Ki Tetze

MONITIREO

No es so?lo parte de la vida. Es fundamental para nuestro funcionamiento, progreso y crecimiento. Hacemos un seguimiento de casi todo, no so?lo de nuestra salud. Un entrenador supervisa el progreso, las pra?cticas y la actuacio?n de un atleta.
En la escuela, estamos monitoreando todo el tiempo. Las habilidades sociales, el comportamiento, y por su- puesto, el aprendizaje. Se realizan re- portes de progreso. Pruebas y calificaciones. Observaciones.
En el trabajo, estamos monitoreando. Evaluaciones de desempen?o, reuniones con un supervisor, la retroalimentacio?n de sus pares. Y si estamos en el sector de servicios pu?blicos – la polici?a, los bomberos, los maestros, los primeros auxilios, etc. – estamos supervisados por el pu?blico.
Si se hacen las cosas bien, se nos in- forma de los resultados de la supervisio?n, y junto con el monitoreo nos encontramos con un plan de accio?n – cambiamos esto, hacemos un poco ma?s, o menos, mantenemos las cosas de la misma manera, etc. Asi?, aunque somos vigilados, para poder aplicar las conclusiones y observaciones, debemos ser participantes.
El monitoreo no es so?lo una parte integral de nuestras actividades e interacciones. El seguimiento es una parte integral de nuestra vida cotidiana, de nuestra forma de ver, analizar e interactuar con nosotros mismos. Y esto ocurre en todos los cuatro niveles de nuestro ser. Fi?sicamente, nos controlamos a trave?s del ejercicio, la dieta, las actividades de la vida diaria. ¿Estoy caminando lo suficiente? ¿Do?nde esta? el dolor muscular?, ¿Que? lo produce? ¿Estoy consumiendo suficientes verduras? Etce?tera
Emocionalmente, nos evaluamos por co?mo nos sentimos, co?mo afectan nuestras relaciones nuestras emociones. ¿Estoy triste? ¿Contento? ¿Enojado? ¿Orgulloso? ¿Es esta la forma en que quiero sentirme? Si no, ¿que? puedo hacer para cambiarlo? O ¿que? puedo hacer para mantenerlo? Intelectualmente nos monitoreamos a trave?s de nuestros pensamientos, aprendizaje, curiosidad, la capacidad de razonar y argumentar. Somos todos cienti?ficos que nos auto controlamos, realizando experimentos en nuestra mente, desarrollando una hipo?tesis – sobre quie?nes somos, por que? estamos – probando, aprendiendo de los errores y fracasos. A trave?s de lecturas, clases, argumentos y encuentros, monitoreamos nuestra
parte intelectual. El aprendizaje es permanente, no so?lo en la escuela.
Y espiritualmente, nos evaluamos a trave?s de nuestra relacio?n con la Divinidad, por nuestra generosidad, el ser- vicio y la caridad, por nuestros actos de bondad y amabilidad. ¿Es lo Divino una presencia viva? Una relacio?n requiere confianza, comunicacio?n, cono- cimiento y capacidad de respuesta a la voluntad, o necesidad del otro. ¿Co?mo nos relacionamos con Di-s?
Y espiritualmente, hay un camino probado para monitorear esa relacio?n: la plegaria. La Tefila? hecha correctamente, con reflexio?n e intencio?n, es la manera de monitorearnos espiritual- mente, para medirnos, juzgarnos y mejorar nuestra relacio?n con Di-s y por medio de eso, nuestra relacio?n, en todos los niveles, con los dema?s.

* Por David Y.B. Kaufmann

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