Un casamiento repentino

Un conmovedor relato de uno de los episodios de la vida de Rabi Levi Itzjak Scheenerson…

Rusia 5695 (1925). Los golpes en la puerta de la casa estremecieron los corazones de quienes estaban sentados en la habitación. Este no era un hecho raro, pero de todas maneras, una visita no esperada a altas horas de la noche, aumentó los latidos del corazón.
Rabí Leví tzjak, el dueño de casa, el Rabino de la ciudad (Iekaterínoslav), se levantó y se dirigió a la puerta. En la Rusia de aquellos tiempos, no se podía predecir si a uno lo esperaba del otro lado de la puerta la peligrosa K.G.B., y si en contados minutos sería enviado a un campo de trabajo; todo era posible. Especialmente los Rabinos y gente observante, tenían de qué temer. Observar los preceptos y las actividades religiosas eran pecados suficientes como para ser arrestados definitivamente. Aquellos que se mantuvieron fieles a su Di-s y a su religión fueron tenazmente perseguidos.
Una mujer mayor entró en la habitación. Se notaba que ella estaba inmersa en una gran emoción. Se encontraba un poco pálida y tensionada. Hablaba rápidamente, miraba alrededor de vez en cuando, para cerciorarse que oídos extraños no escuchen su conversación.
“Rabino, acabo de llegar de una lejana ciudad. Por motivos de seguridad no le puedo revelar su nombre. Si algún día le van a preguntar, es mejor que sepa lo mínimo posible, dijo.
Dentro de una hora llegarán mi hija y quien va a ser mi yerno, continuó la mujer.
“Ambos ocupan cargos importantes en la ciudad y temen ser descubiertos mientras cumplen una Mitzvá religiosa. Con lágrimas y grandes ruegos logré influenciarlos para que realicen una Jupá y contraigan enlace de acuerdo a la Ley de Moshé e Israel. La condición que ellos impusieron fue, que solo usted, señor Rabino, lleve a cabo la ceremonia de casamiento. Solo a usted le tienen confianza. Ellos están muy atemorizados. Llegar hasta su casa, implica para ellos un verdadero peligro. Yo debo retirarme ya y confió que usted hará todo lo posible para realizarlo de la mejor manera”.
Antes de que el Rabino y su señora pudieran digerir estas palabras, la mujer ya había abandonado la casa y se había perdido en la oscura calle. Quién era esta extraña mujer? No habría una trampa en todo esto? El Rabino no se dejó influenciar por sus propios pensamientos. Una pareja judía deseaba casarse de acuerdo a la Ley de Moshé e Israel, y cumpliría su obligación, sin sospechar de nadie.
Exactamente a medianoche aparecieron en la casa el novio y la novia. Muy tensionados, con la cara oculta bajo una bufanda. La Rabanit los llevó a una habitación conjunta y ambos pidieron que se hiciera lo más rápido posible. Esta noche les podía costar muy cara.
Qué había que hacer ahora? Primeramente, reunir un Minian de judíos. Sin diez Judíos el Rabino no estaba dispuesto a realizar la ceremonia. El Rabino y el novio eran dos; faltaban ocho. Debían ser Judíos confiables, que desearan participar de este casamiento repentino.
No había trascurrido media hora cuando en la habitación ya había nueve Judíos. Faltaba el décimo para el Minian, cuya ausencia impedía todo el acto.
En el edificio, vivía un joven inquilino. El era el encargado del consorcio del inmueble y una de sus funciones era hacer guardia y observar lo que sucedía en la casa del Rabino. La policía secreta le había encomendado esta obligación, de espiar a los que entraban y salían y reportarlo. Rabí Leví ltzjak decidió traer a esta persona para que completara el Minian!
Aquel se sorprendió por la rara invitación de concurrir a la casa del Rabino a tal hora de la noche, pero la aceptó. Cuando se le explicó el motivo de su presencia, su primer reacción fue una total confusión. El Judío que reniega de su pueblo y su religión que sirve como espía y delator, no creía lo que escuchaba.
“Yo?!”, preguntó al final, desconcertado.
“Sí, vos”, dijo ni Rabino con firmeza, “Vos vas a ser el décimo para el Minian”.
Por un momento, el hombre quedó helado en su lugar, y luego se apuró a atravesar el umbral y se ubicó en uno de los rincones. La Rabanit extrajo de uno de los cajones un mantel que parecía una cortina y lo utilizaron esa noche como ni palio de la Jupá. Cuatro de los concurrentes que eran más altos que los otros lo tomaron por encima de sus cabezas.
Era esta una Jupá sostenida por columnas vivas, de carne y hueso.
El novio y la novia entraron en la habitación. La cara de la novia permaneció cubierta durante toda la ceremonia, como es tradicional. También el novio trató de agachar su cabeza y ocultarla lo máximo posible. El era un joven que desconocía las bases del Judaísmo, pero esta peculiar situación hizo estremecer su corazón y cálidas lágrimas se deslizaban por sus mejillas. Con la voz entrecortada repitió las palabras: “Eres consagrada para mi… de acuerdo a la Ley de Moshé e Israel”.
“Mazal Tovl” deseos de bendición se escucharon cuando ellos ya estaban del otro lado de puerta. Inmediatamente, con la finalización de la Jupa, desaparecieron.
El resto de los presentes también se retiraron, uno a uno, para no despertar sospechas de algo inusual. Solo dos de los presentes aún no habían salido. Ambos eran compañeros en el partido comunista. Deseamos quedarnos contigo”, le dijeron emocionados al Rabino. No queremos separarnos. “Todo esto -dijeron mostrando el carnet de afiliación al partido- todo esto no tiene ningún valor, cuando estamos con usted!”.
Rabí Levi ltzjak Schneerson, padre del Rebe de Lubavitch, fue arrestado al final por sus actividades en pos del Judaísmo. Fue exiliado en Asia oriental donde falleció a causa del sufrimiento y los castigos, el día miércoles, 20 de Av de 5704, mas su sacrificio y entrega ilumina nuestro camino hasta nuestros días.

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