados, su enorme asombro y respeto por los sa-cerdotes y profetas hebreos, y había vuelto a sentir esa reverencia cuando Daniel se presentó. Sabía que cada palabra que salía de su boca no era en vano. Si Baltasar era derrotado, él era el primero en ser ejecutado. Junto con dos hombres de su máxima confianza, asesinaron al rey, cortaron su cabeza y se escabulleron de la ciudad, cobijados por la noche. Se acercaron hasta el campamento enemigo y pidieron hablar con el rey. Darío no daba crédito a sus ojos. Prometió dinero y honores a Turuk y sus hombres si le abrían las puertas de Babilonia esa misma noche. Aceptaron inmediatamente. La familia de Baltasar fue aniquilada completamente. El imperio babilonio cayó sin siquiera presentar batalla.

Las palabras de Daniel se habían cumplido textualmente. En realidad había una sobreviviente de la familia real: Vashti, de doce años. La hija menor de Baltasar

Continúa en www.lareinadesdichada.blogspot.com

*Por Rab. Yona Kapeluschnik

Horario para el encendido de las Velas de Shabat

Buenos Aires 18:48 Rosario 18:56 Tucumán 19:14 Bahía Blanca 19:04 Concordia 18:56 Córdoba 19:10 Salta 19:15 S. Fe 18:57 Bariloche 19:40 Mendoza 19:28

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