El Tazdik decreta

UN PEDIDO CUMPLIDO

La historia detrás de la foto: Un hombre y su esposa, acomodados judíos americanos, formulan al Rebe un pedido: sólo tienen una hija y desean mucho otro hijo. El Rebe se vuelve a la hija y le pregunta: “¿Qué pides, un hermano o una hermana?” La niña responde: “Un hermano”. El Rebe da su bendición, y un año después la niña ya tiene un hermanito.

MILAGROS Y MARAVILLAS

¿Quién no oyó relatos maravillosos producto de las bendiciones del Rebe? — Estas historias llegan de todos los estratos del pueblo, intelectuales y hombres simples, creyentes y escépticos — “No se puede discutir contra evidencias”

Por la comunidad circulan innumerables relatos de salvación y maravillas que tuvieron lugar merced a las bendiciones y consejos del Rebe. Pese a que el Rebe se condujo con una simplicidad enorme y también sus bendiciones se expresaron en términos sencillos, muchos vieron de hecho fenómenos increíbles luego de recibir su bendición. Es posible escuchar estos relatos de intelectuales que `no creen en la mística’, médicos, periodistas y científicos de renombre. Casi todo jasid de Jabad tuvo ante sí a alguien que le contara historias de esta naturaleza, mientras se `disculpaba’: “Yo soy una persona racional, pero no puedo discutir con hechos”.

EL REBE SABIA QUE ELLA ERA JUDÍA

Bryan Korsha es un abogado de Vancouver, Canadá. Cierto día se presentó en el Beit Jabad Local, con rostro entristecido: “Mi esposa está gravemente enferma, y me dijeron que quizás la bendición del Rebe de Lubavitch podría ayudar”. La conversación con el hombre dejó traslucir que su esposa no era judía. El emisario de Jabad, el Rabino Itzjak Wineberg, trasmitió el pedido al Rebe, señalando que la mujer no era judía. Dos días después, Korsha recibió una carta del Rebe deseándole plena curación para su mujer y pidiendo su nombre y el de su madre. Había en ello algo extraño. La costumbre de orar por un enfermo mencionando el nombre de la madre es aplicable sólo a judíos. No pasó mucho tiempo y la mujer se curó. El Rabino Wineberg y Korsha comenzaron a rastrear su pasado, y así descubrieron que, de hecho, ella era una judía que durante el Holocausto fue entregada a una familia católica. La familia guardó celosamente el secreto y la mujer creyó toda su vida que era católica. Sólo el Rebe sintió que se trataba de un alma judía.

EL REBE DIJO: “NO CONVIENE”

Shlomó Kleinman es un conocido abogado judío de Amherst, Massachusets. Era parte del equipo de cercanos asesores del presidente Richard Nixon, y también manejaba negocios internacionales. Cierto día le ofrecieron un gran negocio en un país fuera de los Estados Unidos, con una inversión de 15 millones de dólares. El negocio rendiría importantes dividendos y se veía bastante seguro. Pero el hombre decidió que antes de estampar la última firma al contrato, solicitaría la bendición del Rebe. La respuesta fue: “En cuanto al negocio — no conviene”. El país donde debía llevarse a cabo la operación era Nicaragua. Poco después tuvo lugar allí la revolución, y ni falta hace explicar cuál hubiera sido el destino de su dinero de haber hecho la inversión allí…

¡CUALQUIERA PUEDE!

” Un grupo de estudiantes judíos entró cierta vez a la oficina del Rebe para escuchar su opinión acerca de diferentes áreas de su ocupación. Hacia el final de la entrevista uno de ellos preguntó: “¿Es cierto lo que dicen, que el Rebe tiene poderes sobrenaturales?” El Rebe respondió con simplicidad: “En cada judío está el potencial de dominar la naturaleza. Tiene un alma divina que está ligada al Creador infinito. Por intermedio de la Torá y las mitzvot, el hombre puede unirse a Di-s, elevarse por encima de la naturaleza y realizar cosas consideradas maravillosas. La pregunta es sólo en qué medida concreta este potencial que tiene dentro de sí”.

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