Los caminos de Di-s

Jana Segal

Nací y me críe en Uruguay, estudié en escuelas de Jabad, y escuelas hebreas de mi país. A los 17 años, me mudé a Bs As con mi familia y cursé mi último año de la secundaria en la escuela de Jabad. Viajé a Tzfat, Israel y estudié un año y medio con chicas de todo el mundo, aprendiendo y adquiriendo diferentes experiencias y conviviendo con “mentalidades distintas”. Por sobre todo, crecí como persona.

Y yo... ¿dónde me meto?

Cuando terminé el primer año en Tzfat, y volví a Bs.As no tenía idea sobre lo qué podía hacer, ya que era mitad de año, y muchas posibilidades de comenzar a estudiar aunque sea algo, casi que no habían. Además, quería fuertemente volver a Israel, aunque sea por un par de meses más. ¿Intenciones de volver al seminario de Tzfat? No. Buscaba algo diferente.
Así, que decidí “aplicar” como Madrijá en un seminario en Tel Aviv, en donde conozco a la directora hace ya varios años. Sería otra experiencia, y además estudiaría y, creía yo, sería muy productivo. Le escribí un e-mail a la directora, preguntándole sobre las posibilidades que tenía. Me contestó con muy buena onda, que estaría muy contenta de tenerme en su staff, pero que ya tenía las madrijot para el año entrante. De todas maneras, iba a pensar en algo en lo que pudiera trabajar allí y me respondería en un par de días.
Los días pasaron. Y las semanas también, y no me llegaba respuesta alguna. El tiempo pasaba, y las posibilidades de volver a Israel para el año entrante (vale remarcar que el comienzo del año en Israel es en septiembre, y este suceso ocurre en agosto), se volvían más pequeñas.
Un día me levanté y me dije, así sin más: ¿Qué pasa si vuelvo a Tzfat?. No lo tenía pensado ni cerca. Mi hermana cursaría allí su primer año, ¿pero yo?. Así que se lo planteé a mis padres. Estuvieron de acuerdo con que sería una buena idea, y le escribieron al director si todavía estaba a tiempo de entrar a cursar un segundo año. Al día siguiente nos respondió que sí.
Un día después de esto, me respondieron de Tel Aviv. Que tenía un lugar para mi, y me acomodaría un departamento después de Sukot. Un poquito tarde…
De haber recibido este tan esperado e-mail 2 días más tarde, creo que mi pasado (en ese momento futuro) hubiera sido distinto.
Ahora, había que ponerse las pilas. Tenía que sacar pasaporte nuevo, porque se me vencería meses después de haber llegado a Israel. Le pedí a mi tía en Uruguay que me sacara turno para hacerme el pasaporte. Me dijo que para ello precisaría mi pasaporte. Así que se lo mandé y yo me quedé con mi CI.
Viajé a Uruguay, dos semanas antes de viajar a Israel para sacarme un nuevo pasaporte.
Llegó el día que tenía el turno. Vamos a buscar el pasaporte para presentarlo, con todos los papeles (partidas, etc) que estaban juntos en un sobre. No lo encontramos. Buscamos y buscamos por toda la casa, y el pasaporte no aparecía por ningún lado. Fenómeno. ¿Y ahora qué?.
(Un pequeño paréntesis, hace poco tiempo me había sacado la VISA para los EEUU. ¡Qué rabia!)
Fuimos de todas maneras a las oficinas en el centro de la ciudad. Les explicamos que acabamos de perder el pasaporte con toda la documentación y lo único que tenemos es la CI. Nos pidieron una fotocopia de la misma, y nos dijeron que me darían el pasaporte de todas formas y que presentáramos una denuncia a la policía. (¡Sacar el pasaporte sólo presentando la CI y una fotocopia! ¿Dónde se vio?)
Salimos a buscar un taxi para hacer la denuncia, y mi tía me dice: “Mirá que acá nunca pasan taxis”. En ese segundo, aparece un taxi libre. Nos subimos, y fuimos hasta la policía. El taxista se nos ofreció esperarnos y volvernos a llevar al registro.
5 minutos más tarde estábamos afuera con la denuncia en la mano.
Media hora más tarde yo salía del centro con el pasaporte nuevo en la mano.
Toda esta historia puede parecer muy normal, o sea, nada raro ocurrió. Pero noten esto.
1. Cuando decido ir a Tzfat, todas las puertas se abren. El director me contesta a las pocas horas. La tan esperada respuesta de Tel Aviv viene un día después de que el director de Tzfat me contestó que fuera.
2. Pierdo el pasaporte. Me lo dan presentando SOLO la CI, su fotocopia y la denuncia.
3. En un lugar desolado, en donde no aparecen taxis, aparece uno cuando lo precisábamos en el segundo en que lo precisábamos.
Son todos pequeños detalles a tener en cuenta, y seguro que además me estoy salteando algunos, porque cuando Di-s tiene algo planeado para nosotros, uno puede pensar mucho y coordinar y planear, pero desde Arriba nos dirigen y nos llevan al destino que Él tenía planeado para nosotros. Sea como sea. Así que por eso les digo, seguro hay muchos más detalles en la historia que ni yo me doy cuenta.

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