Jukat

Rabí Israel Baal Shem Tov enseñó que de cada cosa que uno ve o escucha debe tomar una enseñanza para su servicio a Di-s.

AHORA ENTENDÍA…

La historia empieza con un farbrenguen (reunión jasídica) de jasidim del Rebe Anterior de Lubavitch en Francia, poco antes de la Segunda Guerra Mundial. El yerno del Rebe (quién diez años después sería el siguiente Lubavitcher Rebe) también estaba presente y él era el portavoz principal, pero algunos otros jasidim también hablaron. Uno de ellos contó una experiencia milagrosa que había tenido lugar dos años antes. Después de escapar de Rusia, el Rebe mudó su oficina principal a Polonia y muchos jasidim se mudaron también para estar con él.

Pero en el curso de su estancia, el Rebe indicó a muchos de ellos dejar Polonia y establecerse en otros países, por ejemplo, el que contaba la historia era uno de un grupo de cinco que el Rebe indicó ir a Francia. Pero tenían varias fronteras para cruzar, entre ellas la temida Alemania, y para peor, uno de ellos tenía un pasaporte inválido y nada de tiempo para conseguir un nuevo; el Rebe les dijo que salieran inmediatamente.

En los trenes, uno se acostaría en el banco y los otros cuatro se sentarían sobre él, cubriéndolo con sus largas chaquetas invernales para evitar los chequeos del pasaporte. Y así se las a-rreglaron para pasar todas las fronteras. Pero el chequeo en la frontera alemana era notoria-mente peligroso, sobre todo para los judíos, y sin pasaporte era casi un suicidio.

Cuando se acercaron al frente de la línea, oyeron un fuerte griterío desde del centro de inspección, luego un tiro de pistola seguido por un gemido y silencio. Intentaron parecer tan seguros como les fue posible pero realmente estaban temblando, si no fuera porque el Rebe los había bendecido, habrían vuelto a Polonia de inmediato. ¡Pero para su asombro, cuando el primer jasid se asomó a la ventana, el oficial cogió su pasaporte y lo selló sin hacer preguntas! Y así lo hizo con el segundo. ¡Entonces empezó a hablar por teléfono y selló los tres pa-saportes restantes, incluso sin mirarlos! Aunque sus problemas no habían terminado; ¡el lugar estaba lleno de policías con miradas crueles y soldados que verificaban y rechequeaban todo, pero extrañamente no les prestaron atención! Atravesaron la estación inadvertidos, como si fueran invisibles, tomaron un taxi, y se fueron. ¡Una media hora después estaban en una oficina del telégrafo enviando un mensaje al Rebe. ¡Eran libres! ¡Un milagro! El yerno del Rebe escuchó atentamente la historia.

Cuando terminó, pidió la fecha exac-ta y hora del milagro y cuando oyó la res-puesta sonrió y dijo: “Ahora entiendo algo que era un misterio para mí éstos dos años”. “El Rebe, mi suegro, tenía una enfermera todos los días que le aplicaba una inyección debido a su salud”. (Después de su encarcelamiento y tortura en las prisiones de Stalin estaba prácticamente paralizado). “Un día la enfermera entró y tuvo una visión aterradora: el Rebe estaba sentado rígidamente en su silla, los ojos ligeramente abiertos y completamente inexpresivos.

Estaba segura que estaba teniendo un ataque catatónico de alguna clase, e inmediatamente llamó a la esposa del Rebe. Cuando la Rebetzen entró, empezó a llorar frenéticamente, pero antes de llamar a un doctor, requirieron mi presencia”. “Cuando entré, también me sentí asustado, pero noté algo que me hizo comprender que no había nada para preocuparse; ¡era casi imperceptible- pero los labios del Rebe estaban moviéndose, estaba diciendo o recitando algo! “Me incliné y escuché. Luego anuncié que no había, de hecho, ninguna causa para alarmarse…el Rebe estaba diciendo ‘Entonces Moisés cantó… ‘!! (La canción que los judíos cantaron después de cruzar el Mar Rojo. (Éxodo 15:1 -19) después de diez minutos, el Rebe abrió sus ojos y volvió a la normalidad. “Nunca le pedí una explicación al Rebe pero ahora la tengo.

Era exactamente la misma fecha y hora en que vuestro milagro estaba ocurriendo.

¡El Rebe estaba pasándolos a través de la inspección alemana como Moisés cruzó al pueblo judío a través del mar!

Ése es el trabajo de un Rebe; (Del relato de un jasid)

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