Lej-Lejá

LA ENSEÑANZA SEMANAL 836

7 de Jeshvan de 5771 – 15 de Octubre de 2010

Parashá Lej Lejá

Horario para el encendido de las Velas de Shabat

Buenos Aires 18:47 Rosario 18:54 Tucumán 19:07 Bahía Blanca 19:07 Concordia 18:53 Córdoba 19:07 Salta 19:07 S. Fe 18:53 Bariloche 19:45 Mendoza 19:28

Era una tupida y frondosa selva en un lugar sin lugar y en un tiempo sin tiempo, donde la hermosa vegetación era un canto al equilibrio de formas y colores dispuestos por el Creador. Y había allí árboles de frutos de sabores y aromas magníficos. Todos estaban contentos y entusiasmados, todo era paz y armonía en esa selva encantada, excepto por un árbol que estaba sumamente afligido y que era la contracara de la felicidad reinante. Era un árbol estéril, y como tal se sentía carente de identidad propia, a diferencia del limonero, de la higuera, de la palmera datilera… Sus compañeros le daban todo tipo de consejos procurando ayudarlo en su desdicha. El naranjo le decía que la causa de su confusión era la carencia de motivación; y si se lo proponía, lograría producir excelentes naranjas como él. “No le hagas caso”, le decía el nogal. “Es mucho más sencillo producir nueces como yo. ¿Y has notado qué sabrosas son?” “¿Y por qué no decides ser como yo como yo?”, le decía el almendro, “mira que hermosas son mis flores y qué buenos y saludables mis frutos” Y el pobre árbol, en su abatimiento, trataba de hacer todo lo que le aconsejaban, pero jamás podía conseguir ser como los demás, lo cual aumentaba su decepción más y más.

Hasta que una vez llegó el viejo león, que al notar la pena de aquél árbol, en su condición de rey de la selva pidió silencio y con firmeza le dijo: “No te impacientes, el problema que te aqueja no es terminal; al fin de cuentas son muchísimos en la tierra los que padecen ese mismo inconveniente; y estoy dispuesto a ayudarte: no consagres tu existencia a ser lo que los demás quieren que seas; más bien sé lo que tú debes ser, reflexiona acerca del sentido de tu existencia, escucha la voz de tu alma.

Existe otra realidad más allá de lo que el mundo te propone…” Y entonces el árbol entendió… Y cerró los ojos y bloqueó sus oídos: el mundo exterior ya no perturbaba; y en cambio dispuso su corazón a captar aquella otra realidad, y así escuchó la voz de su alma diciéndole: “Jamás producirás naranjas porque estás lejos de ser un naranjo, ni nueces, porque no eres ni serás un nogal, ni producirás saludables frutos ni hermosas flores como el almendro porque no eres nada de ello. Más bien eres un árbol que no produce frutos, porque tu objetivo es crecer alto y espléndido, brindar albergue a las aves que surcan los cielos, sombra a los caminantes que deben atravesar este hermoso paraje, belleza al entorno… ¡Fuiste creado con un objetivo único y preciso, lleva adelante tu misión, pues!

Reb Zushe de Anipoli fue un maestro sin par, literalmente un hombre espiritual. Él dijo: “Cuando llegue al Cielo, si me preguntan por qué no he sido como el gran patriarca Abraham, responderé ‘porque no he sido el patriarca Abraham’. Y si me preguntan por qué no he sido como el gran líder Moshé responderé ‘porque no he sido el líder Moshé’. Pero si me preguntan por qué no he sido como Zushe, entonces no tendré respuesta”.

En la historia judía leemos que el faraón mandó a construir ciudades como depósitos de víveres. La vida es un constante construir. Puedes optar por construir depósitos para alimentar la energía faraón-ego dentro de ti o bien puedes optar por construir un mundo de espiritualidad. Al fin de cuentas ésa es tu misión en la vida. Depende de ti qué camino tomar. ¡Hasta la próxima!

Por el Rabino Ruben Segal

(visite www.jabad.org.ar y hallará en la sección de blogs esta nota y muchas más)

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