Qué aprendí en la Feria del Libro

Betty Katz

Beatriz (Betty) Literat Katz es médica cirujana, ginecóloga y sexóloga clínica.  Es miembro de la International Society for Sexual Medicine y docente de la UBA. También es judía observante, madre y abuela. Sus inquietudes la han llevado a unir la ciencia médica con el conocimiento judaico en la teoría y en la práctica: “la gente no necesita tener conflictos pensando qué es lo válido, si ciencia ó religión; se puede, se debería vivir con ambas”, dice. Para ello ha pasado los últimos 20 años estudiando Torá y las fuentes judías del jasidismo y dando conferencias en las cuales expone temas médicos de su especialidad, a la luz de los conceptos judaicos. Gran admiradora de Maimónides (1135-1204), reconoce que “fue un formidable sexólogo y defensor a ultranza de los derechos de la mujer”. “En esta época de tanta confusión, todos deberíamos tener en nuestra mesa de luz algún buen libro sobre judaísmo” dice, “dormiríamos mejor a la noche y nos despertaríamos más contentos cada mañana.

Doctora: su diagnóstico por favor

La última Feria del Libro que se realizó en La Rural de Palermo atrajo una concurrencia de más de un millón y medio de personas de todas las edades; un enorme porcentaje de esa gente acudió a los stands que ofrecían libros con contenidos espirituales, religiosos y de autoayuda.

Uno de los libros más solicitados, escrito por una autora americana no judía, trataba acerca de la llamada Ley de la Atracción, la manera en que el pensamiento positivo hacia las cosas, las personas y desarrollar una rutina de conexión espiritual diaria, atrae felicidad, paz y prosperidad a la vida de la gente. Otro de los libros que también interesó al público, escrito por un psicólogo argentino, tampoco judío, hablaba acerca de la necesidad del ser humano de una fe religiosa que sea amorosa, comprensiva y reflexiva para ayudarlo a curar las enfermedades del alma tanto como las del cuerpo y facilitarles una vida más plena a todas las personas.

Una de las conferencias de cierre de la Feria fue multitudinaria, tanto, que la mitad de los asistentes quedaron fuera del salón donde tenía lugar la disertación (casi 2.000 personas en este acto). El tema fue como incluir la religión y la fe en medio del actual materialismo de la vida.

El disertante (un conocido periodista muy relacionado con las religiones orientales, especialmente con el budismo), insistió enfáticamente en que las personas no debían permitir que el materialismo circundante, muy limitante para el desarrollo individual, dirigiera sus vidas y, en cambio, decía, cada ser humano debía empezar a reconocer y aceptar que posee dentro suyo, desde su nacimiento, una luz Divina y sagrada y permitir que la misma se desarrolle para iluminar su mente y sus emociones.

En un momento de su disertación dijo: “no estoy diciendo que nadie cambie de religión; estoy diciendo que si sos judío seas el mejor judío que puedas llegar a ser; lo mismo si sos cristiano, budista o musulmán; sos un ser lleno de luz, aceptalo”.

Yo ví el video de la conferencia por Internet y pude ver las caras de la gente, algunos emocionados hasta las lágrimas. Estoy segura de que entre la multitud había muchos judíos.

Quedé pensando que si esos judíos que se emocionaron en la Feria del Libro al escuchar el emotivo discurso del periodista, tuvieran la oportunidad de estudiar nuestras Fuentes, comprobarían que los contenidos de nuestra Torá son la fuente inspiradora del conocimiento y que difícilmente haya algún tema que no esté tratado en ella. Allí están los recursos que necesitamos para vivir plena, digna y pacíficamente.

Este mes, Iyar, tiene significados espirituales deslumbrantes; se pueden aprender leyendo libros que están disponibles en las librerías judías o asistiendo a las clases en alguna de las comunidades judías barriales y también en sitios de Internet que últimamente abundan, gracias a Di-s.

Por ejemplo, aprender como hacer un autoanálisis de nuestra conducta, estudiando las facetas espirituales (sefirot) que se manifiestan emocionalmente, para conocernos mejor, para intentar refinarnos y para procurar además, una mejor comprensión de la conducta de nuestro prójimo, a través del Sefirat haOmer (la cuenta del Omer). Entender por qué este mes es llamado “el mes de la Refuá” (curación), a través de las enseñanzas del Rambam (Maimónides). Analizar las porciones semanales de la Torá y al entenderlas, ver que no son cuentos de hadas o mitos ortodoxos ya obsoletos.

John Lennon compuso una canción, Imagine, que todos conocemos, que habla de la paz y el amor en un mundo ideal, casi mesiánico.

Imaginemos si los judíos pudiéramos, primero entender y después transmitir a nuestro entorno circundante ese conocimiento que nos pertenece por herencia; como aprendemos por medio de Sefirat haOmer, amorosamente, equilibradamente, humildemente, tenazmente, vinculándonos entre nosotros y con los no judíos dignamente y agradeciendo a Di-s por estar dentro de nosotros en cada momento de nuestra respiración y de nuestros actos voluntarios; entonces tal vez sería posible cumplir el mandato Divino y el desafío de ser “una luz para las naciones”.

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