Jukat

LA ENSEÑANZA SEMANAL 872
ESPECIAL 3 DE TAMUZ
29 de Sivan de 5771 – 1 de Julio de 2011
Parashá Jukat
Horario para el encendido de las Velas de Shabat:
Buenos Aires 17:33 Rosario 17:45 Tucumán 18:18 Bahía Blanca 17:38 Concordia 17:49 Córdoba 18:04 Salta 18:24 S. Fe 17:50 Bariloche 18:06 Mendoza 18:19

UN GRANDE DESDE SIEMPRE

Cerca del año 1910, cuando el Rebe tenía apenas 8 años, Rabí Meir Bershtlmajer, un jasid que vivía en Iekaterisnoslav, cabalista, alumno del célebre Rashbatz (Rabí Shmuel Betzalel, maestro del Rebe anterior)- era un visitante asiduo en la casa de Rabí Leví Itzjak Schneersohn, padre del Rebe. Durante esas visitas, que se extendían por horas, la charla se centraba en conceptos cabalísticos de la Torá. Cierta vez, en medio de una de esas charlas, ingresó a la habitación de la Rebetzn Janá –madre del Rebe shlitá- y dejó al pequeño niño a cuidado de su ilustre esposo. En el curso de la conversación el visitante creyó ver que el pequeño Menajem prestaba atención y se sorprendió de que comprendiera sus términos. Sorprendido, preguntó a Rabí Leví Itzjak si el niño realmente comprendía lo que se hablaba, a lo que éste respondió con toda sencillez: -con él, no se puede saber…-

Para el mes de Tishrei de 1928, el jasid Reb Shlomo Rapoport viajó de Polonia a Riga. Recuerda que al Rebe lo honraban como ‘el novio’. Pero él se conducía con simplicidad y humildad, quedando de costado sin destacarse. En Shabat Teshuvá algunos jóvenes fueron a la mikve –el baño ri-tual- que estaba sobre la calle Bazerberg. “Yo era quien hablaba en ese momento. El Rebe pasó junto a mí y me oyó, respondiendo con contadas palabras a mis cuestionamientos, que penetraron profundamente en mí” “Pasaron desde entonces años, muchas veces visité al Rebe –cuando ya era Rebe-, pero jamás tuve coraje para rememorar las palabras que guardaba en mi corazón. Al finalizar el mes de Tishrei de 1979 tuve suerte de entrar a iejidut –audiencia privada con el Rebe- y entonces tuve la valentía de decir al Rebe que aquellas palabras que me había dicho en 1928 todavía estaban guardadas en mi corazón. El Rebe se puso serio y dijo: ‘entonces seguiré…’ Y continuó desarrollando el mismo tema durante largo rato. Desde entonces pasaron 51 años. El Rebe deambuló de país en país. Mantuvo decenas de miles de audiencias. Y en su memoria había quedado grabada una charla mantenida con un joven de 21 años…

Entre los años 1928-1932 el Rebe estuvo en Berlín, cursando estudios en la Universidad. Rabí Iosef Dov Soloveichik (de Boston) también cursó los suyos en la misma época y su casa estaba junto a la del Rebe. El cuenta que muchas veces, ante problemas en los estudios académicos, o talmúdicos y halájicos, solía ir a la casa del Rebe para clarificar las cosas. Estas visitas eran muy frecuentes, a veces varias veces al día. Invariablemente encontraba al Rebe estudiando Torá o Cabalá. Y siempre se sorprendía por el hecho de que en tanto él –Soloveichik-, al igual que otros, se veía obligado a dedicar muchas horas a los ejercicios académicos, jamás vio al Rebe haciendo lo propio, a pesar de que las calificaciones del Rebe eran superiores a las suyas. Solía atribuírselo a la asistencia Celestial que recibe aquel cuyas acciones son por entero en aras del Cielo, y cuya vida es plena de santidad y pureza.- En otra oportunidad el Gaón Iosef Dov había dicho que “también entre las paredes de la universidad, en todas las acciones del Rebe se reconocía a un tzadik”. El Rebe recibió en Berlín, y luego en París, varios títulos académicos, y todos los gastos de su manutención y estudio eran costeados por el Rebe Anterior.

Para el mes de Tishrei de 1929, el Rebe y su esposa viajaron de Berlín a Riga, y manejaron las cuestiones de la casa del Rebe Anterior mientras éste estaba de visita en los Estados Unidos. El Rebe también se dedicó en aquella oportunidad a los jasidim, y fue entonces cuando estos pudieron sentir por vez primera el sabor de sus farbrenguens. En uno de estos farbrenguens de Iom Tov estaba presente uno de los ancianos jasidim, Rabí Abraham Eliahu Osherov, Rabino de la ciudad de Dryzin –en su momento había sido uno de los alumnos enviados por el Rebe Shalom Dov Ber de Lubavitch a Israel para fundar la Ieshivá de Jabad, Torat Emet, en Jebrón. Abraham Eliahu había logrado salir de Rusia en el mes de Elul, pero a su familia se le había denegado el permiso y había quedado allí. Abraham Eliahu pidió al Rebe que bendijera a su familia para que pudiera unirse a él. El Rebe le respondió que ‘bendiciones son cosa de Rebes, y yo no tengo fuerzas para bendecir’. Abraham Eliahu replicó que estaba seguro de que el Rebe sí tenía fuerzas para bendecir, y tras insistir mucho el Rebe lo bendijo. Al cabo de un mes su familia logró salir de Rusia.

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