Noaj

LA ENSEÑANZA SEMANAL 835
ROSH JODESH
30 de Tishrei de 5771 – 8 de Octubre de 2010
Parashá Noaj

La Biblia eligió contarnos luego del diluvio- el desastre natural más grande de toda la historia que destruyó a casi toda la humanidad- la ambigua historia de la Torre de Babel. Y dice así: “Toda la tierra era un idioma y un propósito en común…Y se dijeron unos a los otros: “…Construyamos para nosotros una ciudad y una torre que llegue hasta los cielos, y hagamos un nombre par nosotros, no sea que nos dispersen de la faz de la tierra”…Di-s los esparció sobre la faz de la tierra y dejaron de edificar la ciudad” Esta es una historia extraña.

¿Por qué Di-s interrumpió su proyecto? ¿Cuál era su pecado? Sus motivos de querer construir una ciudad con una torre eran bastante entendibles, incluso nobles. La humanidad se estaba reconstruyendo luego del Diluvio que devastó a toda la raza humana, fuera de Noaj y su familia. Si tendrían que sobrevivir, deberían cons-truir una ciudad y una torre que pudiera prevenir algún próximo desastre.

¿Por qué Di-s desaprobó este emprendimiento aparentemente maravilloso? Una de las respuestas es: al establecer su objetivo de crear una torre que alcanzara los cielos, la gente declaró: “Construyamos para nosotros una ciudad y una torre que llegue hasta los cielos, y hagámonos para nosotros un nombre”. Su motivo detrás del plan de construcción era inmortalizar su legado en una estructura concreta; la vitalidad de sus nombres en los anales de la historia.

¿Pero qué hay de malo en ello? ¿Quién no desea ser recordado y no ansía ver su nombre en los diarios o en la web, ó verlo inscripto con honores en las páginas de la historia? La respuesta es simple: Cuando ves un diluvio en el que toda la humanidad desapareció, piensas en algo más que en asegurarte un nombre y un legado. Hay gente así. Son adictos a la fama. Ocurre una tragedia, y de lo único que se preocupan es:

¿Cómo puedo ser famoso? Esta gente generalmente precisa ayuda. Cuando una generación entera observó las consecuencias de un diluvio que destruyó a toda la humanidad y se centra en preservar su nombre en vez de ocuparse en reconstruir la civilización y recrear un mundo fundado con bondad, algo tiene que estar muy equivocado. Corrupción, manipulación, descaro y abuso de poder son probablemente las bases del crecimiento de esta nueva ciudad y su torre. Esto se aplica a cualquier gran campaña y proyecto que emprende la humanidad. Si el objetivo es expandirse y no servir a Di-s, el núcleo mismo falla. Y las consecuencias de esto se verán ma-nifestadas en el futuro.

Tocar un corazón: Hace más de seis décadas nuestro pueblo experimentó el mayor “diluvio” de nuestra larga y sangrienta historia, con el asesinato de un tercio del pueblo Judío, incluyendo a un millón y medio de niños. Cientos de comunidades fueron sistemáticamente eliminadas y nadie dijo nada. En las secuelas de esta imponente destrucción, hubo algunos que sucumbieron a la naturaleza básica del hombre, y se preguntaron:

¿Cómo puedo hacerme un nombre como gran líder, activista o visionario? Pero hubo otros que tenían otra pregunta en sus mentes: ¿Qué puedo hacer para reconstruir a un pueblo destrozado? En nuestras vidas solemos ver gente cuyas vidas son destruidas por un “diluvio”.

Nuestra pregunta debe ser: ¿Cómo puedo lidiar con un corazón roto? ¿Cómo puedo ayudar a un sobreviviente? ¿Cómo puedo traer más luz al mundo? ¿Cómo puedo extender mi mano par ayudar a otra persona? ¿Qué otra mitzvá puedo hacer para curar al mundo y cambiar mi rincón y hacerlo un lugar más moral y sagrado? ¿Qué voy a hacer hoy para mover nuestro planeta dolorido un paso más cerca de la redención? * Por Yosef Y. Jacobson (Este artículo está basado en una directiva dada por el Rebe de Lubavitch en 1959 a un grupo de líderes judíos de cómo deben responder al “diluvio” del Holocausto)

Aún no hay comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario