La reconstrucción de Jerusalem

Una de las carencias esenciales que tiene hoy en día el Pueblo de Israel es la falta de la Jerusalem reconstruida, hecho que va de la mano con la temporaria situación de que no se ha revelado el Mashiaj aún.
La consecuencia directa de esta situación es el exilio, (el Galut) quiera Di-s se termine pronto en nuestros días.
Sea como sea, este es el gran tema de los judíos, tema que algunos abordan en forma muy seria y con enorme dedicación, estudiando Torá y cumpliendo las Mitzvot (preceptos), quiera D-os que pronto se vean los frutos de todo ese trabajo.
Pero seamos prácticos y analicemos la situación a la luz del sentido común.
Conocer las causas de un problema con detalle, es en gran parte la solución de dicho problema.
Nuestros sabios de bendita memoria nos han legado esa información, ya en el Talmud se dice claramente que la destrucción de Jerusalem fue a causa del “odio gratuito, “, y gracias a D-os cada vez vemos más y más judíos que trabajan incansablemente en arreglar ese tema,.
Pero el Talmud también menciona en otro lugar (Bava Metzía 30b) otra causa, no tan conocida o al menos no tan divulgada que merece detenerse a analizarla y tratar de aprender como corregirla.
Dice el Talmud ” no fue destruida Jerusalem sino porque establecieron los Juicios sobre palabras de Torá “-
Nos caemos de asombro al leer éste pronunciamiento del Talmud, la pregunta natural es: ¡¡¿Qué tiene de malo que se establezcan los Juicios basados en las palabras de la Torá ??!!
Para entender una posible respuesta a esta inexplicable justificación del Talmud sobre la destrucción de Jerusalem les voy a contar una muy breve historia que me tocó vivir hace pocos días en el aeropuerto de Brasil cuando regresaba de Israel.
Mientras esperaba embarcar deambulaba por los corredores del aeropuerto cuando se me acerca un querido judío muy observante (Datí) a quién no conocía y hablando en Hebreo me pregunta donde están los baños.
Atiné a contestarle que vea el cartel indicador sobre una de las paredes y allí encontraría el baño.
Curiosamente, este querido judío era un argentino que vivía en Israel pero hablaba Español y venía a visitar a su familia que vive en Once.,, una familia muy observante e íntimamente ligados a una de las más fuertes instituciones religiosas Sefaraditas de Buenos Aires.
Este querido judío llevaba consigo su bolso de mano nada más, lo que me hizo pensar enseguida que seguro allí adentro llevaba su “kit” de oraciones, Tefilín, Talit y seguramente su Sidur.
Le dije: por favor, no entres a baño con el bolso, yo me quedo aquí sin moverme y te lo cuido.
Este señor no quiso en primera instancia aceptar mi ofrecimiento seguramente para no causarme molestias, pero como insistí mucho finalmente accedió.
Cuando regresó a buscar su maletín me dijo: muchas gracias pero no era necesario que cuides el bolso, podía entrar con él al baño ya que los Tefilín están protegidos por dos cubiertas lo que “al pi din” (según la Ley) permite entrarlos a un baño.
Le contesté que sabía eso y que además yo mismo cuando viajo solo y necesito entrar a un baño, entro con mi bolso de mano apoyándome en esa misma Ley de la Torá, pero le ofrecí cuidárselo para que el respeto a los Tefilín pueda ser brindado en forma mucho más bella y con mucho más amor que el que se le puede brindar sólo “al pi din”-
Agregué diciendo: acaso si tienes la posibilidad de cumplir con una Mitzvá en forma más bella, vas a dejarlo pasar?-
Su rostro inmediatamente se llenó de alegría y me dijo: ¡Es verdad! ¡Muchas gracias !
En esta breve historia de vida hay un poco de lo que nos quiere enseñar el Talmud, es el mensaje de que para el judío vivir exclusivamente “al pi din” no alcanza, esa actitud no corrige la causa que el Talmud trae como causa de la destrucción de Jerusalem.
Es la actitud de buscar siempre que sea posible formas de cumplir con la Torá más allá de la cruda letra de la Ley, es buscar el embellecimiento de cada Mitzvá, es tomar conciencia que el Jesed, la bondad, debe estar siempre por encima que la Guevurá, la severidad de la Ley.
El texto de la Ley (la Halajá) nos enmarca los límites de nuestro accionar en la vida, pero el mensaje del Talmud es muy claro, si vamos a seguir rigiéndonos por los límites mínimos que nos impone la Halajá y no vamos a buscar la forma de cumplir con los preceptos haciéndolo con un constante espíritu de búsqueda de cómo cumplir en forma más bella, en forma más completa, mostrando más amor que temor a la fría letra del texto legal, no vamos a superar esta causa que nos menciona el Talmud.
Que sea la voluntad de Di-s que la luz del Jasidismo ilumine a cada uno y uno de todos los judíos y que los decretos de la Guevurá sean “endulzados” por el Jesed y podamos cumplir con toda la Torá siempre un paso más allá de la medida mínima que nos enmarca la Halajá, embelleciendo cada Mitzvá al máximo de nuestro potencial, que es el potencial que el mismo Di-s creador del universo ha puesto dentro nuestro.
¡ Leshana Habá Birushalaim Habenuiá !
Por el Rab. Nejemia Grodzicki

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