Desde donde estés justo ahora

Vered Jaia Ginerman

Mi nombre es Vered Jaia, soy uruguaya, y tuve el mérito de hacer aliá a Eretz Israel en agosto del 2008. Desde ese momento vivo en el corazón de Ierushalaim. Soy estudiante de artes plásticas, educación y jasidut.

Vivir en Jerusalem

Las calles Uziel y Jacami se encuentran a diferentes alturas de un cerro en el barrio Bait Vagán. Las une una larga y empinada escalera de cemento, y a sus costados, ramas florecidas y verdes hojas se asoman creando un ambiente muy agradable. Como por esa zona hay muchas escaleras, es muy fácil confundirse y terminar apareciendo en cualquier lado. Por eso es recomendable recordar características distintivas que le indiquen a uno por dónde bajar, o subir. Estas escaleras que les cuento, las reconozco por su baranda. Se ve que alguna vez fue de color azul brillante, pero ahora la antigua pintura ha dejado a la vista en numerosos espacios el gris metálico original.
Las escaleras bajan desde Uziel, y sobre el final doblan en ángulo recto a la izquierda, para seguir bajando. Ahí cuando doblan, en el descanso, se forma un balconcito muy simpático sobre la calle Jacami, luego de la cual continúa la pendiente del cerro hacia abajo. Al frente y a la derecha este balcón es bordeado por una reja baja, y por atrás donde no hay escalera, se cuelan ramas de arbustos y árboles de las casas de los costados. Allí hay también un banco de plaza. Uno común, de tablas de madera, que lucen su color natural como lo ha ido marcando el tiempo. Uno podría pasar por ahí, y seguir de largo sin percatarse del insignificante banco. Pero también podría sí ver lo que hay a su alrededor. Y tomarse acaso uno o dos minutos, para sentarse allí. Sentarse, respirar hondo, y observar. La vista es increíble.
La ciudad de Jerusalem se extiende frente nuestro haciéndonos partícipes de su belleza única. Tres cerros se elevan delante nuestro y a los costados, bañados en cientos de pequeñas casas, árboles y calles. Variedad de colores se entemezclan y resaltan el dorado característico de la ciudad. El novedoso puente del tren, “Guesher Hametarim”, se hace espacio y se ubica en medio del cerro de la izquierda. DIferentes barrios se ven a lo lejos uno junto al otro en diferentes direcciones. Una verdadera postal. Pero ésto es sólo la mitad inferior de la vista. La otra mitad, la de arriba, la ocupa un grandioso cielo celeste sin nubes, que nos rodea y cubre desde un hombro al otro. Como que se reflejaran Jerusalem de arriba y Jerusalem de abajo. En verdad una visión como hay pocas.
El Jasidismo nos enseña que las cosas más bajas tienen el potencial de elevarnos a lo más alto, si las usamos de la manera correcta. Un banco viejo de madera en unas escaleras en la calle, puede llamarnos a sentarnos sobre él, y reflexionar unos instantes sobre la increíble visión que nos ofrece. Y así, llevarnos desde un punto cualquiera sobre un cerro en Jerusalem, a elevados pensamientos y bellas palabras de admiración y reverencia hacia de Quien todo aquéllo proviene.

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