Día del Juicio a la vista

Me encontraba charlando con un grupo de jóvenes acerca de Rosh Hashaná, y en especial, sobre el período preparatorio: Elul- El mes de la Teshuvá. Del famoso balance.Alguien en la ronda preguntó- y no en broma: Día del Juicio, ¿los judíos creemos en los cuatro jinetes apocalípticos…?Inmediatamente la charla dio un giro hacia cuál debería ser el enfoque correcto del balance. Si es un balance por miedo al castigo, o si en realidad se trata de optimizar resultados futuros.Llevé su atención a otro tema: Nuestro real tamaño y valor.

¿Cuál es la proporción de la Tierra dentro del Universo, contando todos esos millones de kilómetros, que detallamos como años luz, tomando en consideración todos los planetas, estrellas y demás cuerpos celestes?                                                                         ¿Cuál es nuestro tamaño real? La respuesta fue unánime: Muchos, pero muchos ceros con un uno al final.Más aun si tomamos en cuenta solamente a los seres humanos y dentro de ellos calculamos la proporción del pueblo Judío solamente.Sin embargo, la Torá nos fue dada a nosotros. Nuestra situación se asemeja a lo siguiente: Supongamos que te encontrás en tu casa, estudiando o algo por el estilo. Tocan el timbre. Al abrir la puerta ves a un hombre impecablemente vestido que te muestra una tarjeta y te dice: “Estás invitado a una entrevista con la Comisión Directiva de una famosa multinacional”. Por supuesto que te presentás en horario. El presidente de la Comisión te explica que por una razón que no conocés has sido -si aceptas- designado director de la compañía en toda América-Latina. Con un sueldo soñado y un presupuesto millonario. Tus metas son: Superávit, y el desarrollo de dos productos nuevos, como mínimo, cada dos años.Aceptás. ¿Cómo encarás este proyecto?: a: Cumplís horarios por obligación, estás mirando el reloj continuamente para poder marcharte en el mismo momento que termina la jornada y estás desesperado las ultimas dos semanas antes de que venza el plazo para cumplir las metas. Trabajás sólo lo necesario, por miedo a que el salario sea rebajado. b: Comenzás con mucho entusiasmo, tratando de mejorar las cosas lo más rápido posible, cumplís con las metas en tiempo record, interiorizándote de cada detalle. Hacés mucho más de lo mínimo indispensable. Para dejar una huella profunda, inolvidable. Que se note si uno está o no…Este es nuestro balance de Elul: A pesar de nuestro insignificante tamaño, Di-s mismo se acercó a nosotros, nos encomendó la misión más importante de todo el Cosmos, nos dio una fuerza y mística magnífica (lo atestigua nuestra historia de más de tres mil años) nos entregó Su propia Sabiduría y Voluntad: la Torá. Debemos hacer de este mundo una morada digna para    Di-s.

Descubrir Su presencia entre nosotros.Ahora, tenemos dos formas de desempeñarnos en esta causa: a: Hacer lo mínimo indispensable, y solamente para no recibir ningún escarmiento y escapar en lo posible de responsabilidad alguna. b: Poner toda nuestra energía, aprovechar al máximo nuestras posibilidades, desarrollar nuestras habilidades, hacer una diferencia, que le valgamos la pena al mundo, llenar nuestras vidas de sentido.Entiendo que la segunda opción es la correcta, que el nuestro no es un balance de tristeza, sino uno lleno de energía, de principalmente resaltar los errores para optimizarnos y no para martirizarnos. De colmarnos de proyectos. Que nuestro arrepentimiento sea por la oportunidad no aprovechada y no por la severidad del castigo.Que el año que viene esté cargado de bendiciones, paz, salud. Coronado con la llegada del Mashiaj en este mismo año. Amen, que así sea.                                                                                                                                        Yoini Kapeluschnik

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