El mayor milagro de todos

Milagros, milagros y más milagros. Esa es la historia de la Parashá de esta semana. Varas transformándose en serpientes, agua convirtiéndose en sangre, piojos, etc.

“Cuentos de hadas” dice el escéptico. “No es tan conveniente de que esos milagros hayan ocurrido hace más de miles de años…lo creeré cuando lo vea con mis propios ojos. ¿Por qué Di-s no le envió las diez plagas a los Nazis? ¿Qué hay con todos los terroristas de hoy en día? ¿Acaso Di-s se olvidó de cómo hacer milagros?

El Judío creyente, también hace la misma pregunta, pero en un tono más respetuoso. Sí, el entiende que Di-s controla la naturaleza como así también lo sobrenatural, pero, ¿por qué Di-s eligió cambiar y abandonar los milagros, controlando el mundo bajo las leyes de la naturaleza?

El Libro de Éxodo, nos introduce a la era de milagros que desafían la naturaleza, una era que duró alrededor de un milenio. Las Escrituras están llenas de historias de profetas y milagros, de hecho, parecería ser que las leyes de la naturaleza estaban temporalmente desaparecidas. Esta era finalizó con la destrucción del Primer Templo Sagrado. Luego, hubo unos pocos acontecimientos sobrenaturales, como ser el milagro de Janucá, pero después de un par de siglos, estos también desaparecieron. Durante los últimos 2000 años, vivimos en un doble exilio: físico, fuimos desterrados de nuestra tierra, y espiritual, no podemos percibir la mano Divina que crea y dirige la creación.

La razón de la aparición, y posterior desaparición de los milagros, está conectado al propósito de nuestra existencia. La vida en el Jardín del Eden era idílica, porque el mal todavía no era parte del carácter humano. La fruta del Árbol del conocimiento, llenó a Adam y Java con el conocimiento del deseo físico y material. En el momento que fueron echados del Jardín, la historia de la lucha humana había comenzado: la lucha de elegir ente Divinidad (el bien), o lo contrario (egoísmo, etc). En realidad, esto es lo que Di-s realmente quería desde el momento que consideró la idea de la creación, el libre albedrío de la persona para que pueda elegir lo correcto y triunfar.

Los milagros se comparan a las ruedas del tren. En lo primeros años de nuestra nación, Di-s nos ayudó en nuestra lucha, interfiriendo abiertamente en los acontecimientos de este mundo. Un milagro abre los ojos hacia una verdad más elevada y motiva a la persona a querer conectarse a su realidad más elevada a través de la Torá y Mitzvot. Luego, debemos madurar. Debemos ser capaces de manejar nuestra bicicleta con sus dos ruedas, tenemos que enfrentar las diferentes luchas en nuestras vidas con nuestras propias fuerzas. La Era Mesiánica es la consumación de nuestra relación con Di-s, y para ganar este privilegio debemos probar que la relación es real para nosotros, tan real hasta el punto de mantener esta relación incluso ante la ausencia de cualquier reciprocidad revelada de Di-s

Nosotros somos el milagro más grande de todos: nuestra capacidad de permanecer firmemente fieles a Di-s a lo largo de estos dos mil años de tentación, a pesar de la oscuridad espiritual que nos rodea.

Por: Naftali Silberberg

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