Devarim

Parasha Devarim

Horario para el encendido de las Velas de Shabat:
Buenos Aires 17:49 -Rosario 18:01 – Tucumán 18:31 – Bahía Blanca 17:56 -Concordia 18:03- Córdoba 18:18- Salta 18:35
S. Fe 18:04 – Bariloche 18:26- Mendoza 18:34 – Asunción 17:06

“SABER”

Imagínese el siguiente escenario: Usted hace algo feo a un amigo o un ser querido. Después se disculpa: “Lo siento mucho, honestamente no sé lo que me pasó. ¡Me conoces- yo no soy así! Realmente ayer no fui yo…” Su amigo lo mira con simpatía, como diciendo “lo que dices tiene sentido”.
¿Qué quiere decir que “tu” no eras “tu”? Significa lo que todos verdaderamente sabemos, acerca de nosotros: hay un yo real, y un yo irreal. El yo irreal puede actuar cruelmente o de manera estúpida, o ambas; el yo real nunca haría algo para herir a un amigo o ser querido, o a nadie.
Así que, ¿por qué mostramos a menudo al mundo un yo irreal? Hay, claro, muchos factores que conspiran para anular la bondad del corazón de nuestras almas. Pero quizás la causa principal es que simplemente nos adaptamos a la manera que los demás nos perciben, que a la vez es un espejo de la manera en que nosotros los percibimos a ellos. Así que terminamos viendo alrededor todo distorsionado, percepciones irreales de nosotros, y protegiéndose de todos esos
monstruos aterradores que se acercan furtivamente a nuestro mundo con un monstruoso traje como el nuestro.
Imagínese si de repente todos los demás lo vieran como realmente es, como usted se ve a sí mismo. Y mirara a los demás y los viera como ellos se ven a sí mismos. Nuestro mundo sería un lugar muy diferente, ¿verdad?
Esto explica uno de los más básicos –pero también uno de los más asombrosos principios de la fe judía. Uno de los trece “principios” del Judaísmo es la creencia en la venida de Mashiaj, y que el judío “anticipa su venida, todos los días”. Para creer que vendrá un día cuando “no habrá más hambre o guerra, celos o rivalidad. La bondad será
abundante, y todos los placeres disponibles como el aire. Y todo el mundo se llenará con el conocimiento de Di-s”, es realmente asombroso.
Aún más es esperar que esto realmente suceda todos los días, incluyendo hoy, cuando el mundo que vemos por la ventana parece significativamente alejado de este ideal.
Pero si lo pensamos, realmente no es tan asombroso. Se reduce a esto: ¿Si usted cree en su propia bondad esencial, es lógico pensar que el tipo de enfrente crea en la suya propia también, ¿no? ¿Y si lo que le está impidiendo ser su verdadera esencia es el hecho de que el tipo de enfrente no ve el verdadero usted, es razonable pensar que lo mismo es cierto para él, ¿no? En otras palabras, lo que está equivocado en nuestro mundo no es una cuestión sustancial,
sino una cuestión de percepción: el hecho de que nosotros no estamos viendo las cosas de la manera en que realmente son. Como en un mal sueño donde todo está equivocado, en lo profundo sabemos que es simplemente una
ilusión. No importa cuán feo y aterrador sea el sueño, no importa cuán distorsionada es la percepción de la realidad, nunca es “poco realista” esperar reemplazarla por un mundo sano y hermoso. Al contrario: es el sueño el que es irreal, y lo más realista es esperar reemplazar su distorsionada perspectiva, a través del solo acto de despertarse con una
visión no distorsionada del mundo real.
Este Shabat se designa en el calendario judío como Shabat Jazón, el “Shabat de la Visión” leemos una sección
especial de los profetas (ISAíAS 1:1-27) que describe las causas de la destrucción y las maneras de rectificarlas. La lectura comienza con las palabras Jazón Ieshaiahu, “La visión de Ieshaiahu…”.
El gran maestro jasídico Rabí Levi Itzjak de Barditchev reveló un significado más profundo del nombre “Shabat de la Visión”: en este día, se concede a todos y cada uno de nosotros una visión del Tercer Templo que descenderá del cielo en el momento de la Redención.
El Rebe de Lubavitch a menudo cita esta enseñanza de Rabí Levi Itzjak, y pregunta: ¿Para qué concedernos esta visión de la redención mesiánica, si no podemos verla realmente?
Podemos verla, enseñaba el Rebe. La redención mesiánica es nuestra propia y verdadera esencia revelándose, la realidad de la creación como realmente es. Y verla requiere de sólo una simple acción de todos los días, los trescientos sesenta y cinco días al año.
Para ver la realidad, sólo necesitamos abrir nuestros ojos.

* Yanki Tauber

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