Historias de vida

Rabino Shlomo Tawil

Mi nombre es Shlomó Tawil, nacido en Buenos Aires, de las familias pioneras de Jabad en Argentina, emisario del Rebe de Lubavitch en la ciudad de Rosario desde Febrero de 1987, casado con Chaya Sarah Dahan de París Francia, 8 hijos, 2 nietos por ahora bli ain hará.

La voz del interior

Las historias de vida de las personas en general son muy variadas, aunque también poseen cosas en común. Las historias de vida de los emisarios del Rebe, principalmente en el interior del país- y me animaría a decir en el interior de cualquier país- son en general muy similares y algunas cosas varían. Creo que en las historias, hechos y vivencias que contaré en este blog, se verán identificados en su mayoría otros Rabinos del Interior y quizás también de capital. Creo que de esta manera ayudará al lector, que recién empieza en los pasos de vuelta al judaísmo a comprender mejor, qué hay detrás de esa barba y sombrero y de esa mujer de peluca y ropa recatada.
Cuando empezamos a conocernos con mi futura señora, yo estaba terminando mis estudios de Rabino en Nueva York, y Sarah había venido con su papá a visitar al Rebe para la festividad de Shavuot, obviamente de las cosas importantes que hablamos fue, dónde nos gustaría vivir, y los dos llegamos a la conclusión que sería donde el Rebe nos enviara como su emisario, en cualquier lugar del mundo. Teníamos ideales y gracias a Di-s los mantenemos. Hace 24 años Rosario no estaba tan linda como ahora, apenas llegabas a la ciudad por la ruta Panamericana, encontrabas por el Boulevard de entrada a la ciudad durante un par de kilómetros sólo casa más que precarias (las tristemente conocidas villas miseria) a ambos lados. No olvidaré cuando mi señora me preguntó –no olviden venía de París- con asombro e incredulidad: ¿Shloime, a dónde me trajiste?”
En realidad yo tampoco sabía con qué me iba a encontrar. Esa es la misión que el Rebe nos encomendó, vivir en Rosario e iluminar con la Luz de La Torá.
Estamos viviendo Janucá  Cuando llegamos aquí, la mayoría de la gente no sabía bien de qué se trataba, ni que hablar de encender la janukiá pública, por cuanto casi siempre cae en época de receso escolar. Ya el primer año que llegamos erigimos el candelabro de 5 metros que usamos hasta hoy en día en un lugar público, era sorpresa total, gracias a la curiosidad vino mucha gente a los actos que realizamos. Hoy Baruj Hashem el candelabro lo podes ver frente al Monumento a la Bandera y en centenares de hogares judíos rosarinos se encienden las luminarias de Janucá.
¡Hasta la próxima!

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