Beshalaj

Horario para el encendido de las Velas de Shabat:
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La misión a la luna y el Rebe

El miércoles 16 de julio de 1969, es un día que muchos recuerdan con cariño. A las 9:32 am , una enorme nube de fuego se formó debajo del Apolo 11 , y el Jefe de Información Pública de la NASA, Jack King articuló con orgullo la cuenta regresiva : “6 , 5, 4 , 3 , 2, 1 , 0, todos los motores en marcha , despegue ! tenemos un despegue ! ”

El rugido de los motores abrumó los gritos de un millón de espectadores. Muchos lloraban y muchos rezaban, todos con esperanza de éxito de la primera misión tripulada de la tierra a la luna. Millones de personas en todo el mundo vieron con asombro como el módulo lunar voló a través del espacio. ¿Podrían los cielos alcanzarse tan fácilmente? ¿No sería extender demasiado los límites humanos? ¿Podría Di-s permitirlo?

Muchos religiosos se sentían desorientados. Los líderes judíos se apresuraron a dar explicaciones. Aturdidos por los acontecimientos, algunos rabinos sugirieron cambios ideológicos, mientras que otros simplemente negaron que llegar a la luna era posible.

El Shabat por la tarde, 19 de julio, mientras que el Apolo 11 aún se hallaba en su histórico viaje a la luna, el Rebe convocó a una reunión especial, en parte, para hablar de los acontecimientos de la semana anterior.

El tono del Rebe sorprendió: “La gente está confundida con respecto al viaje a la luna”, dijo, pero “¿por qué causa los judíos deben perder el equilibrio? No hay razón para sentirse intimidados.”

De hecho, casi una década antes, en 1962, después del discurso del presidente John F. Kennedy ante una sesión conjunta del Congreso expresando su objetivo de llegar a la Luna a finales de la década de 1960, el Rebe acordó claramente que el aterrizaje en la luna era previsible.

Mientras que el mundo estaba sugestionado, el Rebe parecía complaciente. Claro, de cada evento que se produce, debemos tomar una enseñanza y este no es diferente. “De hecho”, dijo el Rebe en la

charla Shabat, “la única justificación y la posible lógica para este desconcierto fue llamar la atención del hombre a reflexionar y comprender los mensajes importantes que posee”

Los hallazgos científicos no pueden sacudir los cimientos de nuestra Torá. No porque tenemos que negar los avances de la ciencia, sino porque estos en verdad no se contradicen con la verdad que tenemos desde los días de Moshé. Incluso las preguntas acerca de si hay vida en otros planetas se han tratado hace dos mil años en el Talmud dijo el Rebe.

Pero hay 3 lecciones que aprender:

La primera lección: El increíble trabajo en equipo necesario para que la nave espacial alcanzara el éxito. “Cada individuo es responsable del otro”, dijo el Rebe. (En efecto, Neil Armstrong comentó sobre la presión de hacer el trabajo de la mejor manera posible, dado que el vuelo a la luna “fue la culminación de la obra de 300 mil o 400 mil personas de más de una década”)

La segunda lección: Cada detalle cuenta. (En la cabina, pulsar el botón equivocado de entre 400, podría ser desastroso).

La tercera lección: El hombre finito pudo inventar algo mucho más grande que él mismo: “Un pequeño hombre finito creó un gigantesco dispositivo, casi infinito”.

Pero más importante que estos instrumentos, dijo el Rebe, es darse cuenta que no son para poner en marcha el ego de la persona, sino para que el hombre pueda admirar las fascinantes creaciones de Di-s.

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