Una reflexión de un Rabino sobre Rosh Hashaná

Por el Rabino Nejemia Grodzicki

Querido lector:

Les confieso que me siento frente a un desafío novedoso para mí, escribir sobre un tema que me piden.

Generalmente, las muy escasas veces que he escrito algo, fueron pensamientos que me surgían y los quería compartir pero siempre con temáticas diversas que me iban generando curiosidad.

Esta vez aparecen dos elementos condicionantes en la solicitud, uno que escriba como Rabino y otro que escriba sobre Rosh Hashaná.

Ambas condicionantes me resultan difíciles, por varios motivos que me son muy personales pero después de varios días de pensar me animé a sentarme frente a la computadora y tratar de cumplir con el pedido.

Estoy seguro que mensajes inspiradores sobre Rosh Hashaná escritos por Rabinos debe haber cientos o tal vez miles disponibles.

Algunos hablarán sobre el significado de Rosh Hashaná, otros de cómo debería afectarnos Rosh Hashaná, otros más técnicos sobre las leyes relativas a Rosh Hashaná, historias y parábolas de Rosh Hashaná, etc, todas ellas riquísimas en inspiración y en lenguajes que son adecuados para todo lector.

Como Rabino, ¿qué puedo agregar ?

¿Escribir sobre el significado histórico de Rosh Hashaná ?

¿Sobre cómo aprovechar el momento de Rosh Hashaná para superarnos como Judíos ?

Cómo cumplir Rosh Hashaná perfectamente según el Código de Leyes del Shulján Aruj ?

¿Escribir sobre las diferentes energías inspiradoras del sonido del Shofar ?

Hay cientos de Rabinos con infinita mayor capacidad y preparación que yo para abordar todos éstos temas.

Con deleitables artículos y comentarios, con gran conocimiento histórico-halájico que plasman con sus palabras los mensajes más profundos y certeros para éstas ocasiones.

Entonces, ¿qué puedo trasmitirles ?

Mi deseo es compartir con Ustedes queridos lectores, una humilde reflexión como Rabino para Rabinos.

Rosh Hashaná conmemora históricamente la creación del Hombre.

No la creación del Judío, sino la creación del Ser Humano.

El Judío no es un súper ser humano, es un ser humano con una dimensión supra-humana espiritual, una entidad cuerpo-alma con una componente única y diferencial que le impregna un carácter sagrado superlativo exclusivo.

Pero no quiero en ésta oportunidad escribir sobre ese carácter de divinidad que posee el Iehudí, sino que pretendo enfocarme más a la condición humana más primaria, que nos hace Hombres y Mujeres que portamos en nuestro interior la energía de la vida.

Somos creaciones pluripotenciales, con capacidades aún insondables, pero en un estado de contínuo cambio, para bien o para mal.

Como toda fuente de energía, se puede usar para bien o para mal, lo mismo nuestra capacidad de evolucionar, podemos elegir evolucionar para perfeccionarnos y elevarnos, o lo contrario.

No estamos solos, estamos inmersos en un mundo real, coexistimos con billones de congéneres, compartimos pasiones y dolores, sufrimos y gozamos, nuestra biología no hace diferencias.

Tenemos problemas, sufrimos angustias, tristezas, trabajamos duro para tener un bienestar económico, nos duele ver la injusticia que no entendemos, nos apasionamos, nada de lo humano nos es ajeno.

Cuando tenemos problemas buscamos soluciones, cuando tenemos preguntas buscamos respuestas, cuando estamos tristes buscamos consuelo y cuando estamos alegres buscamos conservar la alegría lo máximo posible.

Si D-os nos libre tenemos problemas de salud, vamos al médico.

Se necesita un entrenamiento duro y profundo para tener presente en cada instante que todo es obra de D-os y que es sólo su voluntad lo que maneja el mundo.

Pero la mayoría de nosotros ante situaciones extremas, claudicamos en nuestro razonamiento y caemos víctimas de nuestras emociones e instintos.

En mayor o en menor medida, a la mayoría de nosotros nos pasa algo por el estilo.

Como Rabino me digo a mí mismo, soy capaz de leer una página de Talmud, ¿soy capaz de leer una página del Libro del Esplendor (el sagrado ZOHAR), soy capaz de leer una Ley en Shulján Aruj, capaz que algo de eso puedo llegar a entender, pero soy capaz verdaderamente de ayudar a un Iehudí que tiene un problema ?

¿Soy capaz de ayudarme a mí mismo si tengo un problema ?

Aquellos que tenemos la Bendición de reconocer que tenemos un Rebbe, sin duda contamos con más herramientas para ayudarnos y ayudar a otros, pero aún así, no nos exime del trabajo de autosuperación requerido para lograrlo.

Hoy más que nunca como Rabino pienso que tenemos la obligación de cambiar nuestra cabeza, Rosh Hashoné, la cabeza que cambia.

Prepararnos para conocer al ser humano que hay de base en cada uno, estudiar y capacitarnos no sólo para dictaminar si determinado pescado es o no Kasher, si tal o cual actividad está permitida o no en Shabat, sino prepararnos para poder entender el problema de otro en todos sus aspectos, fundamentalmente emocionales y de salud.

D-os nos puso un regalo en nuestro cuerpo, el “stress”, sí, suena paradójico pero es un regalo, una reacción que nos protege de momentos críticos donde nuestro organismo debe reaccionar acelerando nuestro corazón, aumentando nuestra resistencia al dolor físico, adecuando todo nuestro metabolismo para que podamos sobreponernos a situaciones difíciles.

Pero nuestra sociedad ha provocado que el “stress” sea una condición constante y no esporádica, lo que obliga a nuestro cuerpo y mente a funcionar en condiciones extremas todo el día, con el consiguiente agotamiento físico-emocional-intelectual.

Como Rabinos deberíamos ser capaces de identificar cuando nuestro semejante necesita reforzar su estudio de Torá y cuando necesita un poco de apoyo sico-emocional.

Estar enfermo no es pecado, nadie es culpable por eso, pero si es pecado banalizar esa condición y por ignorancia desatenderlo o peor, no darle la importancia que tiene.

El Rabino es una institución que muchas veces debe ser sicólogo, consultor emocional, e incluso consultor médico para poder ayudar y orientar a la gente, poder ver más allá de los tecnicismos de la Ley, por algo nuestros más grandes e ilustres sabios de bendita memoria eran médicos, Rambam (Maimónides), Rambán (Najmánides), Rashbá (Rabbi Shelomó ben Aderet) y muchos otros, ellos veían a cada Iehudí en toda su extensión física y espiritual.

En teoría debería ser alguien que domine con fluidez todas las áreas de la Torá, pero hoy día, son pocos los grandes en Israel con éstas cualidades, la mayoría de nosotros tenemos una formación más reducida, acotada a temas más técnicos, muchos que realmente son excelentes maestros en temas de inspiración filosófica, pero es muy difícil poder abarcar toda la problemática que puede presentar una persona, sobre todo problemas emocionales debidos a temas orgánicos que si o si deben ser abordados por expertos en la salud.

Estoy convencido que cuando nosotros los Rabinos nos sumerjamos en las profundas pero frescas aguas de la humildad, y seamos capaces de ver a nuestros semejantes como una creación completa de cuerpo-mente y alma, recién ahí vamos a poder alcanzar objetivos de largo alcance y de resultado eterno, reconocer nuestras limitaciones y saber que toda la tecnología y el conocimiento científico existe para ayudar al ser humano a funcionar biológicamente bien para poder activar su energía Divina espiritual de forma óptima y que la persona funcione en forma completa en perfecta armonía, en cuerpo y alma y con eso poder cumplir con alegría la misión para la que cada uno ha sido creado y puesto en éste mundo.

Que sea la voluntad de D-os Todopoderoso que nos ilumine con Sabiduría para que se termine el sufrimeinto de Israel en forma inmediata y definitiva con la llegada del Redentor hijo de David pronto y en nuestros días Amén.

Con Bendición de que seamos Inscriptos y Sellados para un Año Bueno y Dulce.

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