El Rebe



Reseña de su vida
La revolución judaica
Sus emisarios un ejército
Hombre de espíritu
El Tazdik decreta
Visión y Redención
Presidentes y políticos lo visitaron
Una visión…
Mensaje del Rebe de Lubavitch para Rosh Hashana


Reseña de su vida

1902:
Nace, el 11 de Nisán, en la ciudad de Nikolayev (Rusia). Sus padres: Rabí Leví Itzjak y Janá Schneerson.
1907:
Se traslada con sus padres a Iekaterinoslav, Ucrania, donde su padre fuera nombrado Superior Rabino.
1923:
Se encuentra por vez primera con el sexto Rebe de Lubavitch, Rabí Iosef Itzjak Schneerson. Este lo escoge como esposo de su hija Jaia Mushka.
1928:
Abandona Rusia, yendo a Riga, Letonia, con su futuro suegro.
1929:
Se casa en Varsovia. Se traslada con su esposa a Berlín, donde en retiro se entrega al estudio de la Torá, y adquiere además conocimientos seculares.
1933:
Llega a París. Continúa su modo de vida de Berlín, enfrascado en el estudio de la Torá, y obtiene varios títulos académicos en La Sorbona.
1941:
Se salva de las garras nazis y llega a los Estados Unidos. Poco después es nombrado director de las instituciones centrales de Jabad y trabaja junto a su suegro.
1950:
El 10 de Shvat fallece su suegro, y es nombrado su sucesor, séptimo Rebe de la dinastía Jabad.
1988:
Fallece su esposa, la Rabanit Jaia Mushka.

1991:
Hace pública su proclama: “Llegó el momento de vuestra Redención”, e insta a todo judío a prepararse para la inminente llegada del Mashíaj.
1992:
El 27 de Adar I, estando ante la tumba de su suegro, sufre un derrame cerebral que paraliza la mitad de su cuerpo y le niega la posibilidad del habla. No obstante, muy pronto vuelve a responder a preguntas y pedidos, mientras sus secretarios le leen la pregunta y él responde por sí o por no. Vuelve a ser visto públicamente.
1994:
El 3 de Tamuz, tras un período en que su salud se deteriora severamente, el Arca Santa es sepultada. Pero Jabad sigue viendo en él a su líder y mentor también en el presente. Los Jasidím de Jabad sienten el profundo deber de continuar su obra y difundir su legado espiritual.

La revolución judaica

Uno de los primeros desafíos que se alzó ante el Rebe, no bien asumió como tal, era el de reconstruir el Movimiento Jabad.
Rusia fue la cuna y el centro desde donde se extendió Jabad. Contaba con decenas de miles de familias. La revolución soviética, sin embargo, puso fin a la vida pública judía; muchos jasidím de Jabad fueron encarcelados, enviados a exilio y asesinados por el régimen comunista.

También las filiales del movimiento en otros países, principalmente Polonia y aledaños, fueron cercenadas durante el Holocausto.

Cuando el anterior Rebe de Lubavitch logró llegar, quebrantado y abatido, a los Estados Unidos, no quedaban de Jabad más que recuerdos y un puñado de supervivientes. El Rebe inició la titánica tarea de reconstruir las ruinas y erigir un edificio de judaísmo raigal en una tierra que era el símbolo de la indiferencia a la vida judía tradicional.
Estos esfuerzos, iniciados por el Rebe anterior, se cristalizaron durante la época del liderazgo de su yerno y sucesor. El Rebe reunió a los jasidím que aislados estaban diseminados por el mundo, y de ellos construyó una semilla sólida de la cual floreció nuevamente el glorioso y gran movimiento Jabad.

Pero el Rebe se negó a aguardar a que la reorganización interna estuviera concluida. La urgente problemática de la existencia judía perturbaba su tranquilidad. Y así, en medio de la reconstrucción de Jabad, movilizó al puñado de jasidím con que disponía convirtiéndolo en un ejército de vanguardia activista y realizador. Envió a sus jasidím a adormecidas comunidades judías para despertarlas e insuflarles nueva vida judía. Muy pronto, éstas se convirtieron en dinámicos centros judaicos. El Rebe no dudó en sacrificar los intereses del propio movimiento en aras de los del pueblo judío en general. Cuando sus jasidím en Israel quisieron fundar instituciones modelo para niños de elite, el Rebe respondió que estos niños serían absorbidos gustosamente por otras entidades. “Jabad”, dijo, “debe hacer lo que otros no pueden, ni quieren, hacer”.

Bajo su directa orientación, sus emisarios arribaron a los más apartados parajes del mundo. Nada los intimidaba. Ni las dificultades idiomáticas o de idiosincrasia, la falta de una sociedad alentadora, o la carencia de dinero. Había una única fuerza central que prevalecía por todas éstas: el Rebe. El emisario de Jabad está dispuesto a sufrir y a sacrificar sin límite, al tiempo que abreva su estímulo del hecho de que está produciendo satisfacción y alegría al Rebe.
Hoy en día, cuarenta y cinco años después, puede verse lo colosal de la revolución que provocó el Rebe. Sus jasidím están diseminados en unos 2000(!) centros del globo. De Tailandia a Honolulu, de Hong Kong a Zaire, de Buenos Aires a Marruecos y Túnez. En cada uno de estos lugares, son como `la levadura de la masa’; llevan a ebullición y animan la vida judía. Difunden fe y bondad, alegría y tradición judía, y alzan un muro contra la asimilación.

Así, el Rebe convirtió al puñado de jasidím que recibiera bajo su liderazgo en un colosal imperio que atraviesa fronteras y continentes. Esta obra de su vida evidencia, más que cualquier otra cosa, el ímpetu de su liderazgo, su visión y su compromiso, que abarca a todo judío, en cualquier punto del mundo.


Sus emisarios un ejército

Su inspiradora imagen continúa acompañándonos también ahora — Su camino y enseñanza son la antorcha de fuego que ilumina nuestra vida, hasta la inminente Redención

El Rebe de Lubavitch es una personalidad cautivante. A simple vista, nada más que un Rebe de jasidím; sin embargo, su influencia trascendió ampliamente las fronteras de Jabad. Otros Rebes y Grandes de la Torá lo reverenciaron. Políticos y militares se sintieron hechizados por él. Presidentes y ministros mantenían correspondencia con él. Científicos y artistas se ligaron a él, y multitudes de judíos, de toda procedencia étnica, medio ambiente y estilo de vida, ven en él una personalidad única.

Se puede hablar de una combinación peculiar de cualidades, cada una de ellas digna de énfasis en mérito propio. Un genio formidable en todas las áreas de la Torá, prolífico pensador que revela novedosas dimensiones en el tesoro del pensamiento judío. Un hombre talentosamente perspicaz, que demuestra estar familiarizado con todas las disciplinas de la ciencia moderna. Un excepcional don de liderazgo, capaz de traer a flote en decenas de miles de personas todo el potencial que poseen. Visionario, que sabe evaluar con precisión los procesos de la vida social y mundial. Un amor inmenso por cada judío, y la capacidad de entregarse a los pequeños problemas del hombre simple.

Pero por encima de todo esto hay algo más profundo que dotó al Rebe de su peculiar condición. El hecho de que la personalidad del Rebe `habló’ a cada judío, sea quien fuere, evidencia la existencia de un vínculo íntimo, de alma, entre nuestras almas y la del Rebe. Como un alma inmensa que ilumina y brinda calidez a todas nuestras pequeñas almas.

No en toda generación existen individuos de su talla. Di-s implantó esta alma inmensa precisamente en nuestra golpeada generación pos-Holocausto, para poder hacer frente a los desafíos de la época, para reencender la llama judía y llevar a todo el pueblo judío hacia su Redención.

Su inspiradora estampa continúa acompañando al pueblo judío también ahora. Su senda y legado espiritual son la antorcha que ilumina nuestro camino, hasta llegar juntos al anhelado destino: la genuina y completa Redención.


Hombre de espíritu

Hay quienes ven la grandeza del Rebe precisamente en la atención que supo brindar al hombre común — La monumental responsabilidad que cargaba sobre sus espaldas y la dirección de un empresa gigante internacional, no le impidieron consagrarse por entero a la persona sufriente o al niño judío.

Para el Rebe no había contradicción alguna entre la dirección de emprendimientos globales, movilizar emisarios e instituciones en todo el mundo, dedicarse a los problemas existenciales del pueblo judío todo… y entregarse con alma y vida, de todo corazón, a las dificultades de un simple hombre, a la penas de una mujer, o siquiera a los conflictos de un niño. Este es un fenómeno incomprensible en términos humanos convencionales. ¿Cómo puede un hombre solo leer centenares de cartas al día y responder a decenas de ellas? ¿Cómo puede un ser de carne y hueso emitir de sí mismo tanto estímulo y consuelo, esperanza y fe? ¿Cómo puede un humano analizar en segundos situaciones complejas en áreas de la medicina, la vida familiar, la educación, el comercio, y dar una respuesta clara y acertada?

El Rabino Natán Gouraie, emisario de Jabad en Buffalo, NY, sostenía el teléfono, trastornado. “O me demuestras ya mismo que Dios existe, o me suicido”, le dijo la voz del otro lado de la línea. Se trataba de un joven estudiante al que el Gouraie conocía bien. El joven había caído recientemente en una profunda crisis depresiva, sumergiéndose en el mundo de la droga. Gourarie temía que de no satisfacer su exigencia, aquél cumpliría su amenaza. Se le ocurrió una idea. “Tú te encuentras en Nueva York”, dijo. “Acércate a 770 Eastern Parkway y extiende tus preguntas al Rebe”. Era en horas de la noche. El Rebe había concluido el trabajo en su oficina y se dirigía a casa. Al salir, el joven apareció delante de éste e hizo su pregunta. El Rebe se detuvo y le respondió en detalle. Nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que le dijo el Rebe, pero es un hecho que sus palabras dieron en el blanco, llegando al alma del joven. Hoy, Eli Lasky, el joven desorientado de aquellos días, es uno de los miembros de la comunidad de Jabad en Buffalo.

Arie (Luba) Eliav reveló hace poco los detalles de un encuentro secreto que tuvo con el Rebe hace treinta años. Por aquel entonces ocupaba el cargo de primer secretario de la Embajada de Israel en Moscú, y mantenía contacto con decenas de activistas clandestinos que trabajaban bajo las directivas del Rebe a lo ancho de la URSS. Así describió las horas que pasó con el Rebe, desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana: “El Rebe me guió en una viaje por el mapa de la URSS, a lo ancho y a lo largo. Con su singular estilo, sin revelar detalles que quizás yo no supiera o no debería saber, me manejó todo el tiempo de modo que contara cada vez más. Me guió en mis palabras, y así me llevó a hablar de cierto bedel sinagogal en determinada aldea, el zapatero de tal ciudad, el cuidador de la sinagoga de esta ciudad, y el judío de barba roja de tal otra. Sentí que el hombre cargaba sobre sus espaldas toda la responsabilidad del resguardo de las brasas del judaísmo detrás de la Cortina de Hierro”. Hay quienes ven precisamente en este aspecto la más profunda expresión de su ser como un genuino líder de Israel.

NO HUBO COMO EL -Rabino Israel Meír Lau Superior Rabino de Israel-

“El mundo judío no tuvo en el último siglo otro líder que inscribiera semejantes páginas de oro en la historia de nuestro pueblo, en su éxito en el impedimento de la asimilación y la preservación de la llama del judaísmo en los parajes más remotos y bajo las condiciones más adversas. Gran parte del judaísmo de lo que otrora fuera la Unión Soviética, Sudáfrica, Australia y los Estados Unidos, le debe su existencia misma como pueblo judío a este gigante”.


El Tazdik decreta

UN PEDIDO CUMPLIDO

La historia detrás de la foto: Un hombre y su esposa, acomodados judíos americanos, formulan al Rebe un pedido: sólo tienen una hija y desean mucho otro hijo. El Rebe se vuelve a la hija y le pregunta: “¿Qué pides, un hermano o una hermana?” La niña responde: “Un hermano”. El Rebe da su bendición, y un año después la niña ya tiene un hermanito.

MILAGROS Y MARAVILLAS

¿Quién no oyó relatos maravillosos producto de las bendiciones del Rebe? — Estas historias llegan de todos los estratos del pueblo, intelectuales y hombres simples, creyentes y escépticos — “No se puede discutir contra evidencias”

Por la comunidad circulan innumerables relatos de salvación y maravillas que tuvieron lugar merced a las bendiciones y consejos del Rebe. Pese a que el Rebe se condujo con una simplicidad enorme y también sus bendiciones se expresaron en términos sencillos, muchos vieron de hecho fenómenos increíbles luego de recibir su bendición. Es posible escuchar estos relatos de intelectuales que `no creen en la mística’, médicos, periodistas y científicos de renombre. Casi todo jasid de Jabad tuvo ante sí a alguien que le contara historias de esta naturaleza, mientras se `disculpaba’: “Yo soy una persona racional, pero no puedo discutir con hechos”.

EL REBE SABIA QUE ELLA ERA JUDÍA

Bryan Korsha es un abogado de Vancouver, Canadá. Cierto día se presentó en el Beit Jabad Local, con rostro entristecido: “Mi esposa está gravemente enferma, y me dijeron que quizás la bendición del Rebe de Lubavitch podría ayudar”. La conversación con el hombre dejó traslucir que su esposa no era judía. El emisario de Jabad, el Rabino Itzjak Wineberg, trasmitió el pedido al Rebe, señalando que la mujer no era judía. Dos días después, Korsha recibió una carta del Rebe deseándole plena curación para su mujer y pidiendo su nombre y el de su madre. Había en ello algo extraño. La costumbre de orar por un enfermo mencionando el nombre de la madre es aplicable sólo a judíos. No pasó mucho tiempo y la mujer se curó. El Rabino Wineberg y Korsha comenzaron a rastrear su pasado, y así descubrieron que, de hecho, ella era una judía que durante el Holocausto fue entregada a una familia católica. La familia guardó celosamente el secreto y la mujer creyó toda su vida que era católica. Sólo el Rebe sintió que se trataba de un alma judía.

EL REBE DIJO: “NO CONVIENE”

Shlomó Kleinman es un conocido abogado judío de Amherst, Massachusets. Era parte del equipo de cercanos asesores del presidente Richard Nixon, y también manejaba negocios internacionales. Cierto día le ofrecieron un gran negocio en un país fuera de los Estados Unidos, con una inversión de 15 millones de dólares. El negocio rendiría importantes dividendos y se veía bastante seguro. Pero el hombre decidió que antes de estampar la última firma al contrato, solicitaría la bendición del Rebe. La respuesta fue: “En cuanto al negocio — no conviene”. El país donde debía llevarse a cabo la operación era Nicaragua. Poco después tuvo lugar allí la revolución, y ni falta hace explicar cuál hubiera sido el destino de su dinero de haber hecho la inversión allí…

¡CUALQUIERA PUEDE!

” Un grupo de estudiantes judíos entró cierta vez a la oficina del Rebe para escuchar su opinión acerca de diferentes áreas de su ocupación. Hacia el final de la entrevista uno de ellos preguntó: “¿Es cierto lo que dicen, que el Rebe tiene poderes sobrenaturales?” El Rebe respondió con simplicidad: “En cada judío está el potencial de dominar la naturaleza. Tiene un alma divina que está ligada al Creador infinito. Por intermedio de la Torá y las mitzvot, el hombre puede unirse a Di-s, elevarse por encima de la naturaleza y realizar cosas consideradas maravillosas. La pregunta es sólo en qué medida concreta este potencial que tiene dentro de sí”.


Visión y Redención

Profetizó, Sabiendo Qué Profetizaba

Durante todos los años de
liderazgo del Rebe se evidenció
que sus vaticinios y profecías
siempre se concretaron hasta el último detalle
Muchas veces sus palabras fueron
vistas como irrealistas,pero los hechos
demostraron que siempre tuvo razón

La Guerra de Los Seis Días

En vísperas de la guerra el Rebe envió un telegrama de estímulo y apoyo, y escribió: “Indudablemente no duerme ni dormita el Guardián de Israel, y portarán buenas noticias”. A los alumnos extranjeros de una Ieshivá de Israel instruyó que permanecieran allí: “No hay que temer no sembrar miedo”. Cuatro días antes de que estallara la guerra habló ante decenas de miles de niños y aseguró la salvación de los habitantes de Israel.

La Guerra de Iom Kipur

En cambio, durante los meses previos a la Guerra de Iom Kipur, el Rebe dio muestras de tensión y preocupación. Varias veces ordenó sorpresivamente convocar a niños judíos junto al Muro de los Lamentos y habló acerca de su fuerza para “acallar al enemigo y vengador”. Pero inmediatamente al romper la guerra, el Rebe vaticinó que en esta oportunidad las naciones árabes sufrirían una derrota mayor que la anterior.

La Inmigración desde Rusia

En el año 1987 el Rebe exhortó al gobierno israelí a prepararse para una enorme ola inmigratoria desde la Unión Soviética. De viva voz recalcó la necesidad de construir viviendas y preparar puestos de trabajo. El Rebe también propulsó la construcción de un barrio especial en Jerusalén, y junto a éste un parque industrial “para los inmigrantes que vendrían”. Nadie comprendió de qué estaba hablando, pues la opinión de todos los expertos era a la inversa.

La Caída de la Unión Soviética

En vísperas del año 5750 (1990), el Rebe habló de la necesidad de aprestarse para los grandes milagros que sucederían en el mundo. Explicó que las siglas de ese año, eran iniciales de las palabras “será un año de milagros”. Incluso expresó que “serían milagros que todo el mundo vería”. Cuando comenzaron los insólitos eventos señaló que, a diferencia de acontecimientos de naturaleza similar en el pasado, esta vez las cosas sucederían sin derramamiento de sangre.

La Guerra del Golfo

El Rebe sentenció que no habría necesidad de emplear las máscaras antigás. Rechazó la huida de Israel y pidió a los turistas judíos que siguieran viajando a Israel. Declaró que Israel era el lugar más seguro para los judíos. Próximo al comienzo de la confrontación bélica dijo que ésta traería gran salvación para el pueblo judío. En efecto, los sorprendentes milagros acontecidos durante esta guerra y la eliminación del poderío iraquí demostraron la veracidad de las profecías del Rebe.

PREPARASE PARA LA REDENCION

El Rebe, cuyas profecías, todas, se concretaron plenamente, es quien anunció al pueblo judío y al mundo entero que la Redención prometida por los profetas de Israel es inminente, y que la venida del Mashíaj está muy próxima. Lo hizo como un hecho real, concreto, actual. El Rebe hizo un llamado a cada judío a prepararse para la inminente Redención por intermedio del estudio de la Torá y el conocimiento del tema, la oración por su aceleramiento y por la reducción de los “dolores de parto de la venida del Mashíaj”, la toma de conciencia del hecho de que nos encontramos en los días de vísperas de la Redención y, lo más importante, incrementar esfuerzos en las áreas de Torá, mitzvot y buenas acciones. Si el Rebe estuvo en lo cierto en todas sus predicciones y profecías, indudablemente sabía qué estaba vaticinando cuando preparó todos nuestros corazones para la venida del Mashíaj. ¡Creamos y preparémonos!

PRECISAMENTE AHORA EL REBE ESTA MAS CERCA DE NOSOTROS QUE ANTES

En 1950, tras el deceso del Rebe anterior, el Rebe dijo que había que seguir escribiéndole y pedir sus bendiciones, “y él ya encontrará el camino para responder”. De esa manera nos conducimos también hoy. Quien se encuentra cerca, acude personalmente a leer su pedido de bendición ante la sepultura del Rebe. Desde la distancia, envían sus pedidos a la dirección usual. Los secretarios del Rebe los llevan a la tumba del Rebe. El fundamento de esta actitud radica en lo explicado en la literatura cabalística y jasídica, que precisamente ahora el Rebe está más cerca de nosotros que antes. Si cuando vivía entre nosotros su insigne sagrada alma se encontraba investida en un cuerpo material, pues ahora esta limitación ha desaparecido y el vínculo con el Rebe ha sido liberado de las restricciones de tiempo y espacio. Todos nosotros, quienes tuvimos el privilegio de conocer al Rebe y disfrutar de su ilustre luz, contamos con el potencial para continuar vinculados a él y de ese modo tener el mérito de que el Rebe nos bendiga, guíe nuestros pasos, y nos asista en la tarea de cumplir la voluntad de Di-s y el destino de nuestra creación en el mundo.?


Presidentes y políticos lo visitaron

No sólo jasidím golpearon a la puerta del Rebe, sino también multitud de judíos, de toda comunidad étnica, corriente y círculo. Rebes y Rabinos, hombres de espíritu y de artes, científicos y empresarios, y también políticos y representantes de la sociedad. Todos se interesaron por su visión de mundo, y acudieron a recibir su bendición, estímulo y consejo. Muchos tuvieron el privilegio de pasar a solas un tiempo con el Rebe, en audiencia privada. Muchos salieron admirados por el fulgor de su rostro, la mirada de sus ojos que simultáneamente acariciaba y penetraba, sus conocimientos de amplio espectro, la suavidad de su lenguaje y lo tajante de sus ideas, su maravillosa capacidad para escuchar y su sorprendente perspicacia.

Gueulá Cohen, ex miembro de la Knesset, describió así su encuentro con el Rebe: “Cuando detrás de mí se cerró la puerta y yo quedé a solas con el Rebe, era cerca de la medianoche, pero el Rebe se levantó de su sitio detrás del escritorio para recibirme, con una sonrisa digna de las doce del mediodía. Comencé a presentarme, pero no era necesario. Sabía más de mí. Me contó no sólo lo que hice, sino también qué es lo que en su opinión debo hacer. No sólo lo que hago en el presente, sino aquello que a su juicio no hago. Es cierto que sus alumnos me habían dicho que lee día a día los periódicos de Israel, pero esto asusta un poco”.

Gad Iaacovi, embajador de Israel ante las Naciones Unidas, y ex ministro del gobierno israelí, describió su encuentro con el Rebe: “Vi ante mí a un anciano, un rostro sonriente, ojos azules. Un hombre en apariencia anciano, pero con gracia juvenil en el rostro, abierto y lozano, pese a lo avanzado de la hora. Se lo ve como un hombre con la cabeza en el cielo, pero sus pies están firmes en la tierra, con conocimientos bien actualizados. Tuvimos una charla sobre la construcción de la Israel. Su comunidad hace allí cosas maravillosas, un grupo muy constructivo — y él es la fuente de su inspiración”.

El general Ran Peker se encontró con el Rebe en 1975, cuando era oficial de la base aérea Tel Nof. Luego del encuentro, escribió: “Fue ésta una experiencia espiritual impresionante, que sólo puede compararse a la experiencia de vuelo sobre un F-16 (claro que en otra esfera). Resultó interesante encontrarse un lapso de tiempo junto a una personalidad tan ilustre y ciertamente extraordinaria, que irradia de su luz y te arrastra detrás de ella. En los ojos de mi espíritu se dibujó una imagen diferente del Rebe de Lubavitch, y quizás por eso me impresioné profundamente de su destreza en áreas diversas y variadas (inclusive laicas) y de su simpatía natural y sincera”.


Una visión…


Mensaje del Rebe de Lubavitch para Rosh Hashana

Baruj Hashem, días36 de Selijot 37 para Hashem, 5740
Séptimo año,38 año sabático para Hashem
Brooklyn, N.Y.

A todos los hijos e hijas de Israel
dondequiera se encuentren
D´s esté sobre ellos – que tengan vida!

Un gran saludo de Shalom y bendición!

En estos días, días de plena e intensa preparación para Rosh Hashaná, que no sólo es el comienzo del año, sino el día “cabeza” (Rosh) del año39, que influye sobre todo el año, desde40 el principio del año hasta el final del año. Y, de acuerdo a la regla41 que “la acción es lo principal” – de él que es la ‘cabeza’, aprendemos para la conducta práctica en la vida diaria.

Corresponde y es apropiado detenerse, un poco más ampliamente, sobre uno de los puntos que ya se mencionaron sucintamente en la carta anterior42, en relación al hecho de que el nuevo año es un año de “Hakhel” –reunión. Esto se refiere al precepto general que tenía lugar en la época que el Sagrado Templo estaba en pie, cuando se reunía a todos los hijos de Israel, los hombres43, las mujeres y los pequeños, como una comunidad, con el objetivo de motivarlos e incentivarlos en las mitzvot y fortalecerlos en la fe y en el judaísmo, etc., como se elaborara en la carta mencionada.

El concepto de una comunidad (“Kahal ejad”) implica no sólo la reunión y congregación de un número de individuos diferentes e independientes, que se reúnen con un objetivo específico, a fin de alcanzar a través del esfuerzo conjunto una meta específica, siendo que a través de la asociación de fuerzas puede lograrse mucho más que la suma total de los logros individuales alcanzados cuando cada uno utiliza sus posibilidades de manera independiente.

Y como vemos en la práctica que la persona está en condiciones de levantar una carga mucho mayor cuando otro lo ayuda a levantarla44.

Además de ello, al formar una comunidad se crea aquí algo fundamental, una nueva entidad, un “Kahal”, que está en condiciones de hacer y lograr cosas que los individuos –en su condición de individuos-, no tienen acceso a ellas.

Es conocido45 el ejemplo de ello, que cuando se debía erigir un santuario para la Presencia Divina, “y moraré en ellos”46, se requería de trece 47(quince48) diferentes materiales, oro, plata, etc., y de la participación activa de los hombres, y las mujeres, y como dicen nuestros Sabios49 también de los pequeños. Luego también de “sabios de corazón”, y de Betzalel y Oholiav, con Moshé Rabeinu a la cabeza. Y sólo por medio de todos en conjunto50 pudo hacerse, armarse y erigirse el Santuario, “Y harán para Mi, un Santuario51”, que generó el “moraré en ellos”, y también el “moraré dentro de cada uno individualmente52”.

Así también ocurre con el “pequeño santuario”53, la sinagoga, cuando diez judíos se reúnen para la plegaria, se crea aquí una nueva realidad, un “tzibur”54, una congregación, y entonces el Altísimo dice 55“y He de ser santificado en el seno de los hijos de Israel” – se recita el Kadish, Barjú, Kedushá, etc, – y se genera un cambio en cada uno de los integrantes de esta congregación, puesto que pasa a ser parte de una congregación santa.

Así también en relación a “Hakhel”: debía tener lugar el “venía56 todo Israel, etc”, y entonces “Leerás a toda esta Torá frente a todo Israel” y de manera que “reúne al pueblo, a los hombres, a las mujeres y a los pequeños”. El evento de “Hakhel” los convertía a todos en un Kahal, una comunidad que escuchó la Torá “como que fuera de boca del Todopoderoso”57 – “como el día en el cual fuera entregada en Sinaí”, cuando “acampó ahí Israel frente al Monte”, “como un hombre con un corazón”.

Como se expuso en la carta anterior, a pesar de que el precepto de Hakhel en su sentido literal está vinculado al Sagrado Templo, sin embargo es éste actual en su aspecto espiritual, en todo lugar y toda época. Este sentido espiritual se destaca anualmente de manera especial en esta época del año, cuando en el Shabat previo a Rosh Hashaná siempre se lee la Parshá 60de “están ustedes parados firmemente hoy, todos ustedes… vuestros líderes, tribus… hasta tu aguatero”:

Cuando además de que todos los hijos de Israel están parados juntos –desde los más grandes entre ellos (“vuestras cabezas”) hasta el simple entre los simples (“tu aguatero”) –y se unen con el Altísimo en un pacto eterno (“para hacerte pasar por el pacto de Hashem tu Di-s), pero no sólo en su carácter de individuos aislados, sino de manera de “ustedes todos” – “unificados como un uno”61, y de las “unidades”, se hace “un uno”, se genera aquí a través de ello una nueva realidad en cada uno de los diez grupos que conforman a todo el pueblo (tal como los enumera la Escritura). Cada uno se convierte en parte de una “estructura íntegra”, de todo el pueblo judío, impregnado y unido en un único y mismo pensamiento: el de coronar 62a HaShem como Rey, y con un único anhelo interior en común –que el Altísimo acepte la coronación y se revele como63 “Rey de Israel” y a través de ello como “Rey sobre toda la Tierra”.

Todo esto es aplicable al Rosh Hashaná de cada año. Este año se agrega un énfasis adicional en el tema, siendo éste un Rosh Hashaná de un año de “Hakhel”, cuando se acentúa de manera especial la unificación de todos los israelitas como “una comunidad”, como se expuso arriba. A su vez, esto tiene lugar a continuación de la preparación del año de Shmitá, “un año sabático para Hashem”, cuando durante todo el año estuvieron todos en un espíritu de unidad66, cosa que se expresó de una manera práctica e impactante: todo dueño de un campo o viñedo (que entonces, cuando el Sagrado Templo estaba en pie, constituía la principal fuente de sustento del pueblo- “todo67 hombre bajo su vida y bajo su higuera”), renunciaba68 a su patrimonio personal, y lo entregaba69 bajo el dominio del verdadero dueño, a Quien pertenece toda la tierra, “puesto que Mía es la Tierra”70, y se despojaba de todos sus campos y viñedos, poniéndolos a disposición de todo el pueblo de Israel por igual. Es por ello que el año sabático de Shmitá constituye la preparación apropiada para la reunión de “Hakhel”, y ambos en conjunto colocan la base para todos los temas que deben llevarse a cabo en la vida diaria durante todos los años siguientes.

A modo de ejemplo práctico, aunque sea tan sólo uno: cuando judíos contados viven en un lugar específico, además de que individualmente debe tener lugar , y esto está dado por sentado, el estudio de la Torá, y el cumplimiento de las mitzvot con la máxima calidad (“hidur”) –estos deben constituirse de inmediato en un “kahal”, una comunidad, y generar “vida judía comunitaria”; es un deber fundar instituciones educativas de Torá, debe haber un dirigente en el campo de la Torá (un Rav), deben organizar alimentación acorde a la Torá (un shojet), y se sobreentiende –una vida familiar como manda la Torá (una mikve, etc), y otros.

Sea Su voluntad, que viniendo de la lectura de la Torá del Shabat de Selijot, “están ustedes parados firmemente hoy todos ustedes” – “reúne al pueblo, a los hombres, a las mujeres y al pequeño”, que cada hombre y mujer judíos, adopte para sí los conceptos expuestos, de manera que se efectivicen en la acción concreta, cada día, y durante todos los días del año.

Y el Altísimo, Quien “que escucha la voz del clamor (del shofar) de Su Pueblo Israel con misericordia”71 bendiga a todo nuestro pueblo Israel y a cada hombre y mujer individualmente con la posibilidad de cumplir el precepto de Shmitá y de Hakhel, no sólo en su aspecto espiritual sino en su sentido más literal y práctico, con la verdadera y completa redención a través de nuestro Justo Mashiaj, cuando “una gran congregación volverá aquí”72 al Sagrado Templo de Jerusalem, que será construido en su lugar73, y todo esto realmente pronto en nuestros días.

Y que ya ahora, todavía en la época del exilio, se cumpla lo escrito74: “Y nosotros somos Tu pueblo y el rebaño de Tu pastoreo, Te agradeceremos por siempre, de generación en generación relataremos Tus alabanzas”

Respetuosamente y con una doble bendición,
para ser inscriptos y sellados para bien,
para un buen y dulce año
y para éxito en todo lo antedicho
material y espiritualmente
ambos en conjunto