Una cuestión de estética

BH
Una señora elegante entra en un instituto de belleza, donde la recibe una recepcionista.
-Buenos días, ¿qué le puedo ofrecer?
-Ay no sé, me siento vieja,…quiero sacarme  cinco años.
-Entiendo, le podemos ofrecer el tratamiento de inyecciones de botox  para las líneas de la frente, y un tratamiento de cremas tonificadoras para los pómulos.
-Si eso, también algo para mi pelo, necesito un cambio…
-Claro, le podemos ofrecer el paquete peluquería que incluye un tratamiento de hidratación y un corte de pelo, por uno de nuestros especialistas.
-Bárbaro, aparte, tengo que hacer algo con mis labios, están más finos que una hoja de papel…
-Ok, para eso contamos con el relleno de colágeno, es de última generación: sin dolor y con anestesia externa.
De repente suena una alarma y la recepcionista mira su monitor teclea y luego sonríe ampliamente, sus ojos se iluminan y brillan
por un instante.
-¿Qué paso? ¿Una buena noticia? Pregunta la señora con curiosidad.
-Nada especial, es que una vez por día tengo este alerta, que me muestra  una foto de mi hija. Es como un oasis para mí, me devuelve la energía, me da fuerzas para seguir adelante.
La mujer se queda pensando, mientras la recepcionista prepara unos formularios. Al cabo de unos momentos la señora dice:
-Discúlpame, la verdad no quiero nada…
-¿Pero qué pasó? ¿Le falté el respeto de alguna manera?
-No querida, al contrario, me abriste los ojos. Lo que yo quería era esa sonrisa, y eso no se consigue con un tratamiento de belleza.
Somos seres compuestos de cuerpo y alma, el cuerpo es el envase. Por más que uno decore el envase, no puede afectar o el contenido. Si uno quiere ¨sentirse¨ lleno y satisfecho, no puede apuntar solamente a su desarrollo físico. Debe procurar algo para el alma.
Tishrei, el mes de las fiestas,  está lleno de contenido, solamente hay que abrir el corazón y la mente. Nada se compara con tener en mente a un ser querido en los momentos importantes de Rosh Hashaná, en desear a los más cercanos un buen año, que sean inscriptos en el libro de la vida. Compartir una mesa festiva, untar la manzana con miel y decir el iehi ratzon, es incomparable.
Tenemos todo el contenido que necesitamos al alcance de nuestras manos, tomémoslo!
Leshaná tová ticatevu vetejatemu. Que seamos inscriptos y sellados para un año bueno!
Rab. Iona Kapeluschnik

6 comentarios

¡Sea usted el primero!

Complete el formulario siguiente para comentar.

Deje un comentario