Parasha Koraj

Horario para el encendido de las Velas de Shabat:
Buenos Aires 17:29 – Rosario 17:42 – Tucumán 18:14 – Bahía Blanca 17:34 – Concordia 17:45 – Córdoba 18:00 – Salta 18:19 – S. Fe 17:46 – Bariloche 18:02 – Mendoza 18:15

Para construir una pared de ladrillos, se
necesitan ladrillos. Para hacer un reloj, se
necesitan engranajes, resortes y ruedas de balance.
Para crear una comunidad se necesita
gente.
No se puede construir un edificio permanente
de ladrillos a medio cocer. No se puede
montar un reloj de precisión a menos que cada
uno de sus componentes haya sido perfeccionado.
Tampoco, al parecer, se puede armar
un mundo perfecto con personas imperfectas.
El 25 de Adar I, 5752 (29 de febrero,
1992) era un Shabat como muchos otros para
los jasidim de Jabad en Crown
Heights, Brooklyn, Nueva York.
Era Shabat Mevarjim (el
Shabat anterior al inicio de un
nuevo mes) y se unieron a su
Rebe, Rabí Menajem Mendel
Schneerson, en la sinagoga a las
8:30 am para recitar el libro de
los Salmos, como es costumbre.
Esto fue seguido por el servicio
de Shabat por la mañana, en el
curso del cual se leyó la Torá.
Después de la Tefilá, algunos se
apresuraron a casa para una comida
de Shabat rápida. A las 13:30, comenzaba
el farbrenguen (reunión jasídica) semanal
del Rebe. Varios miles de discípulos llenaban
la gran sinagoga en 770 Eastern Parkway
(Central Mundial de Jabad).
Poco después, el Rebe entró. Durante las
siguientes tres horas habló, exponiendo una
variedad de temas de Torá. En los descansos
entre sus conversaciones, los jasidim cantaban
y levantaban pequeños vasos de vino para
decir lejaim al Rebe. Un Shabat como muchos
otros.
En una de sus alocuciones, el Rebe se detuvo
en el hecho de que la lectura de la Torá
de la jornada, Vaiakhel, se había leído junto
con la sección, Pekudei.
Vaiakhel y Pekudei forman un par
paradójico: Vaiakhel, significa “Y reunió” y
se relaciona con la palabra kehilá, “comunidad”;
Pekudei, comienza con una auditoria
de componentes del santuario, significa
“cosas contadas” y “cosas recordadas” – el
énfasis en el tema del todo y el individuo dentro
de la comunidad.
En otras palabras, explica el Rebe, Vaiakhel
y Pekudei expresan los valores de contraste
de la comunidad y la individualidad, y
la necesidad de unir a los dos: la construcción
de una comunidad que fomenta, y no suprime
la individualidad de sus miembros, y cultiva
una individualidad que contribuya con el conjunto
comunal.
Entonces el Rebe pregunta: ¿Por qué Vaiakhel
viene antes que Pekudei? ¿Acaso no
necesitamos primero desarrollar y perfeccionar
al individuo, con la esperanza de formar
comunidades saludables?
Pero esto, el Rebe explicó, es muy punto
importante de la Torá: Crear comunidades,
incluso antes de
tener individuos perfectos. Las
personas no son ladrillos o engranajes,
que deben ser forjadas
individualmente a la perfección
antes de que puedan ser montadas
juntas de forma constructiva.
Las personas son almas, con
la posibilidad de la perfección
implícita en ellas. Y nada pone
más de manifiesto el potencial de
un alma como el interactuar y
unirse con otras almas. Individuos
imperfectos, reunidos con amor y compañerismo,
forjan comunidades perfectas.
El farbrenguen concluyó. Tan pronto
como acabó Shabat, un grupo de académicos
se reunió para recordar y escribir las palabras
del Rebe (siendo Shabat, no hay dispositivos
electrónicos de registro). Dentro de 24 horas,
las palabras del Rebe se transcribieron, tradujeron
en media docena de idiomas, y llegaron
por fax a cientos de centros de Jabad en el
mundo. Los Jasidim del Rebe ahora tenían
“material” para estudiar, difundir y aplicar
hasta el próximo Shabat.
Pero la tarde del lunes, 27 de Adar I, 5752
(2 de marzo, 1992), el Rebe sufrió un derrame
cerebral que le paralizó el lado derecho y, lo
más devastador, le robó la capacidad de
hablar. No hubo farbrenguen el Shabat siguiente,
ni después. En el verano de 1994, el
alma del Rebe ascendió a lo alto, dejando
huérfana a una generación.
Los Jasidim aún están a la espera para el
próximo farbrenguen. Mientras tanto, están
construyendo comunidades.
* Por Ianki Tauber

LAS PERSONAS NO SON LADRILLOS

Para construir una pared de ladrillos, se necesitan ladrillos. Para hacer un reloj, se necesitan engranajes, resortes y ruedas de balance.Para crear una comunidad se necesita gente. No se puede construir un edificio permanente de ladrillos a medio cocer. No se puede montar un reloj de precisión a menos que cada uno de sus componentes haya sido perfeccionado.Tampoco, al parecer, se puede armar un mundo perfecto con personas imperfectas.El 25 de Adar I, 5752 (29 de febrero,1992) era un Shabat como muchos otros para los jasidim de Jabad en Crown Heights, Brooklyn, Nueva York.Era Shabat Mevarjim (el Shabat anterior al inicio de un nuevo mes) y se unieron a suRebe, Rabí Menajem Mendel Schneerson, en la sinagoga a las8:30 am para recitar el libro delos Salmos, como es costumbre.Esto fue seguido por el servicio de Shabat por la mañana, en el curso del cual se leyó la Torá. Después de la Tefilá, algunos se apresuraron a casa para una comida de Shabat rápida. A las 13:30, comenzaba el farbrenguen (reunión jasídica) semanal del Rebe. Varios miles de discípulos llenaban la gran sinagoga en 770 Eastern Parkway(Central Mundial de Jabad).Poco después, el Rebe entró. Durante las siguientes tres horas habló, exponiendo una variedad de temas de Torá. En los descansos entre sus conversaciones, los jasidim cantaban y levantaban pequeños vasos de vino para decir lejaim al Rebe. Un Shabat como muchos otros.En una de sus alocuciones, el Rebe se detuvo en el hecho de que la lectura de la Torá de la jornada, Vaiakhel, se había leído junto con la sección, Pekudei.Vaiakhel y Pekudei forman un parparadójico: Vaiakhel, significa “Y reunió” y se relaciona con la palabra kehilá, “comunidad”;Pekudei, comienza con una auditoria de componentes del santuario, significa “cosas contadas” y “cosas recordadas” – el énfasis en el tema del todo y el individuo dentro de la comunidad.En otras palabras, explica el Rebe, Vaiakhel y Pekudei expresan los valores de contraste de la comunidad y la individualidad, y la necesidad de unir a los dos: la construcción de una comunidad que fomenta, y no su prime la individualidad de sus miembros, y cultiva una individualidad que contribuya con el conjunto comunal. Entonces el Rebe pregunta: ¿Por qué Vaiakhel viene antes que Pekudei? ¿Acaso no necesitamos primero desarrollar y perfeccionar al individuo, con la esperanza de formar comunidades saludables? Pero esto, el Rebe explicó, es muy punto importante de la Torá: Crear comunidades,incluso antes detener individuos perfectos. Las personas no son ladrillos o engranajes,que deben ser forjadas individualmente a la perfección antes de que puedan ser montadas juntas de forma constructiva.Las personas son almas, con la posibilidad de la perfección implícita en ellas. Y nada pone más de manifiesto el potencial de un alma como el interactuar y unirse con otras almas. Individuos imperfectos, reunidos con amor y compañerismo,forjan comunidades perfectas.El farbrenguen concluyó. Tan pronto como acabó Shabat, un grupo de académicos se reunió para recordar y escribir las palabras del Rebe (siendo Shabat, no hay dispositivos electrónicos de registro). Dentro de 24 horas,las palabras del Rebe se transcribieron, tradujeron en media docena de idiomas, y llegaron por fax a cientos de centros de Jabad en el mundo. Los Jasidim del Rebe ahora tenían”material” para estudiar, difundir y aplicar hasta el próximo Shabat. Pero la tarde del lunes, 27 de Adar I, 5752(2 de marzo, 1992), el Rebe sufrió un derrame cerebral que le paralizó el lado derecho y, lomás devastador, le robó la capacidad dehablar. No hubo farbrenguen el Shabat siguiente,ni después. En el verano de 1994, el alma del Rebe ascendió a lo alto, dejando huérfana a una generación.Los Jasidim aún están a la espera para el próximo farbrenguen. Mientras tanto, están construyendo comunidades.* Por Ianki Tauber

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