Una carta del Rebe acerca del libre albedrío

A fin de cuentas el Creador sabe hoy lo que yo haré mañana, no podré yo mañana hacer algo distinto…

Respecto del lo que pregunta en relación con el tema de Conocimiento Divino Previo y libre Albedrío, que “dado de que a fin de cuentas el Creador sabe hoy lo que yo haré mañana, no podré yo mañana hacer algo distinto, pues en ese caso el Conocimiento Divino sería contrario a la verdad”.
La explicación de esto es sencilla: “Libre Albedrío” es mi posibilidad de actuar según elija, sin ninguna compulsión. También en nuestro caso es así: yo tendré mañana la posibilidad de actuar según elija, sin ninguna clase de imposición, y tengo la posibilidad de elegir en forma contraria a lo conocido en lo Alto. Porque el Conocimiento de Di-s no fuerza mi elección ni está vinculado de modo alguno con ella. Y el hecho de que yo actúe específicamente de una determinada manera es pura y exclusivamente porque así elijo yo, sin ninguna imposición.
En adición al ejemplo de mi carta anterior (del clarividente que anuncia de antemano lo que fulano hará al día siguiente, que no influye en aquél ni lo compele en absoluto), puede citarse asimismo un ejemplo del tipo contrario al de ‘Elección Libre’, es decir, un ejemplo de ‘Compulsión’, que es el siguiente: el de alguien que declara saber que mañana, cuando tú arrojes una piedra a lo alto, ésta caerá indefectiblemente al suelo…
Ahora bien, cuando la piedra caiga al suelo, nadie dirá que cayó a causa de la declaración y el conocimiento de esa persona; por el contrario, es precisamente a la inversa: dado que la piedra cae en virtud de una ley que le ha impuesto el Creador—, por eso sabe aquella persona que la piedra caerá. Y si hubiera una ley natural que hiciera ascender la piedra, también aquella persona hubiera dicho que la piedra subiría.
Exactamente así ocurre en el asunto que nos ocupa: en vista de que mañana yo elegiré, sin compulsión alguna, actuar de determinada manera, por eso, sin duda, el Conocimiento Superior coincidirá también con esa manera. Pero si yo eligiera mañana, sin ninguna compulsión, lo contrario, también el Conocimiento Superior sería de modo inverso.
La diferencia entre el ejemplo y el Conocimiento Divino reside en lo siguiente:
(1) Es comprensible que aquella persona sepa que la piedra caerá (pues este conocimiento suyo resulta de su conocimiento de las leyes de la naturaleza), pero no se comprende cómo es dado saber de antemano qué elegiré mañana. A ello se responde que el modo de Conocimiento del Creador no nos es comprensible, ya que El y Su conocimiento son una misma entidad, tal como lo explicara Maimónides.
(2) Otra pregunta: ¿cómo es posible que el Conocimiento del Creador —Quien llama a ser y preserva en todo momento a todas las criaturas— no ejerza influencia alguna sobre ellas, si el pensamiento del Creador crea mundos, y en el Altísimo no hay potencial sin concreción? A ello se responde que éste es un conocimiento de tipo global —makif—, etc., como se explica en la literatura jasídica.
Véase también, además de las referencias señaladas en mi carta anterior: Tikunéi Zohar Jadash, al final;Pardés, Sháar Atzmut VeKelím, cap. 9; Prólogo a Shnei Lujot HaBrit,sección Beit HaBejirá; Torat Jaím, final de Parshat Vaierá. Nota del Tzemaj Tzedek en Mitzvat Din Eved lvii, quien concluye allí: “Obsérvalo atentamente, porque es como harina refinada”.
Con bendición,

Extraído de Cuestiones de Fe y Ciencia
Editorial Kehot Sudamericana

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