No te preocupes, ten esperanza

Embarazo

Cuando era adolescente tenía la certeza de que el mundo pronto sería destruido durante una guerra nuclear con la Unión Soviética. Creía que cualquiera de mis compañeros de clase que pensara que viviría para ver nuestra graduación del colegio secundario estaba sencillamente siendo irracional o tenía temor de enfrentar los hechos. Y. entonces, para mi primer año de universidad, que pasé en Israel, yo era la única estudiante de mi ulpán de hebreo que no fuera un nuevo inmigrante de la extensamente desmembrada y debilitada ex Unión Soviética-
A pesar de haber cambiado en muchísimos aspectos desde mis años de secundario, uno de los cambios más fundamentales ha sido mi nueva disposición a tener fe en un futuro más brillante a pesar de todas las indicaciones de lo contrario. Aprendí sobre la racionalidad de la esperanza irracional cuando los marines encontraron a Saddam Hussein acobardado en un hoyo y guardé en el lugar más recóndito posible cinco máscaras antigás). Cuando bailé en la boda del soltero de cuarenta y siete años y su alma gemela. Cuando mi vecina dio a luz mellizos después de doce años de tratamientos para la fertilidad. Cuando subí a un autobús de Ierushalaím por primera vez en tres años y mi pulso permaneció estable y lento.
Aprendí también esta misma lección cuando el año pasado descubrí que ocho meses después de una pérdida traumática estaba nuevamente embarazada. Aprendí la lección aun más dramáticamente hace seis meses, cuando después de un embarazo de alto riesgo y cargado de preocupaciones sostuve por primera vez a mi pequeña Moría en la sala de partos y le di un beso en la frente mientras mi marido lloraba en silencio a mi lado.

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