Si pasó, por algo pasó

Jana Segal

Nací y me críe en Uruguay, estudié en escuelas de Jabad, y escuelas hebreas de mi país. A los 17 años, me mudé a Bs As con mi familia y cursé mi último año de la secundaria en la escuela de Jabad. Viajé a Tzfat, Israel y estudié un año y medio con chicas de todo el mundo, aprendiendo y adquiriendo diferentes experiencias y conviviendo con “mentalidades distintas”. Por sobre todo, crecí como persona.

Y yo... ¿dónde me meto?

A veces pasan cosas que uno no entiende, y se pregunta “¿Cómo pasó algo así?”. O a veces, no les damos importancia y nos hacemos los indiferentes: “¿Qué cambia? Lo vamos a solucionar”.
En estas situaciones vemos la mano de Di-s en cada momento, lugar, cosa, suceso. Cómo Él nos dirige constantemente y nos guía. Cómo ya está todo predispuesto de antemano.
Esta historia que me pasó hace cerca de un año, es un vívido ejemplo de lo que les estoy hablando.
Mi hermana y yo, viajamos a Israel por un año en agosto del año pasado. Ambas teníamos pasaje de ida y vuelta (valga la redundancia, si viajamos es que pasaje de ida por lo menos seguro teníamos). La cuestión es que la fecha de la vuelta de mi hermana era para el 22 de Junio, mientras que la mía, por un motivo totalmente desconocido, era para el 15 de febrero. Viajamos sin darle importancia, y quedamos con mi padre que pronto la cambiaríamos. ¿Para qué me iba a volver el 15 de febrero en pleno ciclo lectivo?
Hete aquí, que un par de meses más tarde, mis padres me llaman por teléfono para contarme sobre un chico que les propusieron para mí. “Ahora no” dije sin pensarlo dos veces.
“Bueno”, me respondieron. Y en eso quedó. Pero no por mucho tiempo, ya que una semana más tarde me volvieron a llamar. “Fijate, parece un chico muy bueno, máximo vení y lo conocés. No te gusta, volvés a Israel”. “Está bien”, accedí, “pero lo haré cuando vuelva a Argentina para Pesaj, como teníamos planeado”.
Pero esta historia no termina aquí.
Otra vez recibo una llamada telefónica: “Mirá, nos están diciendo que un buen Shiduj- presentación, no es muy bueno posponerlo tanto tiempo, es una oportunidad, como ya te dijimos. No te gusta, volvés y no pasó nada, no te sientas presionada de ninguna forma”.
…“Presionada”…
“Bueno…lo que se puede hacer, es usar el pasaje que tengo mal fechado, y volverme el 15 de febrero, o sea, un mes antes de las vacaciones de Pesaj” sugerí. “Pero antes que eso, seguro que no”.
Al fin, encontramos una buena solución.
En el ínterin, tuve la oportunidad de viajar a Rusia, de ser deportada de Ucrania (pero esa historia es para otro blog), de cursar medio semestre en Israel…en fin, de pasarla espectacular.
Llegó el 15 de febrero, y ¿dónde me encontraba yo? Obvio, en el aeropuerto.
Y bueno, creo que se imaginan lo que sucedió después.
Me encontré con este chico, y medio año más tarde nos casamos.
Fíjense en este interesante detalle: Resulta ser que el 15 de febrero, es el cumpleaños de mi marido.
¿Y para qué rayos tenía yo el pasaje para el 15 de febrero?…

Un año más tarde nos casamos.

Fíjense en este interesante detalle: Resulta ser que el 15 de febrero, es el cumpleaños de mi marido.
¿Y para qué rayos tenía yo el pasaje para el 15 de febrero?…

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