Rabi Janina Ben Dosa

Era muy pobre, en Shabat no podía hornear las Jalot puesto que no tenía harina…


Dijeron los jajamim: —Todos los días sale un Bat Kol (voz) del shamaim que dice: “El mundo se mantiene por el zejut (mérito) de Rabí Janina ben Dosa”.
Rabí Janina, era muy pobre, a tal punto, que no tenía para comer. En Shabat su esposa no podía hornear las Jalot puesto que no tenía harina, y mientras que sus vecinos todos los viernes amasaban y cocían pan, ella sufría y se avergonzaba. Como no quería que ellas se enteraran de su sufrimiento, encendía el horno a leña dando una gran llamarada que alumbraba la casa; y así, cuando sus amigas pasaban y velan el horno encendido, creían que cocinaba las Jalot. Una víspera de Shabat prendió el horno y de pronto apareció una de sus vecinas y le dijo: —Sé que no hay pan ahí, está vacío.
La esposa del Ray se quedó estupefacta y se puso colorada, en tanto que su amiga abrió el horno y para su sorpresa había en él pan que ya estaba listo para ser sacado. La mujer del Ray agradeció a Hakadosh Baruj Hu por el milagro que le había hecho y además por no hacerle pasar vergüenza.
Muchos Nisim le acontecían a la pareja debido a su gran rectitud y su devoción por cumplir las Mitzvot.
Una vez en Erev Shabat iba la esposa a aprender las Nerot y por equivocación tomó una botella que contenía vinagre, en vez de tomar la del aceite. Encendió la mecha y observó que la flama que salía era muy pequeña y se fijó en la botella que tenía a su lado y vio que era vinagre. Como ya no podía tocarla porque era Muktze, tuvo que dejar esas Nerot. Cuando su marido volvió del Bet Hakneset la encontró florando, le preguntó que le pasaba y ella narró lo sucedido. Rabí Janina sin desanimarse exclamó: “El que le dijo al aceite que se prenda, le va a decir al vinagre que se prenda”.
Las Nerot encendidas con vinagre duraron toda la noche y el día siguiente. En otra oportunidad Rabí Janina y su esposa estaban pasando hambre y la mujer le dijo que pidiese al Creador algo de lo que le correspondería en el Olam Habá.
El Ray hizo Tefilá y en el shamaim escucharon su ruego. Al día siguiente, una de las patas de la mesa se convirtió en oro. La pareja se alegró mucho, pues podrían venderla y tendrían para jalot, velas, y todo lo que necesitacen. Cuando llegó la noche Rabí Janina soñó que estaba en el Olam Habá sentado junto a una mesa estudiando Torá y cerca suyo habla otros Tzadikím, pero a su mesa le faltaba una pata. A la mañana siguiente, le contó a su esposa lo que habla soñado y ésta dijo: —Pídele a D-s que se lleve la pata de oro, pues es preferible privarse de las cosas materiales y no perder una parte del Olam Habá.
Cierta vez, en tiempo de sequía, cayó sobre la tierra una lluvia tormentosa y Rabí Janina Ben Dosa iba caminando hacia su casa. El agua caía sobre él con fuerza y comenzó a debilitarse, entonces le pidió a D-s: “Ribonó Shel Olam, ¿todo el mundo está en paz y Janina sufriendo?”. Enseguida paró la lluvia. ‘Llegó a su casa y dijo: “Todo el mundo está sufriendo porque no cae la lluvia y Janina con Najat (tranquilidad)?” En ese instante volvió a caer la lluvia.

Aquí vemos cuan recto era, pues siempre que hacía tefilá, Hashem la recibía.

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