Todos necesitamos comer

Piénselo. La comida que comemos nos da la energía que necesitamos para movernos, pensar, y trabajar…


Comer es algo que hacemos todos los días para poder vivir, como la respiración. Pero respiramos sin pensar. Comer requiere pensamiento; no sucede automáticamente. Tenemos que hacer un esfuerzo consciente para asegurarnos que comemos.
¿Y qué tiene que ver la comida con ser judío? Todo. Y no estoy hablando sobre la sopa del pollo y el “¡Comé! ¡Comé!” estribillo de las abuelas judías de todas partes. Parte del Judaísmo son las leyes dietéticas – conocidas como cuidar el kashrut. Y estas leyes tienen raíces muy profundas.
En Deuteronomio 14:2-3 Di-s dice:
Eres un pueblo consagrado a Di-s…No comas ninguna cosa abominable (en alusión a los alimentos que Hashem declaró abominables).
Este pasaje une directamente nuestras opciones de comida como judíos a nuestra relación con Di-s, porque si uno sigue las leyes del kashrut, pensará acerca de Di-s cada vez que come algo. ¡Que un regalo! Es fácil sentirse atrapado en el caos y detalles de la vida diaria. A menos que hagamos cosas para recordarnos que somos judíos, es fácil perder de vista nuestro Judaísmo y a Di-s.
¿De qué se trata guardar el kashrut, después de todo? Es sobre conexiones, espiritualidad, sobre elevar una necesidad rutinaria en algo mayor. Es más, guardar el kashrut es algo que cualquiera puede hacer, sin tener en cuenta edad o experiencia anterior.
Mis padres estaban en sus tempranos treintas cuando decidieron convertir nuestra cocina en kasher. Mi padre explicó en ese momento: “Guardar el kashrut es una de las pocas cosas que podemos hacer que le da significado al resto de lo que hacemos. La energía para vivir mi día viene de la comida, y si mi comida es kasher, todas mis actividades se infundirán con la energía apropiada”. Yo tenía nueve años en ese momento y era renuente, al principio, para aceptar este nuevo estilo de vida en nuestra casa. Pero pronto encontré que me gustó la pausa para pensar que el cuidar el kasher me daba, tanto dentro como fuera de la casa.
¿Y que cuáles son éstas “cosas abominables” que no debemos comer? En la Torá y en el Talmud, aprendemos los tres elementos esenciales de las leyes del kashrut:
*No consumir carnes prohibidas, ave, o marisco (incluso carne de cerdo, aves de rapiña, y marisco);
*No consumir leche y carne juntos: No deben comerse en la misma comida, y se requieren platos separados para la leche y artículos de carne;
*Debe prepararse la Carne según las leyes del kashrut (por ejemplo, animales faenados de acuerdo con la ley judía y carne salada para quitar la sangre). Para más detalles acerca de las leyes del kashrut visitar www.jabad.org.ar
Hoy, es más fácil que antes cuidar el kashrut. Cada año, más productos de comida llevan símbolos que indican que estos han sido supervisados por una organización de kashrut y que todos los ingredientes usados son kasher.
Cada uno puede encontrar transformar su cocina de una sola vez más fácil, o puede preferir una inmersión gradual en los mares del kashrut.
Se puede empezar eliminando las comidas prohibidas de su casa. Cuando va de compras, puede encontrarse tomando una decisión consciente en el mercado, de no comprar artículos como gamba o carne de cerdo; puede pensar para sí mismo, “Guardo el kashrut. No como estas comidas”. Cuando prepara una comida, quite la manteca de la mesa si está sirviendo pollo. De nuevo, estas decisiones conscientes serán un recordatorio que, con sus opciones de comida, usted está cumpliendo una mitzvá, un mandato Divino.
Una visita especial a un carnicero kasher (o a la sección de carne kasher en su supermercado) es otro recordatorio de las mitzvot que puede hacer. En el futuro puede decidir comprar platos separados para carne y leche, y entonces, esterilizar ritualmente sus utensilios y preparar una cocina totalmente kasher.
Una vez que uno establece su cocina kasher, pensará en Di-s siempre que vaya de compras, cocine, o coma. Siempre pensará sobre lo que come, cómo lo come, y sobre el privilegio de seguir las leyes de Hashem. Estará cumpliendo una mitzvá con el simple y necesario acto de comer.
Piense sobre esto.

Por Lise Stern (Kosher Spirit)

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