¿¡Y qué dirán…?!

Historias

?Hace un par de días, tuve que viajar a Uruguay con mi familia. Fuimos: mi padre, mi esposo, mi hermano, mi hermana y el esposo de mi prima, en Buquebus.

Nos tomamos el barco de las 8 de la mañana, y por lo tanto, aprovechamos las 3 horas de viaje para poder rezar Shajarit (la plegaria matutina). Cuatro hombres con los Tefilín, 3 de ellos con Talit (ya que son casados), y dos mujeres, todos sentados de a dos. Quien lo veía de afuera, no entendía nada, quizás pensaron que éramos alguna secta exótica de la época medieval.

Al finalizar, los hombres se sacaron el “kit”, y comenzamos a desayunar. De pronto, veo que una señora se acerca a mis hermanos, y comienza a hablarles.

Primero les preguntó cuál era el significado de aquellas cajitas de color negro que llevaba puesto, y mi hermano le explicó el significado de los Tefilín y su conexión con Di-s.

Luego ella comenzó a contarles que era de origen Armenio y que siempre quiso que su hijo siguiera con las costumbres de dicha cultura, pero que se le estaba complicando por el hecho de que no hay tantas escuelas con la constancia de poder continuar con esta cultura.

Al finalizar con su historia personal, concluyó su “discurso” diciéndoles: “La verdad que los felicito por la constancia que tienen ustedes los judíos, que no necesitan que nadie les esté diciendo todo el tiempo lo que tienen que hacer, lo tienen incorporado adentro suyo”.

Más tarde, entré al Toilette, y me encontré con una chica que me dijo: “Disculpa que te moleste, pero ¿Cómo se llaman las cajitas negras que tenían puestas los hombres?”. Le expliqué que eran “Tefilín” y que dentro de cada cajita había escrito un rollo con un fragmento de la Torá.

“Porque yo trabajo con judíos, y soy judía, pero nunca los había visto antes”, me contó. Le pregunté si trabajaba quizá por las tardes, ya que los Tefilín se suelen poner por las mañanas. Además le conté acerca del Talit, aquél manto blanco con rallas negras que visten los hombres casados al rezar por las mañanas.

Increíble cómo a veces, quizá podamos sentir cierta “vergüenza” o “desubique” cuando nos encontramos frente a gente que no conoce, o que no sabe, y sin embargo, no nos fijamos en el “qué dirán” sino que hacemos lo que debemos hacer en el momento justo.

Y cuando hacemos lo correcto, causa impacto positivo, aunque en el momento no nos demos cuenta.

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