Beshalaj

10 de Shvat de 5772 – 3 de Febrero de 2012

Horario para el encendido de las Velas de Shabat:

buenos aires 19:38 - rosario 19:45 - tucumán 19:53 - bahía blanca 20:02 - concordia 19:42 - córdoba 19:56 - Salta 19:50 - S. Fe 19:43 -

bariloche 20:43 – mendoza 20:17

UNA VISITA AL NUEVO REBE DE LUBAVITCH

Esta entrevista tuvo lugar poco des- pués que los líderes del movimiento mundial de Jabad habían elegido a Rabí Menajem Mendel Schneerson para suceder a su suegro, Rabi Iosef I. Schneer- son, como Rebe de la famosa dinastía jasídica asociada con el nombre de Luba- vitch, el 10 de Shvat de este año [1951].

Yo estaba de pie en el pasillo de la resi- dencia del Rebe en Brooklyn. El servicio de Maariv acaba de concluir y los alumnos de la Ieshivá salían del Beit HaMidrash la fría noche de invierno. Luego de la rutina exte- nuante de muchas horas de estudio concen- trado, los jóvenes, charlaban libremente y en voz alta, mientras salían del edificio. De re- pente, el fuerte murmullo cesó y una mirada de respeto apareció en los ros-
tros, cuando el Rebe avanzó por el pasillo hacia la puerta. Respetuosamente, todos se corrieron a ambos lados de la puerta. Un joven, nervioso, se
movió de un lado del camino para el otro, para hacer más espacio y tropezó en el camino del Rebe. Antes de que tuviera
oportunidad de recuperar el equilibrio, el Rebe lo había tomado por el hombro y le ayudó suavemente, una sonrisa iluminó el rostro serio.

Al instante, el desconcierto del joven es- tudiante se había ido. La sonrisa del Rebe se reflejó en sus ojos y toda la atmósfera cambió. El temor se había ido y una corriente cálida de entendimiento amistoso parecía fluir a través de los jóvenes, muy apretados en el pasillo, iluminando la oscuridad helada de la noche.

Esta experiencia de momentos fugaces, el intercambio de silencio de una sonrisa y la mirada, respondió a muchas preguntas que habían formulado en mi mente desde el fallecimiento del Rebe de Lubavitch, a finales de un año antes, y la elección de su sucesor. Tuve el privilegio de conocer Rabí Menajem Mendel Schneerson antes de asumir su nuevo cargo y había llegado a apreciar el joven ilustrado con el rostro serio y modales modestos, casi tímido. Luego dirigió los as- pectos educativos de la Central de Asuntos Educativos. Pero ahora todo era diferente. Ya no era el yerno del Rebe, respetado como erudito, consejero amistoso, e intérprete de los pensamientos de los jasidim de Jabad. Su nueva carga de la oficina, con su responsa- bilidad por los miles de seguidores de Jabad en todo el mundo, y sus exigentes demandas de atención a los cientos de visitantes en busca de ayuda, asesoramiento e inspiración día y noche del Rebe de Lubavitch, parecería han eliminado a Rabí Menajem Mendel Schneerson de cualquier relación personal estrecha. Pero el pequeño incidente en el pasillo me demostró lo contrario, y comencé a apreciar la importancia que un líder jasídico de este tipo puede suponer para el futuro del pueblo judío, incluso en estos días de la cultura del siglo XX.

Este es el nuevo Rebe de Lubavitch. El alto cargo, la admiración de la gente, la carga de dirigir las activi- dades de muchos millares de organizaciones mundiales, no ha empañado su modestia. La publicidad es generalmente buscada por los líderes de su talla, pero el nuevo Rebe no es ese tipo de líder. Como dijo una vez en una reunión a sus compañeros de trabajo: “Nosotros mismos no contamos, es nuestra tarea, nuestra misión sagrada, lo que im- porta, y si tan sólo deseamos llevarla a cabo, nuestro objetivo no va a permanecer inconcluso… ”

Cuando me despedí, abrumado por la experiencia espiritual de la corta hora que había tenido el privilegio de pasar con el nuevo Rebe de Lubavitch, subrayó una vez más una advertencia anterior. “El único propósito de nuestra conversación es hablar de la obra que el fallecido Rebe de Lubavitch ha iniciado en este país, y que ha sido capaz de atraer grupos tan variados del pueblo judío. Este trabajo debe y seguirá adelante, con la ayuda de Di-s. Todos tene- mos que contribuir a esta misión histórica. Esto es lo que quiero transmitir a sus lectores. Y si ello ayuda a que se den cuenta lo que nuestra tarea es, y ponen el hombro, en- tonces nuestro tiempo ha sido usado bien”

(Para acceder al articulo comPleto www.jabad.org.ar )

*Por Gershon Kranzler

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