Gneivá – Las leyes relacionadas con el robo

El siguiente listado contiene siete mitzvot: dos mandamientos positivos y cinco negativos
Ellos son:
1) No robar propiedades
2) Las leyes que rigen a un ladrón
3) Asegurar con exactitud las balanzas y pesos;
4) No engañar a una persona mediante el uso de medidas y pesos inexactos.
5) No poseer dos juegos de pesas o medidas, a pesar de que no los utiliza para el negocio
6) No mover el marcador de la propiedad de un colega;
7) No secuestrar.

A continuación se explicarán algunas de estas Mitzvot

Halajá 1
Quién secuestra a una persona transgrede un mandamiento negativo, como está escrito en Éxodo 20:13:” No robarás”. Este versículo que aparece en los Diez Mandamientos sirve como advertencia en contra los secuestros.
Similarmente, una persona que vende a un secuestrado viola el mandamiento negativo que aparece en el Libro de Levítico 25:42:” No lo vendas de la manera en que un sirviente es vendido”.
Estas dos transgresiones no se castigan con azotes, porque involucran pena capital, como dice en Deuteronomio 24:7:”Cuando se encuentra a una persona robando a uno de sus hermanos….ese ladrón debe morir”. Éste debe ser ejecutado mediante el estrangulamiento.

Halajá 2
Un secuestrador no es responsable de la pena de muerte a no ser que secuestre a un Judío, lo traiga a su dominio, lo usa y luego lo vende a otros, como está escrito en Deuteronomio:”Y hace uso de el, y lo vende”.
Incluso si hace uso de sus servicios para alguna cuestión menor, que valga menos que una “prutá”, ejemplo: se apoyó sobre el o lo usó como escudo, a pesar que haya estado dormido en el momento, el secuestrador se considera como si hubiera hecho uso de el.

Halajá 3
Si el secuestrador secuestra a alguien, hace uso de el, y lo vende sin tener que llevarlo de su dominio al del comprador, no es responsable de la pena capital. Similarmente, no es responsable de la pena de muerte si lo secuestró, lo llevó a su dominio, hizo uso de el pero no lo vendió, o sí, pero sin haber hecho uso de el.
Así tambien, si el secuestrador hizo uso de esta persona, pero lo vendió a un familiar del secuestrado, ejemplo: a su padre o hermano, no es responsable por la pena de muerte. Por los versículos mencionados anteriormente “robando….de sus hermanos”. Implícita es que la persona secuestrada debe ser separado de sus hermanos y familiares a través de esta venta.
Similarmente, si el secuestrador secuestra a alguien, hace uso de el, y lo vende, pero durante todo este tiempo el secuestrado estaba dormido, no es responsable de la pena capital.

Halajá 4
Si secuestra a una mujer embarazada, pero vende solo al hijo, ejemplo: hacen un arreglo con el vendedor que el solo compra al hijo, entonces no es responsable.

Halajá 5
Los siguientes individuos no son responsables de la pena de muerte: alguien que secuestra a su hijo o hermano que está por debajo de la mayoría, un tutor que secuestra a los huérfanos que estan bajo su confianza, el dueño de una casa que secuestra a algún miembro de la misma o un maestro que secuestra a uno de sus estudiantes.
Esto se aplica también si éstos hacen uso de ellos y los venden. Esto se deriva de la exégesis de Éxodo 21:16: “Y él se encuentra en la mano.” Esto excluye a aquellos que están constantemente en sus manos.

Halajá 6
Un secuestrador, tanto hombre o mujer, es responsable de la pena capital sin tener en cuenta si el secuestrado es un adulto o un recién nacido, siempre y cuando el embarazo fue a término, y sin importar si la persona secuestrada era hombre o mujer. Esto está implícito en el versículo anterior, que menciona “el secuestro de un alma”.
No hay diferencia si alguien secuestra a un Israelí, a un convertido o a un sirviente Cnaanita liberado, como los versículos anteriores declaran “uno de sus hermanos”, y los anteriores previamente dichos son “nuestros hermanos”, relacionados por el enlace de la Torá y las Mitzvot. Sin embargo, uno no es responsable de la pena de muerte si secuestra a un sirviente Cnaanita o cualquier sirviente que haya sido liberado solo parcialmente.

Halajá 7
Cuando alguien entra a una casa, tanto de día como de noche, se le es permitido matarlo. Si bien el dueño de una casa u otra persona lo mata, no son responsables.
Esto se aplica tanto en Shabat como cualquier otro día de la semana, uno puede matar de cualquier forma. Esto se encuentra escrito en Éxodo 22:1, que literalmente se lee:” No tiene sangre”.

Halajá 8
Esto dicho anteriormente se aplica a un ladrón que es encontrado entrando a su casa, o en su techo o en algún área cerrada de su casa, tanto de día como de noche.

Halajá 9
¿Por qué la Torá permite que maten a esta persona si solo quería robar plata? Porque es una presunción aceptada que si el dueño de la casa se levanta e impide que éste le robe, el ladrón lo mataría.
Y por lo tanto el ladrón entrando a la casa de su colega para robar, es en efecto un perseguidor tratando de matar a su colega. Por lo tanto, él debe ser muerto, tanto si es un adulto o un menor de edad, o un hombre o una mujer.

Halajá 10
Si el dueño de la casa está seguro que el ladrón no lo va a matar, y sabe que solo viene para ganar plata, entonces tiene prohibido matarlo. De hacer lo contrario, éste se considera un asesino.
Esto se encuentra en Éxodo 22:2:”Si el sol brilla ante él…”, esto significa: si está claro como el sol para vos que él está en paz con vos, no lo mates”. Por lo tanto, un padre que entra a la casa de un hijo, éste no lo puede matar, pero si es viceversa, el padre sí puede matarlo.

Halajá 11
Hay diferentes reglas que se aplican a un ladrón que roba y se va, o a alguien que no robó pero fué encontrado saliendo del túnel por el cual entró a la casa. Por cuanto está dando la espalda a la casa, no tiene mas intenciones de matar al dueño y por lo tanto no se lo puede matar.
Similarmente, si está rodeado de otras personas, o por testigos, no debe ser matado, a pesar que aún se encuentre en el dominio del cual entró a robar. No es necesario decir que si es traído a la corte, no debe ser matado.

Halajá 12
Una persona que entra a un jardín, campo o corral no debe ser matado, ya que la presunción prevaleciente es que vino para robar plata, ya que lo dueños no se encuentran en dichos lugares.

Halajá 13
Cuando uno no puede matar al ladrón, debemos remover las piedras de una avalancha que cayó sobre él en Shabat. Si destruyó utensilios cuando estaba dentro de la casa, él es responsable por los daños. Pero cuando uno sí puede matarlo, y utensilios son destruidos mientras todavía estaba en la casa, entonces no es responsable por ello, como esta explicado anteriormente.

Esto concluye “Las leyes del Ladrón” con la ayuda de Di-s.

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