Ki Tisa

Falta de logica

El Ser Humano, es una Creación en esencia “inteligente”, el intelecto es la mayor fuerza de su alma, por eso las personas aspiramos a entenderlo todo.

Es muy difícil para nosotros aceptar las cosas que no tienen explicación ni lógica.?Esta tendencia natural, que esencialmente es positiva, a veces puede perturbar al judío en su vida de Torá y mitzvot, pues en el servicio a Di-s, es necesario aceptar Su yugo y someterse a la voluntad de Di-s, aun cuando no comprendemos las cosas con nuestra lógica.

¿Cómo tenemos que reaccionar entonces cuando nos encontramos con temas en los que no hallamos ninguna coherencia ni lógica?? Cabe la posibilidad, de que justamente, como intelectuales que somos, nos demos cuenta que no estamos capacitados para comprenderlo todo, y que seguramente estos conceptos tienen una explicación y un sentido intelectual tan elevado, al que aún no estamos preparados para acceder. Sabemos que cada día nos volvemos más inteligentes y hoy comprendemos cosas que no entendimos ayer, por lo tanto es lógico suponer, que estos conceptos también tienen lógica y explicación, pero tan profunda y elevada, que aun no corresponden a nuestro nivel y por lo tanto, no logramos profundizar en ellos.

¿Dónde está el caballo?
Para explicar esta situación, los jasidim utilizan el siguiente relato: cuando se inventó el tren, un grupo de campesinos de una lejana aldea, se reunió para tratar de comprender como puede funcionar una carreta sin caballos.
Después de un largo análisis, llegaron a la conclusión de que detrás de esto, se escondía algún engaño.
Viajaron al lugar donde se encontraba el tren y empezaron a buscar en él, donde se encontraban escondidos los caballos.?Para su gran desilusión, no encontraron siquiera la punta de la cola de un caballo. Los campesinos se rascaron la frente y llegaron a la conclusión de que por supuesto no había un caballo grande, pero seguramente había oculto en el tren, un caballo pequeño, pero muy fuerte y por eso les resultaba difícil descubrirlo.
De la misma manera, nuestra tendencia natural es la de tratar de explicar las cosas de acuerdo a los parámetros que son aceptables para nosotros. ?También cuando comprendemos que hay cosas en la que los conceptos humanos no tienen cabida, todavía aventuramos un “pequeño caballo” – tratamos de incorporarle nuestros propios conceptos licitantes.
Se cuenta que Rabí Menajem Mendl de Kotzk dijo una vez: “Yo no quiero creer en un Di-s al que es posible comprender sus caminos”. Esta frase pone de manifiesto la distancia ilimitada que hay entre la persona y el Creador.?Di-s, Sus pensamientos y Sus caminos, están absolutamente por encima del intelecto y la lógica, no solamente del intelecto humano, sino por encima de todos los niveles de inteligencia en general.
La verdadera pregunta no es entonces porque no comprendemos determinados preceptos, sino como es posible que haya preceptos que podemos comprender y asimilar con nuestro entendimiento.

Este es el decreto
Este concepto se refleja en la Parshat Para, que se lee este shabat.?Esta sección contiene un precepto, el de la vaca roja cuya ceniza purifica, que es imposible de comprender. Esta tan por encima de nuestra lógica y comprensión, hasta que incluso el Rey Salomón, el más sabio de los hombres, reconoció haber comprendido todos los preceptos, pero con respecto al de la vaca roja, investigó, preguntó y examinó, pero su entendimiento quedó aún lejos de él.
Sin embargo, cuando la Torá detalla las leyes de la vaca roja, comienza con las palabras: “Este es el decreto de la Torá” y no dice “este es el decreto de la vaca roja”, aquí hay una insinuación, pues el concepto de decreto, el cumplimiento de un precepto solamente por el hecho de ser una indicación y la Voluntad Divina, sin ninguna clase de conocimiento y comprensión, debe abarcar toda la Torá y no sólo el precepto de la vaca roja.?Nosotros debemos cumplir todos los preceptos, anulándonos frente a Di-s y no porque los comprendemos.
Esta es la razón por la cual Di-s dejó algunos preceptos, en especial el de la vaca roja, sin un sentido lógico, ni una explicación racional, en el sentido de “un decreto decreté, una ley dictaminé, no tienes autorización de dudar de ellas”.?Por medio de los preceptos que como este, no tienen explicación, nosotros desarrollamos información para el fundamento supra racional que hay en los preceptos bíblicos, y aprendemos de estos, que hay que cumplirlos todos, recibiendo el yugo y anulándose a la voluntad Suprema que esta por encima del sentido y el conocimiento.

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